Cuando pensamos en hongos lo más probable es que vengan a nuestra mente aquellos organismos vegetales que crecen en la naturaleza e incluso el moho que prolifera en espacios húmedos y abandonados. Sin embargo, es poco frecuente que inmediatamente reconozcamos que estos también se encuentran en nuestro organismo.

Ya es de conocimiento común que nuestro sistema funciona con la presencia de bacterias benignas. Pero la presencia de hongos en estos microbiomas –mejor conocidos como micobiomas– aún no ha sido tan estudiada como debería.

Sabiendo esto, vasto equipo de académicos vio la necesidad de expandir el conocimiento que tenemos de estas formas de vida y la forma en la que interactúan con nuestro organismo. Los resultados de su estudio nos llevaron a la gran revelación de que estos podrían estar estrechamente relacionados con el desarrollo de distintos tipos de cáncer. Durante el estudio, los científicos se ocuparon de entender la relación directa entre estos y el cáncer conocido como adenocarcinoma ductal pancreático (ADP).

El cáncer de páncreas es más fuerte cuando Malassezia está presente

La Malassezia fue encontrada en grandes cantidades en el páncreas de quienes tenían ADP, pero no en su intestino.

Para comenzar, los investigadores necesitaron ver si los hongos del micobioma aumentaban cuando las células cancerígenas estaban presentes. Ello no fue muy difícil de corroborar al comparar las muestras de individuos con ADP confirmado y ratas de laboratorio con la misma patología con las de sus respectivas contrapartes saludables.

A continuación, se notó la necesidad de determinar cuál era el origen de la proliferación irregular de hongos. Para lograrlo, introdujeron biomarcadores en estos y pudieron rastrearlos por el canal que conecta el ducto intestinal con el páncreas.

Según su estudio, solo tomó 30 minutos que los hongos pasaran del intestino al páncreas. En él, crean el ambiente perfecto para que un gen particular pueda proliferar, la Malassezia.

Este genoma se ha encontrado altamente presente tanto en los tejidos pancreáticos de las ratas con ADP como en los humanos. Asimismo, sus niveles han sido casi imperceptibles tanto en individuos sanos como en el intestino de los afectados.

Las diferentes especies Malassezia se tratan de un elemento común en el ambiente y en las pieles de al menos un 80 o 90% de mamíferos. Por ello, por lo general nuestro organismo tiene una respuesta común para eliminarla. Sin embargo, la presencia exesiva de hongos puede alterar este proceso y hacer del páncreas (y, sobre todo, los tumores pancreáticos) un lugar idóneo para vivir y proliferar.

Esto es lo que hace el sistema de complemento en nuestro organismo

Asimismo, el estudio también sacó a la luz otro proceso vital dentro de nuestro cuerpo. Este se trata del sistema de complemento que funciona a través de una “cascada” de nutrientes que se llevan a la sangre.

Este proceso por lo general se lleva a cabo con la proteína mannose binding lectin (MBL). Esta molécula se encarga tanto de procesos inmunes como atacar los hongos y patógenos dañinos para el organismo, como de regular la los carbohidratos encontrados en el micobiona y dar inicio a la “cascada de complementos”.

Sin embargo, este sistema que en general es beneficioso para el organismo se trata de una palanca que permite la rápida división y proliferación de células. En consecuencia, aquellas que son cancerígenas podrían tener la oportunidad de subsistir si el MLB está presente en grandes cantidades para eliminar la proliferación de hongos. De hecho, se determinó que esta última ha sido vital para el desarrollo de patologías como el ADP –ya que, sin ella, ni siquiera la presencia del gen Malassezia fue tan determinante para el desarrollo de tumores en el páncreas.

Esta es la oportunidad de mejorar nuestro acercamiento a esta enfermedad

La adquisición de este nuevo conocimiento podría cambiar la forma en la que la medicina se maneja con este tipo de enfermedades. Después de todo, podrían probar nuevas técnicas que ataquen directamente la fauna del micobioma. Incluso, se podría intentar regular la presencia del MLB para combatir la proliferación las células causantes del ADP y otras patologías. Sin embargo, esta investigación es solo es inicio del viaje. Puesto que aún hay muchos más detalles que descubrir sobre el mundo de los hongos y la influencia que estos pueden tener en nuestro organismo.

Referencia:

The fungal mycobiome promotes pancreatic oncogenesis via activation of MBL: https://doi.org/10.1038/s41586-019-1608-2