Es viernes en la tarde y un grupo de amigos te invita a salir después del trabajo. Aún no has culminado la carga laboral estipulada para hoy y declinas para terminar y no tener que trabajar el fin de semana, o evitar un lunes más ajetreado de lo normal.

Continuas tu actividad en casa y se hace de noche. Decides tomarte un “descanso” revisando las redes sociales, y en el feed de Instagram la primera actualización que aparece es una foto publicada por uno de los amigos que te invitó a salir: se ve un grupo bien vestido, sonriente, con algunas copas alrededor posando dentro de un local con un aspecto muy ameno.

Sin importar cuán determinado seas, puede que en algún momento llegues a preguntarte si habría valido la pena perderte lo que sea que te estás perdiendo por quedarte en casa trabajando un viernes en la noche.

Esta sensación tiene un nombre: FOMO, una palabra formada por las siglas de ‘Fear Of Missing Out’, que se traduce al español como el miedo a perderse, y se trata de un fenómeno bastante común y para nada nuevo.

De hecho, se presume que el efecto FOMO se ha manifestado en la humanidad desde hace siglos, pero este apenas ha llamado la atención de la ciencia en las ultimas décadas.

Sí, nuestros padres seguro también lo vivieron, aunque en aquel momento no existieran Facebook ni los teléfonos inteligentes. Y también lo experimentamos en la actualidad, pero la ciencia indica que esta sensación se ha vuelto cada vez más frecuente en los adultos jóvenes de Occidente gracias al papel clave que juegan las redes sociales.

El miedo a perderse algo

El miedo a perder surge de la percepción de que otros se están divirtiendo más, viven mejores vidas, tienen mejores cosas y tienen mejores experiencias que las nuestras, generando una profunda sensación de envidia que puede lastimar nuestro autoestima.

Pero como ocurrió en el ejemplo del principio, no se trata solo de que los demás estén haciendo mejores cosas. El problema radica en que la persona que lo experimenta siente que eso que se pierde es algo fundamental e importante y que es mejor que lo que está haciendo en un determinado momento. Así pues, no se limita únicamente a una reunión de viernes por la noche, sino también a algo más complejo como un ascenso en el trabajo.

Un artículo científico publicado hace un año reveló que el efecto FOMO es bastante común en los adultos jóvenes y se hace presente durante todo el día. Sin embargo, su frecuencia aumenta a medida que se hace más tarde y cuando se acerca el final de la semana.

En esta investigación, las personas que actuaban más de acuerdo a obligaciones personales, como estudiar o trabajar, presentaron altas probabilidades de experimentar un mayor FOMO. Sin embargo, rasgos como neuroticismo o extraversión no fueron determinantes en su aparición y tal parece que todas las personas son propensas a experimentarlo, independientemente de su temperamento.

¿Cómo han influenciado las redes sociales el efecto FOMO?

Sin lugar a dudas, la llegada de las redes sociales ha estimulado el efecto FOMO haciéndolo más común de lo que debería ser. Hablamos de plataformas en las que los usuarios pueden publicar (y de hecho lo hacen) contenido diverso sobre diferentes aspectos de su vida: amistades, familia, trabajo, pasatiempos favoritos, acontecimientos importantes y algo tan simple como lo que cocinaron para el desayuno.

El efecto FOMO es causa y consecuencia del uso de las redes sociales. Estas plataformas estimulan el miedo a perderse algo, pero a su vez este miedo les hace participar más en las redes.

No negamos que sean herramientas útiles para la difusión de información, por supuesto. Sin embargo, pueden catalogarse como un arma de doble filo pues su uso va más allá de simplemente compartir experiencias.

Cuando una persona ingresa en alguna de ellas, observa las publicaciones de otras similares y no tanto, y puede compararlas con las equivalentes a las de su propia vida. De aquí, que el sentido de la “normalidad” se distorsione un poco y llegue a pensar que está atrasado en comparación con otros de su misma edad, por ejemplo, que ya tienen un trabajo, hijos o que se van de viaje con frecuencia.

En fin, más que difusión de información, se trata de presunción. Las redes sociales son usadas para presumir lo que se tiene, lo que se hace, lo que se deja de hacer, y muchas veces con el fin de competir con otros.

¿Qué desencadena el efecto FOMO?

Al hablar de las consecuencias del efecto FOMO, debemos partir nuevamente de las redes sociales. Estas son tanto causa como consecuencia de dicho fenómeno, pero ciertamente lo han estimulado a tal punto en que muchos acuden a las redes sociales para cerciorarse de lo que los demás hacen y comparar estas tendencias con el ritmo de su vida.

Un mayor uso de las redes sociales

En un artículo previo mencionamos que las redes sociales causan estrés en las personas, y que algunas deciden sobrellevarlo distribuyendo su tiempo en otras actividades, mientras que otras crean una especie de círculo vicioso en el que buscan aliviar su estrés pasando más tiempo dentro de ellas.

Pues ocurre de manera similar con el efecto FOMO. Las niñas con depresión y los niños con ansiedad tienden a usar más las redes sociales. De modo que este fenómeno estimula el mayor uso de estas plataformas, y viceversa.

Insatisfacción con la vida propia

Las personas que experimentan el efecto FOMO pueden sentirse insatisfechas con su propia vida por compararla siempre con la que presentan los demás en las redes sociales.

Si una persona se compara con frecuencia con los demás y siente que lo que hace o tiene no va a tono con respecto a ellos, no es de extrañar que experimente sensación de insatisfacción con lo que es y con su vida.

Esto fue corroborado por una investigación publicada en Computers and Human Behavior, en la que se encontró que el miedo a perderse algo estaba relacionado con un menor sentido de satisfacción de sus necesidades y un menor sentido de satisfacción con su vida en general.

Pero además, este mismo estudio encontró que el FOMO está relacionado tanto a la necesidad de participar en las redes sociales como a aumentar dicha participación, lo cual puede llevar a un comportamiento adictivo y autoperpetuante.

Comportamientos peligrosos

El efecto FOMO hace que las personas se distraigan de sus tareas habituales.

Pensar recurrentemente en la vida de los demás y lo poco que se parece a la perfección que se vislumbra en las redes sociales puede causar distracción, la cual no solo puede retrasar las actividades diarias, sino también resultar peligrosas mientras las ejecutamos.

Por ejemplo, el mismo estudio encontró que el efecto FOMO estaba relacionado con la conducción distraída, que como bien sabemos, en muchas casos puede terminar en la muerte.

¿Cómo detener el efecto FOMO?

Pues bien, aún hay mucho que investigar con respecto a este tema. Por el momento, se sabe que el efecto FOMO crea círculos viciosos con las redes sociales, estrés y conducta distraída que pueden resultar muy peligrosas. Pero entonces, ¿cómo detenerlo?

En primer lugar, intentemos estar conformes con lo que somos y lo que hacemos. Si nos perdemos de una fiesta por trabajar, pensemos en los beneficios de ello: no tendremos que trabajar el fin de semana, no nos volveremos locos el día lunes atendiendo trabajo atrasado. Y mejor aún, usemos esta experiencia para ser más estratégicos y productivos la próxima vez y así poder asistir a la fiesta y no sentir que nos perdemos de algo.

Otra cosa, manejar las redes sociales con precaución. Muchas personas aparentan ser algo que no son, muchas parecen tener una vida social movida cuando en realidad tienen un mes sin ir a una discoteca. Otras en cambio son más productivas y publican menos. El catálogo es bastante variado, pero el hecho de no ser tan perfectos como otros que parecen trabajar y estar bien arreglados todos los días sin sufrir estrés no nos hace menos.

Y no podía faltar concentrar nuestra atención en otras cosas. Optimizar nuestro desempeño laboral, nuestro crecimiento personal, crear conexiones reales, y sobre todo, estimular nuestros sentimientos de gratitud. Puede que en algún momento nos sintamos insatisfechos con nuestra vida, pero quizás otro esté experimentando el efecto FOMO viéndonos desde lejos.

Referencia:

Fear of missing out: prevalence, dynamics, and consequences of experiencing FOMO.  https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs11031-018-9683-5

Motivators of online vulnerability: The impact of social network site use and FOMO. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0747563216306902

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