Los cigarrillos electrónicos se lanzaron al mercado en 2007 como una alternativa más sana que el cigarrillo tradicional, y también como una medida de ayuda para aquellos que estaban en el arduo proceso de abandonar el tabaquismo.

Sin embargo, ocurrió todo lo contrario y en la actualidad ya se están tomando acciones para retirarlos por completo del mercado. El resultado de su llegada es una generación de adolescentes adicta a la nicotina por medio de los vapers.

Según dijo Adam Lippert , profesor asistente en el departamento de sociología de la Universidad de Colorado en Denver y autor de una nueva investigación sobre este tema, “en solo un año, de 2017 a 2018, el número de estudiantes de secundaria que usaban cigarrillos electrónicos casi se duplicó“.

En su publicación en la revista Journal of Youth and Adolescence, Lippert y sus coautores explican la influencia de factores ambientales, sociales y culturales en el aumento desmesurado del vapeo entre estudiantes y cómo las escuelas jugaron un papel crucial en el extensión del hábito del vapeo.

Los estudiantes creen que los vapers no son nocivos

Muchos estudiantes, independientemente de si son fumadores o no, creen que los cigarrillos electrónicos son más sanos y menos adictivos.

El equipo estudió unos 65,000 estudiantes de preparatoria y secundaria y encontraron que los que asisten a escuela con altas tasas de vapeo tienen más probabilidades de creer que los cigarrillos electrónicos no son nocivos y que son menos adictivos que los cigarrillos tradicionales. La tendencia a esta idea se observó tanto en los que fumaban como en los que no. Según Lippert:

“Los estudiantes se enseñan unos a otros sobre ‘trucos de vapeo’, cómo usar los dispositivos correctamente y por qué no deben considerarse tabú. La idea errónea entre los adolescentes de que los cigarrillos electrónicos son seguros es motivo de alarma”.

Las escuelas fueron el punto de acceso al vapeo

Los investigadores indican que las escuelas son contextos críticos que configuran el comportamiento juvenil relacionado con la salud. En el estudio, descubrieron que inmediatamente después de que aparecieran los cigarrillos electrónicos en EE.UU., las escuelas parecían desempeñar un papel clave en el uso de los cigarrillos electrónicos entre los adolescentes. Y en efecto, para poder acceder a los mismos, los jóvenes debían asistir a las escuelas.

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Ahora bien, esto se calmó durante un tiempo y luego volvió a observarse a partir de 2015, con la llegada del dispositivo Juul, el cual se lanzó con una campaña de marketing orientada a los jóvenes con un diseño discreto y variedad de sabores.

“Descubrimos que las influencias sociales más amplias, como la publicidad, el respaldo de las celebridades y los medios normalizaron el vapeo para los estudiantes inicialmente. Sin embargo, con la introducción de nuevos dispositivos y sabores, los adolescentes parecen haber dependido de los recursos locales dentro de sus escuelas para comenzar a vapear”.

De modo que con la llegada de las nuevas opciones de vapeo, las escuelas volvieron a ser el escenario propicio para su uso, resaltando factores como el interés de los estudiantes, las normas escolares que permitían el vapeo y la influencia de los compañeros.

Acciones contra el vapeo en las escuelas

Como muchos sabrán, hace algunas semanas la administración de Donald Trump ordenó el retiro de los cigarrillos electrónicos de sabores, muy populares entre los jóvenes, del mercado.

En general, las escuelas han empezado a abordar el tema, sin embargo, estas siguen siendo un campo de batalla. Cuando el entorno social dentro de una escuela no ayuda a desalentar el comportamiento no deseado, es mucho más probable que los estudiantes usen nicotina.

Si las cifras de autoridad no pueden controlar el comportamiento de los adolescentes o educar a los jóvenes sobre los riesgos de vapeo y adicción a la nicotina, las posibilidades son aún mayores de que un estudiante comience a usar cigarrillos electrónicos“, dijo Lippert.

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Es por ello que el autor invita a las escuelas a estudiar su relación con el vapeo en adolescentes y empezar a aplicar acciones preventivas, como mayor control de las restricciones en las ventas minoristas y el uso de cigarrillos electrónicos cerca de la propiedad escolar.

Lippert sugiere también campañas educativas centradas en informar sobre el potencial de adicción a la nicotina y los riesgos para la salud relacionados con el uso de los cigarrillos electrónicos.

“Es clara la necesidad de programas de educación para la salud en las escuelas que estén en mejores condiciones para definir el potencial adictivo del uso de cigarrillos electrónicos y detener este aumento en el uso de adolescentes”.

Pero tal como indica el autor, aunque las escuelas han sido el escenario del desarrollo del hábito del vapeo en adolescentes, no es justo pensar en ellas como las culpables de la situación actual. Las escuelas pueden tomar esto como una ventaja y funcionar de manera efectiva como agentes transmisores del mensaje de que que el uso de cigarrillos electrónicos es un riesgo grave para la salud de los adolescentes.

Referencias:

Schools Influence Adolescent E-Cigarette use, but when? Examining the Interdependent Association between School Context and Teen Vaping over time. https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs10964-019-01106-y

Teen vaping study reveals how schools influence e-cigarette use, outlines prevention strategies. https://news.ucdenver.edu/teen-vaping-study-reveals-how-schools-influence-e-cigarette-use-outlines-prevention-strategies/

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