La actividad cerebral es diferente en cada ser humano, sobre todo en lo que respecta a los trastornos mentales. Las estructuras de la amígdala y del hipocampo en el cerebro están relacionadas con el desarrollo de diversos desórdenes mentales como el déficit de atención, hiperactividad, ansiedad, depresión y esquizofrenia.

Ahora, gracias a una investigación reciente, sabemos que la manera en la que estas estructuras influyen sobre los trastornos mentales guardan una estrecha relación con el sexo, la edad y la adolescencia por afectar el volumen de estas estructuras. No obstante, según resaltan los investigadores, aún falta por conocer cómo cambian el volumen y la forma de estas estructuras durante la pubertad y la adultez temprana.

Para comprender cómo se desarrollan los trastornos mentales en ambos sexos, el Instituto de Salud Mental de Estados Unidos realizó un estudio en pacientes sin trastornos mentales. La investigación fue un estudio longitudinal en 729 pacientes entre 5 a 25 años que fueron sometidos a una resonancia magnética –en total los investigadores recolectaron y analizaron hasta 1.529 pruebas– en un mismo lugar.

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¿Los desórdenes mentales son realmente diferentes entre hombres y mujeres?

Las mujeres suelen desarrollar trastornos mentales asociados a la depresión, mientras que los hombres de conductas antisociales.

El objetivo de la investigación era determinar si en efecto existen diferencias basadas en el sexo en el desarrollo de estas estructuras cerebrales, tomando en cuenta que tantos trastornos surgen durante la infancia y la adolescencia de manera tan diferente entre hombres y mujeres. Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud destaca que las diferencias en el desarrollo y manifestación de los trastornos mentales suelen variar entre grupos de edad.

Durante la infancia suelen presentarse desórdenes de conducta, como comportamientos agresivos y antisociales, con más prevalencia en niños que en niñas. En cambio, durante la adolescencia, son las niñas quienes suelen desarrollar más depresión y desórdenes alimenticios que los niños. Incluso los sobrepasan en pensamientos e intentos suicidas. No obstante, en el caso de los niños suelen involucrarse en situaciones de alto riesgo y cometen suicidio con más frecuencia que las adolescentes.

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Ahora, en la edad adulta se observa una exacerbación de los trastornos que se manifiestan durante la infancia o la adolescencia. En el caso de los hombres, son más frecuentes los comportamientos antisociales y de abuso de sustancias, mientras que en las mujeres se potencian las conductas depresivas y de ansiedad.

La diferencia tiene base científica

Durante el estudio, los investigadores descubrieron, mientras observaban el crecimiento de las trayectorias de la amígdala, que había diferencias significativas en la trayectoria del crecimiento de volumen entre hombres y mujeres.

Si bien en ambos sexos el crecimiento del volumen fue más o menos similar durante los primeros años de la infancia, las diferencias comienzan a notarse a partir de los 13 años, edad en la que el crecimiento disminuyó considerablemente en las mujeres. En los hombres, la desaceleración del crecimiento se registró hacia finales de los 20 años.

Sin embargo, a pesar de lo marcado de estas diferencias en el crecimiento entre ambos sexos, las diferencias en el desarrollo del hipocampo fueron menos obvias, con un rápido aumento en el volumen del hipocampo en los hombres durante sus últimos años de adolescencia en comparación con las mujeres.

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Es realmente en las emociones donde está la diferencia. Los investigadores determinaron que el sesgo de sexo era más prominente en el cruce entre el desarrollo de los grupos del núcleo centromedianos de la amígdala y en los extremos rostrocaudales CA1 y CA2 del hipocampo, subregiones relacionadas con el procesamiento de emociones.

Estos hallazgos ayudan a tener una mejor comprensión en las diferencias entre hombres y mujeres en el tiempo de desarrollo de las regiones del cerebro que son significativas para el funcionamiento socioemocional.

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