En la medicina, el monitorear cómo nuestro organismo asimila los componentes externos es de vital importancia. Después de todo, ello puede mostrar la diferencia entre la aparición de un tratamiento efectivo o de uno que no cumpla con las expectativas.

Asimismo, este conocimiento también sirve para determinar si los pacientes están cumpliendo con los tratamientos y también si han ingerido la cantidad correcta de medicamentos. Esto último se trata de un factor vital a la hora de tratar con colores crónicos, que a menudo utilizan opioides –que deben ser bien racionados y utilizados para que no sea mayor el mal que causen que el alivio que provean.

Por si fuera poco, el analizar los componentes presentes en el organismo también serviría para detectar la presencia de drogas ilegales en el sistema. Generalmente, esto se realiza a través de pruebas de sangre o tejidos que pueden llegar a tardar días u horas para estar listas.

Nuestro aliento puede decir mucho más de lo que creemos

Ahora, esta forma de analizar nuestro organismo y sus componentes podría sufrir un cambio radical. Según el estudio publicado en Journal of Breath Research y titulado “Detectando opioides metabolizados en condensaciones de aliento exhalado”, nuestro aliento podría tener las respuestas que buscamos.

El equipo estuvo conformado por Eva Borras, Andy Cheng, Ted Wun, Kristen L Reese, Matthias Frank, Michael Schivo y Cristina E Davis. La última de estos fue la encargada de llevar la batuta durante el estudio.

Básicamente, la meta era desarrollar una prueba que fuera capaz de detectar los elementos de los opioides asimilados por el organismo a través del aliento. Al final del proyecto, lo lograron, pero aún era necesario verla en acción.

Una prueba, muchos usos

Finalmente, desarrollaron la dinámica a través de la cual se manejaría esta prueba. Primero, los pacientes deberán respirar dentro de un aparato capaz de capturar y guardar las partículas condensadas de aliento.

Luego –si no se van a analizar automáticamente–, estas van a un congelador en el que pueden conservarse intactas las muestras. De este modo, luego pueden ser analizadas en cualquier momento y se pueden separar los diferentes compuestos encontrados en el aliento.

De hecho, es posible separar las partículas que estuvieron allí antes de que el medicamento ingresara y las que se generaron luego de que el organismo comenzó a procesarlo. Gracias a ello, no volverá a ser un problema determinar qué está en nuestro cuerpo, cuándo llegó y qué tantos cambios ha hecho.

Por otra parte, este examen también podría ayudar a las fuerzas de la ley a conseguir determinar con rapidez si una persona ha utilizado algún tipo de drogas ilegales. Por el momento, esta última utilidad tendrá que pasar por un refinamiento mayor antes de entrar en acción. Ya que, aún necesita de una forma portátil de ser llevada y también de un rango de reconocimiento mayor –puesto que por ahora solo detecta compuestos de la familia de los opioides.

Aún estamos en la fase beta

Para poder determinar el nivel de eficacia de esta prueba en la medicina, el equipo realizó el estudio con un pequeño grupo de sujetos de prueba. Con todos ellos se realizó el proceso antes mencionado y se encontraron resultados positivos.

Todo indica que esta podría convertirse en la forma más rápida, no invasiva y eficaz de realizar estos análisis. No obstante, aún se necesita someterla a un estudio más grande con una cantidad mayor de sujetos de prueba. Ello, para poder considerarla aceptada y comenzar a utilizarla generalizadamente.

Mientras tanto, el equipo también busca desarrollar una modalidad aún más veloz, que permita realizar la prueba de inmediato, justo en la habitación y cama del paciente. Por el momento, esto último es solo un proyecto, pero todo indica que se convertirá en algo más dentro de muy poco.

Referencia:

Detecting opioid metabolites in exhaled breath condensate (EBC): https://doi.org/10.1088/1752-7163/ab35fd