El glisofato es un herbicida de amplio espectro que, como su nombre lo indica, tiene principal aplicación en la eliminación de hierbas y arbustos de carácter perenne. Su uso, al igual que el de muchos otros que ya han sido prohibidos, ha sido motivo de debate dentro de la comunidad científica por su asociación con el desarrollo de cáncer.

En 2015, la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud dijo que el glifosato era “probablemente cancerígeno”. Pero en 2017, la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. presentó una evaluación de riesgos que indicaba que este herbicida probablemente no era cancerígeno, aunque una investigación publicada el mismo año asoció el glisofato con el linfoma no Hodgkin, un cáncer del tejido linfático.

Ahora el Centro Purdue para la Investigación del Cáncer, en colaboración con el Centro del Cáncer para el oeste de Francia (ICO, por sus siglas en francés) como parte de un memorando de acuerdo con la iniciativa internacional de Cáncer de Mama y Nutrición (IBCN) dirigida por la Universidad de Purdue, descubrió que el glifosato puede provocar cáncer de mama cuando se combina con otro factor de riesgo. Sus hallazgos se publicaron recientemente en la revista Science Direct.

El glisofato causa una forma letal de cáncer

Los científicos utilizaron células epiteliales no cancerosas de las glándulas mamarias humanas insertadas en ratones para sus experimentos y las expusieron al glisofato in vitro durante un período de 21 días para evaluar la formación de tumores.

Observaron que estas células indujeron el crecimiento tumoral y llama la atención que fue después de que glifosato se combinara con moléculas que estaban vinculadas al estrés oxidativo.

El estrés oxidativo es una reacción química que ocurre en los seres vivos como resultado del inevitable envejecimiento, junto con la alimentación y malos hábitos como el consumo de alcohol, el tabaquismo y otros factores estresantes similares.

El resultado de esta combinación es la alteración de la organización y la integridad del genoma de la mama, y es así como se crean las condiciones propicias para el desarrollo del cáncer.

Pero tal como indica Sophie Lelièvre, profesora de farmacología del cáncer en la Facultad de Medicina Veterinaria de Purdue y co-líder de IBCN, “lo que fue particularmente alarmante sobre el crecimiento del tumor fue que no era el tipo habitual de cáncer de seno que vemos en mujeres mayores“. Los tumores correspondían a una forma más agresiva que puede atacar a las mujeres más jóvenes conocida como cáncer luminal B.

Los investigadores también descubrieron la capacidad de identificar la vía utilizada por el glifosato para poner en peligro las células mamarias a nivel epigenético. Con ello, esperan poder detectar y revertir el riesgo de desarrollar cáncer de seno cuando este compuesto se asocia con los factores de riesgo ya mencionados.

La primera evidencia de la peligrosidad del herbicida

Sin lugar a dudas, se trata de un descubrimiento novedoso y útil, sobre todo porqueno había habido evidencia científica de que la combinación de factores de riesgo con contaminantes comunes como este herbicida conducen al desarrollo de cáncer.

Este es un resultado importante y nadie lo ha demostrado antes. Mostrar que el glifosato puede desencadenar el crecimiento tumoral , cuando se combina con otro riesgo frecuentemente observado, es un eslabón perdido importante a la hora de determinar qué causa el cáncer“, señala Lelièvre.

Según Cáncer.gov, el cáncer sigue apareciendo en poblaciones de todo el mundo, y el cáncer de seno es una de las formas más comunes. Detectar sus puntos de origen es completamente necesario, y podría llevar también a tratamientos más efectivos que puedan aumentar la supervivencia.

Referencia:

Exposure to glyphosate-based herbicides and risk for non-Hodgkin lymphoma: A meta-analysis and supporting evidence. https://doi.org/10.1016/j.mrrev.2019.02.001