Ánforas en perfecto estado dentro de una embarcación naufragada en la costa de Mallorca, España. Crédito: IBEAM.

En un artículo previo, hablamos del curioso hallazgo de un balsamarium junto a la tumba del que pudo haber sido un fanático de los deportes en Bulgaria, una zona que estuvo dominada por el Imperio Romano hace muchos años.

Antes de eso, también se descubrió que los amantes de Módena, un pareja de esqueletos encontrados dentro de una tumba en la ciudad de Módena, Italia, eran dos hombres que probablemente lucharon y murieron juntos en una batalla.

Ahora un equipo de arqueólogos ha anunciado la recuperación de una forma peculiar de tesoro encontrado en la costa de Mallorca, en España. Dicho de esta forma, muchos podrían imaginar joyas y piedras preciosas como el oro, pero en este caso se trata de 93 vasijas de terracota que corresponden al modelo de ánforas, las cuales se hallaban en un barco romano que se hundió hace unos 1,700 años.

Una ánfora es un recipiente cerámico de gran tamaño cuyo diseño exhibe un largo cuello estrecho que se ensancha hacia la base como una campana, y que cuenta con dos asas de tamaño variable. Su origen se remonta al siglo XV antes de Cristo, en las costas del Líbano y Siria, y con el tiempo se fueron extendiendo por todo el mundo tanto como un objeto decorativo como para cumplir con su función de contenedor.

Un naufragio repleto de ánforas

Un residente de la zona llamado Felix Alarcón y su esposa vieron fragmentos de cerámica en el fondo marino en el mes de julio. Por encontrarse en una zona cercana de un popular balneario de Playa de Palma y la ciudad turística de Can Pastilla, el gobierno español ordenó al Instituto Balear de Estudios de Arqueología Marítima (IBEAM) quien inició acciones para una excavación de emergencia.

Se cree que la embarcación era de tipo mercantil, y que las ánforas contienen productos alimenticios como vino, aceite de oliva y garum. Crédito: IBEAM.

El naufragio se encontró a apenas 50 metros de la costa de Mallorca, muy cerca Según se ha informado, la mayoría de las ánforas se encontraban en perfecto estado y completamente selladas, por lo que hay altas expectativas en que el contenido en su interior se halla conservado también.

Se trataba de una embarcación marítima relativamente pequeña, de solo 10 metros de largo y 5 metros de ancho, dentro de la cual se hallaban una gran cantidad de ánforas cuidadosamente guardadas en el área de la bodega.

Los arqueólogos consideran que la embarcación tenía fines comerciales, y transportaba mercancías entre la Península Ibérica y Roma; Mallorca está en camino entre los dos. El estado bien conservado de las jarras les ha hecho pensar que el hundimiento no fue para nada turbulento, por lo que no consideran que fuera resultado de un mal tiempo.

En su lugar, manejan dos hipótesis: una de ellas es que el barco pudo haber tenido alguna fuga mientras estaba en el mar, o que tal vez hubo disputas entre los humanos a bordo, lo cual desencadenó el naufragio de la embarcación. Esto es bastante difícil de averiguar, sin embargo, el contenido de las ánforas puede revelar más información sobre el destino y los objetivos de su desplazamiento a través del mar.

Dadas las características comerciales de la nave y de las regiones de las cuales son típicas las ánforas, no es de extrañar que su contenido fuera un producto alimenticio, vino, aceite de oliva o un tipo de salsa de pescado fermentado llamada garum o garo de Lusitania, la cual era bastante popular en la antigua Roma, conocida también como la “ketchup” de los romanos.

El garo era bastante producido en España, por lo que se cree que la nave habría salido de algún puerto del sur de la Península Ibérica, probablemente con dirección a Roma.

A espera de los resultados de las investigaciones

La nave naufragada permanecerá en el fondo marino donde se hundió como un monumento histórico. Crédito: IBEAM.

Antes de proceder con los estudios científicos, las ánforas deben tratarse con sumo cuidado. Es por ello que en la actualidad se encuentran en el Museo de Mallorca dentro de piscinas de agua para ser desaladas antes de abrirse para analizar su contenido.

Este proceso es importante porque la sal cristaliza y puede romper las ánforas“, dijo Kika Coll, directora de patrimonio del consejo de Mallorca, a Central European News.

“Las ánforas han pasado 1.700 años bajo el agua y no queremos cometer errores. Una vez que podamos traducir las inscripciones, aprenderemos más sobre los comerciantes, los productos que transportaron y de dónde vinieron”.

El naufragio permanecerá en el fondo marino donde se hundió como un monumento de la historia humana. Por el momento, se procederá con los estudios pertinentes y los arqueólogos esperan poder anunciar sus hallazgos dentro de unos meses.

Referencia:

Patrimoni recupera i protegeix un centenar d’àmfores del derelicte trobat a Palma. https://web.conselldemallorca.cat/noticies/-/asset_publisher/G8YXZph6rskB/content/patrimoni-recupera-i-protegeix-un-centenar-d-amfores-del-derelicte-trobat-a-palma/559414