La edad media de la población mundial aumenta constantemente. Como tal, el número de personas que sufren de enfermedades relacionadas con la edad, como la demencia, se incrementa en la misma proporción.

En la actualidad, ninguna intervención farmacológica puede prevenir o modificar la progresión de la demencia. Por lo tanto, la identificación de los factores protectores modificables es clave para guiar las estrategias de prevención.

Estimulación cognitiva

Un factor potencialmente modificable es la estimulación cognitiva, la cual puede retrasar o prevenir la demencia al aumentar la resistencia al deterioro cognitivo, así como incrementar la capacidad de reclutar y utilizar redes neuronales de manera más eficiente.

El ejercicio mental implicado en el multilingüismo puede ayudar a que el cerebro se encuentre en mejor forma.

La educación, las ocupaciones y los estilos de vida cognitivamente estimulantes son ejemplos de factores sugeridos para aumentar la resiliencia cognitiva. Otro factor que puede aumentar la resiliencia cognitiva es el multilingüismo.

En este sentido, los resultados de una investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de Waterloo, en Canadá, sugieren que la habilidad de hablar varios idiomas puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar demencia.

Para llegar a esta conclusión, el equipo de investigación examinó el impacto del multilingüismo sobre la aparición y el riesgo de demencia, en un estudio de cohorte prospectivo basado en una población de adultos mayores: 325 monjas católicas romanas pertenecientes a las Hermanas de Notre Dame en los Estados Unidos, que estaban libres de demencia al inicio del estudio.

El análisis de los datos mostró que entre las monjas que hablaban 4 o más idiomas, el 6 por ciento desarrolló demencia, lo que contrasta con el 31 por ciento registrado entre las monjas que hablaban un solo idioma.

No obstante, los investigadores observaron que dominar 2 o 3 idiomas no redujo significativamente el riesgo de desarrollar demencia, un resultado que difiere de algunas investigaciones previas.

Ejercicio mental

En referencia a estos resultados obtenidos, la doctora Suzanne L. Tyas, catedrática en la Escuela de Salud Pública y Sistemas de Salud de la Universidad de Waterloo y autora principal del estudio, manifestó:

“El lenguaje es una habilidad compleja del cerebro humano, y cambiar entre diferentes idiomas requiere flexibilidad cognitiva. Por lo tanto, tiene sentido que el ejercicio mental adicional que los multilingües obtendrían al hablar cuatro o más idiomas podría ayudar a que sus cerebros estén en mejor forma que los monolingües”.

Para el estudio, los investigadores analizaron los registros de salud de más de 300 monjas católicas.

El equipo también evaluó la escritura de las monjas y descubrió que aquellas que podían expresar mejor sus ideas en papel también tenían un menor riesgo de demencia. Por lo tanto, la habilidad lingüística en general fue un predictor significativo de demencia.

Los autores del estudio resaltaron la necesidad de seguir trabajando para aclarar las características del multilingüismo más importantes para el riesgo de demencia, como la edad de adquisición de la lengua, la similitud de las lenguas habladas, el nivel de competencia y la frecuencia de uso.

Este conocimiento podría aclarar el valor, el público objetivo y el diseño de las intervenciones para promover el multilingüismo y otras formaciones lingüísticas como estrategia para reducir el riesgo de demencia y sus repercusiones individuales y sociales.

Referencia: Multilingualism and Dementia Risk: Longitudinal Analysis of the Nun Study. Journal of Alzheimer’s Disease, 2019. https://doi.org/10.3233/JAD-181302