Los resultados de un reciente estudio revelan un vínculo entre las madres que experimentan problemas de salud mental y física durante el embarazo y problemas de sueño en sus bebés.

Los hallazgos del estudio sugieren que algunos bebés pueden estar predispuestos a la resistencia al sueño antes del nacimiento.

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Identificando predictores

Para el estudio, los investigadores analizaron los datos una cohorte de 1.460 mujeres nulíparas (que nunca han dado a luz), para identificar sus predictores y perfiles de problemas de sueño reportados durante el primer año de vida de su bebé.

De acuerdo a la investigación, los problemas de sueño en los bebés están relacionados principalmente con la salud de la madre durante el embarazo.

Las mujeres fueron encuestadas a las 15 semanas de embarazo y cuando sus bebés tenían 3, 6, 9 y 12 meses. El análisis reveló cinco perfiles de problemas de sueño en los bebés: (1) pocos problemas para dormir: 24,7%; (2) problemas persistentes de sueño moderado: 27,3%; (3) aumento de los problemas de sueño a los seis meses: 10,8%; (4) aumento de los problemas de sueño a los nueve meses: 17,8%; (5) problemas persistentes de sueño severo: 19,4%.

El equipo pudo observar que los problemas persistentes de sueño severo en los bebés estaban relacionados con la depresión prenatal y posnatal en la madre.

En este punto, los investigadores destacan que el estrés, la depresión y la ansiedad durante el embarazo se han asociado durante mucho tiempo con resultados de salud infantil más pobres.

Aunque la investigación aún se encuentra en las primeras etapas, existe evidencia de que, con la excepción de la presencia de enfermedades, los problemas de sueño en los bebés están relacionados principalmente con la salud de la madre durante el embarazo.

Predisposición a tener problemas de sueño

Esto significa que si las madres tuvieron más dificultades con su salud mental y física durante el embarazo, también tuvieron más probabilidades de informar problemas de sueño persistentes y graves con sus bebés durante el primer año.

Los problemas de salud mental y física en las madres que participaron en el estudio, tendieron a persistir durante el primer año, lo cual no sorprende ya que criar a un bebé que no duerme bien es una tarea extremadamente exigente.

Identificar y apoyar a las mujeres embarazadas que tienen una salud mental y física deficiente es importante para a establecer patrones de sueño saludables en sus bebés.

Los resultados de esta investigación muestran que algunos bebés pueden estar predispuestos a tener problemas de sueño y ser extremadamente resistentes al sueño mucho antes de que la crianza realmente comience.

Una teoría es que el estrés de una madre durante el embarazo puede alterar los niveles de la hormona melatonina de un bebé, lo que puede reducir la generación del ritmo circadiano en los bebés.

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Otra, es que la depresión prenatal en las madres aumenta sus niveles de cortisol, una hormona del estrés liberada por las glándulas suprarrenales, la cual puede aumentar los niveles de cortisol infantil y provocar un sueño más pobre y una vigilia más frecuente.

Los autores del estudio concluyen señalando que la evaluación adecuada y el apoyo de la salud mental y física durante el periodo prenatal y posnatal, son pasos cruciales para mejorar el sueño y los resultados de salud para el bebé y la madre.

Referencia: Profiles and Predictors of Infant Sleep Problems Across the First Year. Journal of Developmental & Behavioral Pediatrics, 2019. https://doi.org/10.1097/DBP.0000000000000733

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