Ya hemos definido la ansiedad como la anticipación a los eventos futuros, tengan o no posibilidad de ocurrir en realidad. Podríamos decir que se trata de una preocupación exagerada, o constante sobre lo que podría o no ocurrir y las consecuencias de ello.

Y así como vemos personas que parecen muy despreocupadas en la vida, vemos otras que quizás reflexionan demasiado y no pueden dejar de pensar en el futuro, aunque no necesariamente de manera optimista.

A pesar de que la ansiedad puede ser útil para impulsarnos a tomar acciones que nos lleven a lograr nuestros objetivos, esta suele tener una connotación negativa, la cual puede ser contraproducente. Preocuparnos por lo que podría pasar puede hacer que nos tomemos demasiado tiempo pensano en cuál será la decisión más idónea quedarnos simplemente con la sensación desagradable de la inercia.

Para estos casos, hacer terapias de relajación puede ser útil, tanto física como espiritualmente. Sin embargo, se debe tomar en cuenta que la naturaleza de esta condición puede dificultar que los beneficios de las terapias lleguen al individuo.

Incluso, es posible que al acceder a recibirla, estos se resistan de manera activa a la relajación y escojan la preocupación para estar preparados emocionalmente si algo llegara a salir mal. Este fue el resultado de un estudio publicado recientemente en la revista

Ejercicios de relajación y emociones negativas en videos

Un equipo de investigadores reclutó a un total de 96 estudiantes universitarios, dentro de los cuales había 32 personas que sufrían trastorno de ansiedad generalizadas, 34 personas con trastorno depresivo mayor y 30 controles sin ninguno de los trastornos.

Los participaron fueron guiados en una dinámica de ejercicios de relajación que se realizó antes de que se les hiciera ver videos que pueden provocar sentimientos de miedo o tristeza.

Irónicamente, trastorno de ansiedad generalizada eran las más propensas a experimentar picos agudos de emociones, pudieron cambiar su estado de ánimo drásticamente de relajación a preocupación.

Luego de esto, respondieron a una serie de preguntas formuladas con el fin de medir la respuesta emocional de las personas. Por ejemplo, algunos podrían sentirse incómodas con las emociones negativas transmitidas en los videos justo después de haber recibido la terapia de relajación, mientras que otras habrían sacado provecho a los ejercicios lo cual les permitió lidiar con esas emociones negativas.

Luego, los investigadores llevaron a los participantes a otra sesión de ejercicios de relajación una vez más para nuevamente completar una segunda encuesta conformada por preguntas diseñadas para medir la ansiedad de los participantes en la segunda dinámica.

Una vez recolectados estos datos, los investigadores descubrieron que las personas que sufrían trastorno de ansiedad generalizada eran las más propensas a experimentar picos agudos de emoción, pudiendo cambiar fácilmente de sentirse relajados a sentirse asustados o estresados.

Esta alta sensibilidad también fue vinculada al hecho de que estos se sintieran ansiosos durante las sesiones de relajación. Además, se observaron resultados similares en las personas diagnosticadas con trastorno depresivo mayor, aunque el efecto en estos casos no era tan acentuado.

Ansiedad inducida por la relajación

La ansiedad reducida inducida por la relajación es un fenómeno en el que una terapia enfocada en hacer que las personas con ansiedad se relajen tiene efectos totalmente contrarios.

Michelle Newman, profesora de psicología involucrada en esta investigación, explicó que estos resultados corresponden a la “ansiedad inducida por la relajación”. Se trata de un fenómeno bastante irónico que ocurre cuando las personas experimentan mayor ansiedad cuando están en medio de una terapia de relajación.

Este fenómeno ha sido conocido desde la década de 1980, pero a pesar de llevar más de tres décadas identificado, aún no se ha determinado una causa específica. Ahora bien, en 2011 Newman presentó la teoría de evitación de contraste, al parecer estos dos conceptos están relacionados:

“La teoría gira en torno a la idea de que las personas pueden ponerse ansiosas intencionalmente como una forma de evitar la decepción que podrían obtener si algo malo sucediera. Esto no es realmente útil y solo te hace más miserable. Pero, como la mayoría de las cosas por las que nos preocupamos no terminan sucediendo, lo que está reforzado en el cerebro es, ‘me preocupaba y no sucedió, así que debería seguir preocupándome”.

Tal como indica Newman, las personas pueden estar ansiosas para evitar un gran cambio en su ansiedad en caso de que algo no estipulado ocurra. Esta parece ser una medida de protección emocional muy inteligente, sin embargo, en realidad es poco efectiva y lo mejor es relajarse. “Cuanto más lo haces, más te das cuenta de que puedes hacerlo y es mejor que te relajes a veces“, indicó la autora.

Referencia:

The paradox of relaxation training: Relaxation induced anxiety and mediation effects of negative contrast sensitivity in generalized anxiety disorder and major depressive disorder. http://DOI:10.1016/j.jad.2019.08.045