El cáncer de próstata, una de las formas más comunes de cáncer que afectan a los hombres, comienza cuando las células de la glándula prostática, una pequeña glándula en forma de nuez que se encuentra solo en los hombres y que produce un líquido que forma parte del semen, comienzan a crecer sin control.

La prevalencia de esta enfermedad supera el millón de casos diagnosticados anualmente, y se sabe que el riesgo a desarrollar la enfermedad se incrementa con la edad.

Los humanos de la antigüedad usaban los huesos como latas para preservar su alimento

Seguimiento a largo plazo

Los resultados de un estudio a largo plazo realizado entre hombres de mediana edad y adultos mayores, sugieren que la ingesta regular de hongos podría ayudar a prevenir el cáncer de próstata.

Desde tiempos ancestrales se ha reconocido el valor nutricional y curativo de los hongos.

Para el estudio, los investigadores monitorizaron dos cohortes con los registros de salud de 36.499 hombres con edades comprendidas entre 40 y 79 años en los distritos de Miyagi y Ohsaki, al norte de Tokio, desde 1990 y 1994 respectivamente.

La duración del seguimiento de la cohorte de Miyagi se extendió del 1 de junio de 1990 al 31 de diciembre de 2014 (24,5 años), mientras que la duración del seguimiento de la cohorte Ohsaki se extendió del 1 de enero de 1995 al 31 de marzo de 2008 (13,25 años).

Los participantes completaron un cuestionario relacionado con sus elecciones de estilo de vida, como el consumo de hongos y otros alimentos, la actividad física, los hábitos de fumar y beber, y proporcionaron información sobre su educación y antecedentes familiares y médicos.

El seguimiento a largo plazo de los participantes indicó que el consumo regular de hongos reduce el riesgo de cáncer de próstata en los hombres, y fue especialmente significativo en los hombres de 50 años o más y en los hombres cuya dieta consistía principalmente en carne y productos lácteos con un consumo limitado de frutas y verduras.

Menor riesgo

El análisis estadístico de los datos reveló que el consumo regular de hongos estaba relacionado con un menor riesgo de cáncer de próstata, independientemente de la cantidad de frutas y verduras o de carne y productos lácteos consumidos.

El cáncer de próstata es una de las formas más comunes de cáncer que afectan a los hombres.

De los participantes, el 3,3 por ciento desarrolló cáncer de próstata durante el período de seguimiento. Los participantes que consumían hongos una o dos veces por semana tenían un riesgo 8 por ciento menor de desarrollar cáncer de próstata, en comparación con los que comían hongos menos de una vez por semana, mientras que los que consumían hongos tres o más veces por semana tenían un riesgo 17 por ciento menor que los que comían hongos menos una vez por semana.

Scanoma, una aplicación para determinar los riesgos de cáncer en cualquier lesión cutánea

Se sabe que los hongos son una buena fuente de vitaminas, minerales y antioxidantes, especialmente L-ergothioneine, la cual se cree mitiga el estrés oxidativo, un desequilibrio celular que resulta de una dieta pobre, elecciones de estilo de vida y la exposición a toxinas ambientales que pueden provocar inflamación crónica, la cual favorece enfermedades como el cáncer.

Los resultados de esta investigación sugieren que los hongos pueden tener un efecto positivo en la salud humana. Sobre la base de estos hallazgos, se requiere realizar estudios adicionales que proporcionen más información sobre la ingesta dietética de hongos en otras poblaciones y entornos para confirmar esta relación.

Referencia: Mushroom consumption and incident risk of prostate cancer in Japan: A pooled analysis of the Miyagi Cohort Study and the Ohsaki Cohort Study. International Journal of Cancer, 2019. http://dx.doi.org/10.1002/ijc.32591

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