La caída de las torres gemelas el 11 de septiembre del 2001 generó un impacto muy fuerte en la actual cultura estadounidense. Ese ataque terrorista fue el causante de uno de los mayores desastres que ha vivido el país, por lo que es natural que la población sintiera miedo desde entonces.

Ese miedo fue similar a otro ocurrido durante los años 30, solo que este escaló a nivel global. Estamos hablando de la Segunda Guerra Mundial, un evento catastrófico que acabó con buena parte de la población en el planeta y que nos ha ayudado a reflexionar acerca de lo terrible que es un enfrentamiento entre países.

Ambos eventos tienen un elemento en común: el boom de los superhéroes. La diferencia es que en la década de los 30 surgieron los cómics, y sesenta años después, comenzaron a hacerse las películas.

Estos héroes surgieron con un solo propósito: generar esperanza. Si bien la Segunda Guerra Mundial sirvió como la inspiración para la creación de muchos de ellos, los eventos del 2001 hicieron que se potenciara el poder que tienen estos personajes sobre la población, pues antes de este suceso, eran simplemente un elemento más dentro del entretenimiento.

Spider-Man: justo después del impacto

Antes de que derribaran las torres, ya había una película de superhéroes en proceso de producción: Spider-Man.

El personaje protagonizado por Tobby McGuire dio paso a una pequeña ola de esperanza que alivió bastante a los estadounidenses luego del 9/11. Para el momento del incidente, la película ya poseía un tráiler que contenía un plano bastante llamativo acerca de las torres gemelas y un helicóptero.

 

Debido a lo cercano del incidente (la película se estrenó tan ocho meses después), este tráiler tuvo que ser retirado rápidamente de las salas de cine. Sin embargo, realizaron otro y en ese dejaron un plano inolvidable en el que las torres gemelas se reflejan en los ojos de Spider-Man, de forma que dicha imagen quedara grabada en la mente de la audiencia.

 

Esta película se convirtió entonces en una de las más taquilleras de la época, alcanzando un récord de admisiones en los Estados Unidos de 1,64 mil millones de espectadores en 2002, acorde a las estadísticas del mercado teatral estadounidense del año 2006. Incluso superó a “El señor de los anillos” y “Star Wars”.

Es entonces cuando la industria de los superhéroes comenzó a modificarse y a revolucionar la industria.

Superhéroes más humanos

Luego del 11 de septiembre del año 2001, la noción tradicional de los superhéroes comenzó a sentirse vacía. Ellos eran vistos como una especie de dioses que salvaban a niños y a damiselas en peligro, pero luego del gran sentimiento de pérdida que tuvo la nación a raíz de este incidente, los superhéroes tuvieron que modificarse de forma que reflejaran más realista el temor estadounidense.

Es por esto que años después, el Universo Cinematográfico de Marvel (UCM) comenzó a forjarse con el estreno de Iron Man en el 2008, la cual muestra la historia de redención de Tony Stark con respecto a la industria armamentista y culmina con el héroe uniéndose a la iniciativa S.H.I.E.L.D.

Pero, ¿qué tiene que ver S.H.I.E.L.D con el sentir estadounidense? Pues representaban a una organización antiterrorista construida por el gobierno para proteger al mundo. Luego de la decepción generalizada hacia el gobierno en el año 2001, esta iniciativa parecía un nuevo tipo de esperanza para el público estadounidense.

Posteriormente, con el Capitán América pudimos observar el patriotismo de este superhéroe con respecto a su país, sentimiento que fue su motivación para convertirse en el primer superhéroe del UCM.

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Y así fue sucediendo con los personajes que surgieron en el UCM hasta el estreno de la primera película en la que reuníamos a todos: The Avengers. Con este film, Marvel recaudó $ 200.3 millones de dólares ese primer fin de semana, superando todos los récords anteriores de taquillas nacionales.

La realidad ligada a la ficción

A raíz de esto, y como observamos con Spider-Man en el año 2002, las películas comenzaron a basarse en el contexto que se vivía actualmente en el mundo. Uno de los principales ejemplos de esto es ‘Captain America: The Winter Soldier’, la cual se ha convertido en uno de los films más importantes del UCM, no tanto por su repercusión en el argumento de este universo, sino por su apego a la realidad.

Comenzando por el hecho de que el Capitán América es el único héroe que se enfrenta a una amenaza real en el mundo, los nazis, en ‘Captain America: The Winter Soldier’ se introduce a este personaje en un mundo muy dañado y distinto a su época. En palabras del propio Joe Russo: “Estás tomando un personaje como Cap que es muy blanco y negro y proviene de la generación más grande, y luego lo dejas caer en un momento muy subversivo y cínico. No ha pasado por Watergate, la guerra de Irak, Irán-Contra, el 11 de septiembre, la NSA”. Según su hermano, Anthony Russo, el Capitán América se usó como un “espejo político” y que “la naturaleza del personaje es política”.

Pero no todo es Marvel

Hablamos de Marvel porque ha sido el que ha tenido más recorrido dentro de la industria cinematográfica, pero DC Comics no se queda muy atrás. Con la trilogía de ‘El caballero de la noche’ también se mostró un universo mucho más oscuro y realista que el que se ve en los cómics, a pesar de que el propio Batman siempre ha sido bastante oscuro.

Con estas películas, el temor estadounidense se vio reflejado en villanos terroristas que bien podrían existir en la realidad. Joker es un psicópata que se divierte causando el caos y asesinando a policías, jueces e inocentes; mientras que Bane detonaba bombas en un campo de fútbol americano.

Muchos años después, ‘Batman v Superman: Dawn of Justice’, de una forma similar a la que se refleja en ‘Captain America: Civil War’, se retrata una guerra de ideologías que nos puso a pensar en el poder de Superman, que es visto como un dios para muchos, pero como un demonio para otros; y en las libertades que se le había dado al justiciero nocturno.

Ya no es blanco y negro

Si bien es verdad que el 11 de septiembre fue un día terrible para el mundo, sirvió de aprendizaje en muchos sentidos, y el cine definitivamente fue una de las áreas que más se nutrió. Con el desarrollo de los acontecimientos en el mundo y el avance dentro de las estructuras narrativas y creación de personajes, comenzamos a ver un cine de superhéroes mucho más diverso, con más tonalidades grises. Ya no se trataba del bueno y el malo, o de la pureza, poder y sabiduría de los héroes versus la maldad de los villanos.

Con una evolución así, los superhéroes se veían más humanos, con más decisiones erradas, con más amenazas reales. La ficción poco a poco se fue adaptando a la realidad, y así generó más empatía con un público que anhelaba una nueva forma de contar la ficción.

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