Los resultados de una investigación llevada a cabo por investigadores del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), muestran que las futuras madres que tienen una alta tasa de consumo de alimentos marinos tienen menos probabilidades de tener hijos con problemas de atención.

La conclusión del estudio se contrapone a una recomendación del Sistema Nacional de Salud, la cual sugiere que las futuras madres no deben comer más de dos porciones de pescado azul a la semana porque puede ser tóxico.

Estudiando hábitos alimenticios

Luego de analizar las dietas de 1.641 parejas de madres e hijos, el equipo de investigación encontró que los hijos de las madres que consumieron cuatro porciones por semana de alimentos marinos, obtuvieron una calificación 16 por ciento mejor en las pruebas de su capacidad de atención a la edad de 8 años.

El consumo de alimentos marinos durante el primer trimestre del embarazo tuvo un mayor efecto en la capacidad de atención de los niños.

Los niños cuyas madres comieron una porción de pescado o mariscos todos los días obtuvieron una calificación 24 por ciento mejor, en comparación con aquellos niños cuyas madres solo comieron una porción cada semana.

Los investigadores también encontraron que los niños cuyas madres consumieron cuatro porciones de alimentos marinos por semana durante el embarazo, registraron un riesgo 16 por ciento menor de padecer trastornos por hiperactividad y déficit de atención (THDA).

Para el estudio, las madres completaron numerosos cuestionarios sobre qué alimentos comieron de una lista de más de 100 artículos e indicaron con qué frecuencia lo hicieron.

El equipo definió una porción se definió como una ración de alimentos marinos de 115 gramos, que es aproximadamente el peso de un filete de salmón. Los datos sobre los hábitos alimenticios de los niños se obtuvieron utilizando el mismo cuestionario a los 1, 5 y 8 años de edad.

Los padres informaron síntomas de THDA utilizando el formulario abreviado Escala de Calificación de Padres, cuando su hijo tenía 8 años. Fue a esta edad que los niños también completaron la Tarea de la Red de Atención, una prueba computarizada que mide la capacidad atencional.

Durante el primer trimestre

Las puntuaciones fueron más altas en los niños cuyas madres prefirieron el pescado graso, como el salmón y la caballa, o el pescado magro, como el bacalao o el eglefino, en comparación con las madres que dependían de atún o productos marinos enlatados.

Los resultados mostraron que los aparentes efectos de aumento de la atención solo se encontraron en niños cuyas madres consumieron al menos cuatro porciones a la semana.

Los autores del estudio resaltaron el hecho de que el consumo de alimentos marinos durante el primer trimestre del embarazo tuvo un mayor efecto en la capacidad de atención de los niños.

Esta afirmación se sustenta en que se observó poco efecto entre las madres que consumieron gran cantidad de pescado azul en las semanas finales del embarazo, lo cual, explican los autores, se debe a que el desarrollo del cerebro durante las primeras etapas del embarazo es más crucial.

Durante el embarazo, el desarrollo del cerebro se lleva a cabo principalmente a través de procesos biológicos complejos, como la formación de células y las vías de conexión entre ellas. El pescado azul contiene ácidos grasos poliinsaturados omega-3, que son nutrientes que se cree juegan un papel fundamental en estos procesos.

Referencia: Maternal seafood consumption during pregnancy and child attention outcomes: a cohort study with gene effect modification by PUFA-related genes. International Journal of Epidemiology, 2019. https://doi.org/10.1093/ije/dyz197