Ya son incontables los casos alrededor del mundo de personas que a lo largo del tiempo ha tenido esta enfermedad. En un principio era una desconocida y peligrosa sentencia de muerte. Ahora, es un padecimiento grave, pero que con el tratamiento adecuado en muchos casos puede ser tratado.

Ello no implica bajo ningún respecto que ya sepamos todo sobre esta enfermedad, pero sí deja claro que al menos nos estamos acercando a esa meta. De entre los muchos tipos de cáncer que hay, existen algunos pocos que son tan estudiados por la ciencia como notorios en la sociedad.

En este caso, nos referimos al cáncer de mama, ya que –junto a sus campañas de concientización– se ha vuelto una parte típica de nuestra cotidianidad. Después de todo, la ciencia no para de hacer investigaciones y dar a conocer nuevos descubrimientos referentes al mismo.

Las proteínas BET son la clave

Una de las noticias más recientes con respecto a la batalla contra el cáncer de seno ha sido dada a conocer a través de Journal of Experimental & Clinical Cancer Research. Desde el 30 de agosto de este año, estos datos de gran importancia han estado abiertos al público.

En ello, primeramente, se recalca la importancia de las proteínas BET (Bromodomain and Extraterminal proteins) en los procesos cancerígenos. Ellas tienen la capacidad de facilitar no solo la división de células sino los también los procesos oncológicos –aquellos en los que un virus se transmite de una célula a otra y la transforma.

El cáncer triple negativo es de los más peligrosos, resistentes y agresivos tipos de cáncer de mama. Por lo general, su incidencia es mayor en las personas más jóvenes.

Por esto, su proliferación juega un papel fundamental en el esparcimiento y avance del cáncer. Sobre todo, de uno particularmente agresivo y mortal conocido como triple negativo. Es en esta variedad de la patología que se enfocaron los científicos (María del Mar Noblejas-López, Cristina Nieto-Jimenez, Miguel Burgos, Mónica Gómez-Juárez, Juan Carlos Montero, Azucena Esparís-Ogando, Atanasio Pandiella, Eva M. Galán-Moya y Alberto Ocaña) que participaron en el estudio.

¿Cómo saber que los nuevos fármacos serán efectivos?

De entre los miembros del equipo, se pueden destacar a Alberto Ocaña y a Atanasio Pandiella como los directores del mismo. Fue en ellos que recayó la responsabilidad de probar los efectos que los nuevos fármacos podrían tener en organismos afectados por el cáncer.

Estos se identifican como PROTACs (Proteolysis targeting chimeric) y tienen dos funciones principales en el proceso combativo contra las células cancerígenas. En primera instancia, son capaces inhibir el crecimiento de las células cancerígenas. Asimismo, cuentan con la capacidad de atacar y degradar las proteínas BET del organismo, lo que se traduce en un menor índice de proliferación del cáncer.

Para probar esto, insertaron “in vitro” a varios animales de laboratorio las células cancerosas para que estos desarrollaran el triple negativo. Luego, atacaron estas con los nuevos fármacos y notaron cómo uno de sus componentes (el BET-PROTAC) era especialmente efectivo para atacar cualquier estado y nivel de la patología.

De hecho, pudieron determinar que los PROTACs eran efectivos incluso contra proteínas BET con resistencia a los inhibidores. En consecuencia, han demostrado ser mucho más prometedores a la hora de luchar contra el cáncer y su proliferación en el organismo.

Estamos frente a un posible gran avance en esta área

Una de las declaraciones más relevantes de este grupo de científicos explica las implicaciones que consideran que sus descubrimientos podrían tener en la medicina moderna. Específicamente, dicen que: “La eficacia antitumoral de estos compuestos establece las bases para el futuro desarrollo de estos compuestos en esta indicación”.

Incluso sin esta afirmación por su parte, es posible notar el potencial uso de estos fármacos. Con ellos, no solo será posible aumentar el índice de éxito de los tratamientos contra el triple negativo, sino que podría extrapolarse su uso a otros tipos de cáncer. A la larga, podría convertirse en la opción, tanto más efectiva como rápida, de tratar todas las variantes de este padecimiento.

Referencia:

Activity of BET-proteolysis targeting chimeric (PROTAC) compounds in triple negative breast cancer: https://doi.org/10.1186/s13046-019-1387-5