Meses atrás, publicamos un artículo en el que hablamos de los nutrientes que podemos obtener de los alimentos para mejorar nuestro estado de ánimo y evitar síntomas de depresión.

Y a pesar de que varias investigaciones sugieren que existe una relación entre este trastorno y los malos hábitos alimenticios, aún no ha habido alguno que encuentre una relación de causa-efecto entre ellos.

De hecho, mantener una alimentación saludable, rica en frutas y verduras y baja en alimentos procesados o muy cargados de azúcar, es necesario para evitar problemas físicos como el sobrepeso y la diabetes. Sin embargo, no todos están convencidos de que esta pueda servir como un tratamiento completo para la depresión.

Esto ha sido corroborado por un nuevo estudio publicado en la revista PLOS ONE, sobre el que los investigadores declaran que no pueden asegurar aún si comer frutas y verduras ayuda a mejorar los síntomas de depresión con mayor eficiencia que una píldora simulada o un placebo.

¿Cómo se debe estudiar el efecto de la dieta sobre la depresión?

Para poder asegurar que una dieta saludable sirve como tratamiento para la depresión, la ciencia debe probar los hábitos alimenticios sobre las personas tal y como lo harían con un fármaco antidepresivo.

Esto implica llevar a cabo ensayos aleatorios controlados, en los que cada participante se selecciona al azar para recibir o no recibir dicho tratamiento. Y además, la investigación debe contar con un grupo de control que sirva como punto de comparación con el grupo que sí lo recibió.

El ensayo SMILES encontró influencia de la dieta en la depresión

Pero hasta ahora, solo se ha documentado un ensayo controlado aleatorio, conocido como el ensayo SMILES, realizado con el fin de analizar si una alimentación saludable puede aliviar a los pacientes diagnosticados con depresión, según una revisión de 2019 publicada en la revista Psychosomatic Medicine.

Esta investigación encontró que los adultos, cuya edad promedio era de 40 años, que siguieron una dieta mediterránea durante 12 semanas obtuvieron mejores puntajes en la escala de depresión en comparación con los participantes que solo recibieron apoyo social durante el mismo período de tiempo.

El efecto del cambio de dieta

Los participantes que cambiaron su dieta a una más saludable presentaron mejores puntuaciones en la escala de depresión.

Para una nueva investigación, Heather Francis, neuropsicóloga e investigadora de neurociencia nutricional en la Universidad Macquarie en Sydney y sus colegas reunieron a 76 adultos cuyas edades iban de 17 a 35 años, los cuales informaron que consumían dietas altas en alimentos procesados, grasas saturadas y azúcares refinados. Todos esto también habían obtenido una puntuación de “moderada a alta” en una escala de síntomas de depresión de uso médico.

Los investigadores dividieron a los participantes en dos grupos de manera aleatoria. Uno de ellos, el grupo de dieta, recibió consejos para cambiar sus hábitos alimenticios, junto con una cesta con artículos y dinero para comprar comida. Los integrantes de este recibieron dos llamadas de los investigadores durante tres semana para conocer sus avances.

El otro fue el grupo de control, que como mencionamos párrafos atrás, no recibió alimentos, ni dinero ni orientación nutricional. Simplemente se les pidió que asistieran cuando terminara el periodo del ensayo.

“Lo que fue de interés en nuestro nuevo estudio fue si los hallazgos en adultos mayores también podrían aplicarse a adultos jóvenes que por lo demás eran sanos y de peso corporal normal”, explicó Francis a Live Science.

Una porción de fruta fresca puede reducir el riesgo de depresión en trabajadores

Cuando los participantes regresaron luego de tres semanas, los del grupo de dieta aplicaron a la escala de depresión antes utilizadas y obtuvieron puntuaciones dentro del rango normal, además de que informaron mejoras significativas de su estado de ánimo. Por su parte, los integrantes el grupo de control se mantuvieron sus puntuaciones previas.

Estado de ánimo elevado tres meses después

Tres meses después, quienes mantuvieron la dieta saludable también mantuvieron un estado de ánimo elevado.

Tres meses después, los investigadores hicieron seguimiento a 33 de los participantes que habían hecho el cambio de alimentación. Solo siete de ellos había mantenido la dieta saludable, y en estos se observó que su estado de ánimo se había mantenido elevado.

“Estos hallazgos se suman a una creciente literatura que sugiere que la dieta saludable se puede recomendar como una terapia efectiva para mejorar los síntomas de la depresión, como un complemento de la terapia farmacológica y psicológica”, comentó Francis.

La coautora sugiere que los beneficios tienen su origen en la reducción de la inflamación dañina, la cual es una respuesta del sistema inmunitario para apoderarse de los tejidos del cuerpo a causa de los malos hábitos alimenticios. Este factor ha sido vinculado con un mayor riesgo de padecer depresión.

¿Fue realmente la dieta o la atención lo que mejoró su estado de ánimo?

Por su parte, Ana Ojeda, psicóloga clínica con licencia en el Nicklaus Children’s Hospital en Miami, que no participó en este estudio, “la adherencia a alimentos más saludables por un período de tiempo tiene un impacto directo y positivo en los síntomas depresivos”.
Ojeda no forma parte de los adeptos a esta idea, y a pesar de estos “resultados optimistas”, señala que estos simplemente pueden estar representando un subconjunto selecto de pacientes con depresión.

“¿Esta intervención dietética reduce la depresión, en general, o solo en adolescentes con temperamentos fáciles que pueden adherirse al plan. Podemos encontrar que los niños con casos más complejos no recibirán el mismo efecto al modificar la dieta”.

Por otro lado, Marc Molendijk, un neuropsicólogo clínico de la Universidad de Leiden en los Países Bajos que tampoco participó en el estudio, resaltó algunas fallas importantes. Por ejemplo, a pesar de que contaban con un grupo de control, este no recibió un tratamiento diferente al cambio de alimentación planteado para el grupo de dieta. “Simplemente tienen un grupo de control con el que no hacen nada”, dijo Molendijk.

También destaca el hecho de que más allá del cambio de dieta, el efecto positivo en la mejora de los síntomas depresivos pudo haber sido estimulado por la compensación monetaria y la atención especial que recibieron de los investigadores. En cambio, el grupo de control no obtuvo nada.

Los autores han reconocido este desperfecto alegando que “existen dificultades para determinar un control activo apropiado”, pero siguen optimistas respecto a la influencia de la dieta en sus hallazgos.

Referencias:

A brief diet intervention can reduce symptoms of depression in young adults – A randomised controlled trial. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0222768

The Effects of Dietary Improvement on Symptoms of Depression and Anxiety
A Meta-Analysis of Randomized Controlled Trial. https://journals.lww.com/psychosomaticmedicine/Fulltext/2019/04000/The_Effects_of_Dietary_Improvement_on_Symptoms_of.7.aspx

A randomised controlled trial of dietary improvement for adults with major depression (the ‘SMILES’ trial). https://bmcmedicine.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12916-017-0791-y

Can Eating a Healthy Diet Really Help Treat Depression? https://www.livescience.com/changing-diet-helps-depression.html

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