La unidad de cuidados intensivos se encarga de recibir a aquellos pacientes en un estado de salud bastante delicado, por lo general a causa de varias enfermedades que los aquejan al mismo tiempo. Tal como su nombre lo indica, el ingreso de los pacientes supondrá cuidados y monitoreo especial, dependiendo de la afección que los aqueje.

Tiempo atrás hablamos de un algoritmo desarrollado por especialistas de diferentes centros de salud de Dinamarca con el fin de estimar las posibilidades de supervivencia de los pacientes en la unidad de cuidados intensivos. Esta consideraba tres aspectos importantes en dicho contexto: el riesgo de que el paciente muera en el hospital, dentro de los 30 días de ingreso y dentro de los 90 días de ingreso.

Ahora una nueva investigación publicada en Annals of the American Thoracic Society indica que muchos ingresos a la unidad de cuidados intensivos pueden prevenirse aplicando mejores criterios para la asignación de los pacientes. Pero la relevancia del hallazgo radica más bien en la posibilidad de reducir costos de atención médica y mejorar la calidad de la misma.

16 millones de casos de ingreso a cuidados intensivos

El equipo de investigación analizó datos de ingresos a la unidad de cuidados intensivos entre 2006 y 2015 de tres grandes fuentes: la tarifa por servicio de Medicare, un plan Medicare Advantage y una gran aseguradora nacional privada.

Durante este período, se registraron casi 100 millones de ingresos hospitalarios, de los cuales el 16,7 por ciento incluyó un ingreso a la unidad de cuidados intensivos, obteniendo así más de 16 millones de casos de este tipo. Casi un tercio de los datos recolectados correspondían a adultos estadounidenses mayores de 65 años y alrededor del 13 por ciento de toda la población estadounidense.

Casos graves en los que se pueden evitar el ingreso a cuidados intensivos

Los autores de esta investigación reconocen y aclaran que no existe una definición que sirva como un estándar para la prevención del ingreso a la unidad de cuidados intensivos. Pero en este caso dividieron su población en dos grupos de pacientes que podían tratarse de manera eficiente fuera de dicha unidad: aquellos con una “afección sensible a la atención ambulatoria” y aquellos con una “neoplasia maligna que limita la vida” y que los está llevando al final de su vida.

Los primeros tienen una afección crónica o médica, entre las cuales destacan presión arterial alta, infección en el tracto urinario o diabetes no controlada. A diferencia de otras enfermedades, si estas reciben atención ambulatoria oportuna, no necesariamente requieran una hospitalización.

En cambio, el segundo grupo está conformado por pacientes con cáncer con una alta probabilidad de morir dentro de un año. Para estos, los cuidados paliativos pueden funcionar bien también en lugar de los cuidados intensivos.

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Ahora bien, aunque los investigadores se enfocaron únicamente en estos dos grupos, señalan que también es posible evitar el ingreso a las unidades de cuidados intensivos de pacientes con otras enfermedades graves, como como enfermedad pulmonar crónica, insuficiencia cardíaca y trastornos neurodegenerativos.

Otros hallazgos dignos de mención indican que durante el período de seguimiento, las hospitalizaciones en cuidados intensivos por afecciones sensibles a la atención ambulatoria han disminuido de manera paulatina. En cambio, la proporción de personas en dicha unidad a causa de un tumor maligno que pone en peligro su vida se ha incrementado.

Por otro lado, se observaron diferencias notables en las admisiones a cuidados intensivos entre regiones, la cual parece tener su explicación en la cantidad de camas disponibles en el centro de salud en cuestión.

Es necesario mejorar los servicios ambulatorios, preventivos y paliativos

Gary E. Weissman, investigador del Centro de Investigación de Enfermedades Avanzadas y Paliativas de la Universidad de Pennsylvania en Filadelfia y autor principal de estudio, señala que entre uno de cada seis y uno de cada siete de estos ingresos podría haberse evitado.

Y según él, este estudio surgió por sus experiencias en el cuidado de pacientes en la unidad de cuidados intensivos que requirieron un soporte vital máximo dado que semanas o meses atrás no pudieron pagar los servicios médicos preventivos.

De ahí, que los autores sugieran que el origen del problema de la saturación de dichas unidades puede estar en la atención médica ambulatoria, los cuidados paliativos y las medidas preventivas deficientes:

“Por lo tanto, invertir en servicios ambulatorios, preventivos y paliativos debe considerarse como una estrategia complementaria importante, si no alternativa, para aumentar la fuerza laboral de cuidados críticos en la búsqueda de brindar la mejor atención a los pacientes más enfermos del país”.

No es de extrañar que la recomendación planteada por los investigadores para prevenir estos ingresos es invertir en dichos servicios preventivos, a fin de que los pacientes no empeoren su condición al punto de necesitar una hospitalización prevenible.

Referencia:

Potentially preventable intensive care unit admissions in the
United States, 2006 – 2015. https://www.thoracic.org/about/newsroom/press-releases/resources/pdf-releases/icu-prevention

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