Un hecho innegable es que nuestra compleja forma de comunicación nos ha diferenciado de las otras formas de vida que se pueden encontrar en la Tierra. Nosotros, en lugar de solo procesar estímulos y responder ante ellos, somos capaces de realizar razonamientos más profundos y sobre tópicos que no necesariamente implican las necesidades básicas de supervivencia.

Por ello, para muchos es más que claro que el lenguaje es uno de los elementos que nos separan de los otros animales. Sin embargo, otros también consideran que los estilos lingüísticos también hacen una diferencia fundamental en cómo nos comunicamos y la forma en la que procesamos la información.

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Esto se ha vuelto una creencia común, sobre todo, debido a las diferencias auditivas que presentan los distintos idiomas en cuanto a velocidad y entonación. Debido a esto, un equipo conformado por los investigadores Christophe Coupé, Yoon Mi Oh, Dan Dediu y François Pellegrino se dedicaron a investigar las diferencias de transmisión de información en 17 idiomas distintos.

¿Cómo se mide el habla?

Para comenzar con una investigación de este estilo, fue más que claro que esta fue la primera pregunta a responder. Después de todo, para muchos, la forma de comunicarnos y procesar información se trata de un tema subjetivo que depende de cada individuo.

Por ello, para poder estandarizar esta medida decidieron que utilizarían los bits –las unidades con las que se mide la cantidad de información transmitida por las computadoras y similares. Cada beat correspondía a una unidad de significado o sentido que se encuentra contenido. Dependiendo de la complejidad del significado de cada sílaba, esta podía tener un número mayor o menor de bits.

Para funcionar, nuestros cerebros deben mantener un equilibrio exacto

Para el caso de lenguajes más rápidos, como el japonés, la cantidad de bits por sílaba era menor (de unos 6). Por otro lado, otras lenguas más lentas tenían una mayor cantidad de bits por cada sílaba. De entre estos, el vietnamita se destacó por ser uno de los más complejos al contener hasta 8 bits de información por cada sílaba.

Con un dato como este, sería lo más común pensar que está claro que cada lengua tiene su propia velocidad de transmisión de información. No obstante, el experimento conducido por el equipo internacional antes mencionado ha arrojado resultados diferentes.

Sin importar de dónde seamos, procesamos los lenguajes a la misma velocidad

Una vez quedó determinado un modo de medir la transmisión de información a través de la lengua, se pudo proceder con el experimento como tal. En este, los investigadores convocaron a 10 individuos nativos por cada una de las 17 lenguas (5 hombres y 5 mujeres por cada grupo).

Básicamente, estas personas debían leer en voz alta unos textos escritos en sus idiomas nativos. Mientras tanto, el equipo de científicos se encargaba de grabar los eventos para luego analizar las grabaciones.

El ser humano es capaz de procesar un promedio de 39 bits por segundo, mientras que las computadoras actuales rondan los 100 millones de bits por segundo.
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Gracias a ello, fue posible notar que sin importar el idioma, la velocidad o la pronunciación que se utilizara para la lectura, los participantes siempre terminaban de leer en tiempos muy similares. Asimismo, pudieron determinar que la cantidad de bits por segundo que se procesaban en cada idioma terminaba por ser muy similar –de unos 39 bits por segundo.

Nuestro cerebro recibe información como un embudo.

Esto lo han explicado como una consecuencia del rendimiento del que son capaces nuestros cerebros, ya que pueden procesar más o menos la misma cantidad de información a pesar de que se encuentre en diferentes idiomas. Han relacionado este proceso de entendimiento con un embudo. Ya que, a pesar de irse haciendo más grande, solo permite que pase una cierta cantidad de datos por vez.

Referencia:

Different languages, similar encoding efficiency: Comparable information rates across the human communicative niche: https://advances.sciencemag.org/content/advances/5/9/eaaw2594.full.pdf

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