Cuando estamos con un grupo de amigos, hay quienes hablan mucho y no lucen para nada tímidos o inseguros de expresar su opinión e interactuar con otros. Mientras que otros, parecen ser más reservados.

Por lo general, suelen llamar más la atención las personas extrovertidas, y en cambio, la introversión tiene una menor recepción en el ámbito social. Bien sabemos que a pesar de ello, hay personas extrovertidas que no son lo que aparentan, mientras que con el tiempo, a medida que las conocemos, las introvertidas nos dan una sorpresa con todo lo que tienen para dar.

Pues bien, muchos de ambos bandos no están al tanto de ello. De hecho, parece ser que nuestra forma de ver estas cosas persuade a los introvertidos para que se comporten como extrovertidos, cuando es probable que esto sea innecesario, pero todo dependerá de los objetivos.

Desde hace mucho tiempo se piensa que actuar manera extrovertida es un sinónimo de bienestar, y por tanto las personas que lo hacen se sienten más satisfechas. Sin embargo, la psicóloga Sonja Lyubomirsky de la Universidad de California, Riverside, asegura que “hay beneficios de la introversión, pero investigación muestra que los extrovertidos son más felices”.

De hecho, esto ha sido corroborado por ella y el estudiante graduado de UC Riverside, Seth Margolis en una investigación reciente publicada en el Journal of Experimental Psychology: General, donde encontraron que actuar de manera extrovertida puede ayudar a mejorar el bienestar, incluso cuando son los introvertidos los que lo hacen.

La extroversión parece causar bienestar

Extroversion
Las personas que actuaron como extrovertidas durante una semana mostraron un incremento en su bienestar.

Los investigadores reunieron 131 estudiantes universitarios a los que aplicaron una serie de evaluaciones para conocer su personalidad, salud y nivel de bienestar. Luego de ello, solicitaron a los participantes que cambiaran su comportamiento de manera específica durante una semana.

Por supuesto, no todos aplicarían los mismos cambios. Unos tenían que ser más “habladores, asertivos y espontáneos”, mientras que otros debían ser “deliberados, callados y reservados”. Ahora bien, estos rasgos corresponden a extroversión e introversión respectivamente, pero los investigadores no usaron dicha terminología al darles las instrucciones a los estudiantes.

Al final de la semana, se volvió a aplicar la evaluación con la que establecieron su línea de base antes de dicha dinámica, y luego volvieron a ser ellos mismos en una segunda semana, después de la cual se hicieron las mismas pruebas por última vez.

Entonces procedieron a analizar todos los datos recolectados a fin de determinar si actuar como introvertido o extrovertido tenía algún efecto sobre el bienestar de la personas.

Encontraron que los participantes que llevaron comportamientos extrovertidos informaron emociones positivas, sensación de conexión social e inmersión total en una actividad agradable. Pero por otro lado, las personas que actuaban de manera más introvertida de lo normal notaron una disminución en su bienestar.

¿Se sufre intentando ser extrovertido?

Sí, seguramente nuestros lectores pensaron que intentar ser algo que no somos es también agotador y puede disminuir nuestra felicidad. De hecho, un estudio en el que participó Luke Smillie, un psicólogo de la Universidad de Melbourne, constató algo de esto.

A principios de año, su equipo reunió a 147 personas a las que, de manera similar al estudio reciente, se les solicitó que actuaran como extrovertidos durante una semana. Sin embargo, al evaluar sus niveles de bienestar encontraron que, en efecto, los que en realidad eran extrovertidos experimentaron más emociones positivas. En cambio, los introvertidos que intentaron ser extrovertidos sufrieron.

Lyubomirsky y Margolis consideraron esto en su investigación, y verificaron este patrón en sus datos, pero no lo encontraron. Ante ello, Smillie sugiere que la disparidad en los resultados de experimentos tan similares puede estar en que el suyo en particular incluyó más recordatorios. Los participantes colocaron múltiples alertas diarias en sus teléfonos inteligentes, mientras que en el reciente solo hubo tres correos electrónicos semanales.

“Posiblemente, esto hizo que nuestra intervención fuera un poco más potente, tal vez análoga a una dosis más fuerte de un medicamento”, dice Smillie.

Sin embargo, Lyubomirsky no descarta la posibilidad de que de extenderse el tiempo del experimento a un mes o más, los introvertidos que tenían que comportarse como extrovertidos podrían agotarse.

Partiendo de ello, sugiere que sus resultados, que parecen favorecer la extroversión como un medio para la felicidad, simplemente sugiere que los introvertidos se benefician de unos minutos de comportamiento extrovertido cada día.

El bienestar está en actuar tal y como somos

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Una investigación constató que las personas que introvertidas que se aceptan tal y como son se sienten más contentas que las que intentan ser extrovertidas.

Por su parte, la psicóloga Dianne Vella-Brodrick ofrece otra interpretación para los hallazgos de Lyubomirsky: “La novedad de comportarse de manera diferente durante una semana podría haber llevado a los beneficios más que al comportamiento extrovertido per se”.

Vella-Brodrick participó en una investigación similar en la que se descubrió que cuando las personas introvertidas desean ser extrovertidas, son más infelices. En cambio, cuando los introvertidos se aceptan tal y como son se sienten más contentos.

En contraste con este hallazgo que apoya la teoría de que el bienestar está en aceptarnos tal y como somos y actuar como tal, Lyubomirsky y Margolis destacan a quienes participaron en su experimento tenían fuerte deseo de ser extrovertidas. Estas personas experimentaron cambios más significativos en su informe de bienestar de una semana a la siguiente.

¿La felicidad está en ser sociable?

Los beneficios obtenidos por actuar de manera extrovertida pueden estar relacionados con la interacción social.

Los investigadores tampoco descartan la idea de que el bienestar encontrado con la extroversión sea causado en realidad por interacción social que supone este comportamiento. Después de todo, los humanos son seres sociales.

Lyubomirsky y Margolis se propusieron evaluar esta posibilidad en un estudio de seguimiento no publicado en el que realizaron un experimento similar. Esta vez, en lugar de pedirle a los participantes que fuera extrovertidos o introvertidos, les pidieron que fueran asertivos, sociables o enérgicos, y encontraron efectos positivos similares en los tres grupos.

Sin lugar a dudas, socializar puede sacarnos de un hoyo de tristeza, estrés o enfado. El simple hecho de poder contarle a alguien más un problema por el cual estamos pasando puede aligerar la carga y dibujar una sonrisa en nuestro rostro.

Ahora bien, consideremos los beneficios de la extroversión, y si está en nuestras posibilidades aplicarlo, hagámoslo. Pero no olvidemos que también hay bienestar en aceptarnos tal y como somos.

Referencias:

Costs and benefits of acting extraverted: A randomized controlled trial. https://psycnet.apa.org/record/2018-58861-001

Quiet Flourishing: The Authenticity and Well-Being of Trait Introverts Living in the West Depends on Extraversion-Deficit Beliefs. https://link.springer.com/article/10.1007/s10902-018-0037-5

Quality of social experience explains the relation between extraversion and positive affect. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25603131

Experimental manipulation of extraverted and introverted behavior and its effects on well-being. https://psycnet.apa.org/record/2019-43492-001