La alimentación interespecífica –cuando un adulto de una especie alimenta a las crías de otra– es rara entre las aves cantoras. Hasta ahora, los científicos solo podían especular sobre por qué ocurre, pero los resultados de una reciente investigación ofrecen una nueva visión de este comportamiento.

El estudio, realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania, estaba originalmente orientado a examinar si la contaminación acústica de un desarrollo del gas natural interrumpe la reproducción y el comportamiento de las aves cantoras en los bosques de Pensilvania.

Colocando nidos

Aunque existen muchas hipótesis para explicar el comportamiento de alimentación interespecífica, en la mayoría de los casos, los observadores solo pueden especular sobre la causa, eso de debe a que carecen de información sobre las historias de anidación de las especies involucradas.

Los investigadores, que notaron que muchas aves cantoras no reconocen el llamado o la apariencia de sus crías.

Para el estudio, los investigadores colocaron 80 cajas de anidación a lo largo de caminos y campos de grava en pares, con una separación de alrededor de un metro y aproximadamente 100 metros entre pares.

El equipo emparejó los nidos para maximizar el asentamiento de azulejos orientales (Sialia sialis) y golondrinas bicolor (Tachycineta bicolor), que con frecuencia están dispuestos a anidar en las proximidades.

Los investigadores sometieron 20 de las cajas emparejadas al ruido que se escuchaba las 24 horas del día a través de parlantes grandes ubicados justo detrás de las cajas de anidación.

Como parte del estudio, los investigadores registraron el comportamiento de las aves utilizando cámaras en los nidos. Para ello, observaron cada caja una vez durante la incubación, otra vez cuando los pichones eran jóvenes y una tercera vez cuando los pichones eran mayores.

La prioridad: cuidar a los polluelos

Estas grabaciones registraron un nido que contenía cuatro polluelos de golondrinas de 10 días. La segunda caja en el par (caja 34A) contenía cuatro huevos azulejos. La pareja de azulejos que ocupaba la caja 34A había huido de la caja 34B más de un mes antes. Las golondrinas bicolores se apoderaron de la caja y pusieron sus huevos, obligando a los pájaros azules a moverse a la caja 34A para su segunda cría.

A la izquierda: azulejo oriental (Sialia sialis). A la derecha golondrina bicolor (Tachycineta bicolor).

Los investigadores insertaron una cámara en la caja 34B y durante el período de observación de tres horas, se registró al azulejo que anidaba en la caja 34A suministrando comida a los polluelos de golondrina. El comportamiento fue observado hasta 29 veces.

Los investigadores, que notaron que muchas aves cantoras no reconocen el llamado o la apariencia de sus crías, creen que el azulejo estaba confundido, porque había anidado en esta caja a principios de la temporada.

En este caso, los investigadores creen que el azulejo, que ya estaba preparado para criar pichones y responder en consecuencia, fue engañado porque escuchó los llamados de los polluelos y recordó esa caja.

Los autores señalan que este estudio muestra hasta qué punto la necesidad de cuidar a los polluelos anula otras consideraciones, un hallazgo importante para comprender el comportamiento de las aves cantoras.

Referencia: Eastern Bluebird (Sialia sialis) feeds Tree Swallow (Tachycineta bicolor) nestlings: Support for location-based decision rule. The Wilson Journal of Ornithology, 2019. https://doi.org/10.1676/18-127