Carne Termino Medio

Cuando hablamos de carne roja y procesada nos referimos a carne de cerdo fresca, carne de res, cordero y ternera y carnes que se han ahumado, curado o conservado de alguna manera, además de haberse congelado.

Como muchos saben, estas carnes por lo general son altas en ácidos grasos saturados, los cuales pueden aumentar el colesterol LDL, mejor conocido como el colesterol malo porque se acumula en las paredes de los vasos sanguíneos, y puede bloquear el flujo de la sangre y aumentar el riesgo de sufrir un ataque cardíaco.

El alto contenido de ácidos grasos saturados de estos alimentos se han vinculado con enfermedades cardíacas y otras afecciones crónicas, siendo el cáncer de colon una de las más destacadas. Y hasta ahora se maneja que que las personas que más consumen carne tienen 40 por ciento de riesgo adicional de morir a causa de una enfermedad cardíaca.

Partiendo de ello, las organizaciones de salud de muchos países recomiendan a la población regular el consumo de carnes rojas y procesadas a fin de reducir la cantidad de colesterol malo en la sangre y así evitar desarrollar enfermedades cardíacas.

Y la medida ha sido bien recibida por muchos grupos de personas a nivel mundial, algunos también con el interés de colaborar con el ambiente, y han adoptado dietas veganas en las que se elimina la carne por completo.

Ahora bien, para muchas otras personas es bastante difícil abandonar este alimento, pero el hecho de no volverse veganos no necesariamente implique sufrirán enfermedades cardíacas. Así lo ha determinado un estudio de la Universidad de Nottingham publicado en la revista Food & Function.

La reducción de carnes rojas redujo el colesterol LDL

Un equipo de investigadores de la Universidad de Nottingham se interesó en saber si en realidad es necesario eliminar por completo las carnes rojas de nuestra dieta para evitar problemas cardíacos relativos al colesterol elevado, o si reduciendo la cantidad que se comía podían obtenerse beneficios para la salud.

Para ello, reunieron a 46 participantes que se comprometieron a reducir su consumo de carne roja durante un período de 12 semanas, la cual sustituyeron por carne blanca, pescado, otro sustituto proteico o simplemente reduciendo el tamaño de la porción de carne roja que ingerían comúnmente.

También mantuvieron un diario de alimentos durante el periodo de estudio para monitorear la ingesta, y se les aplicaron análisis de sangre al principio y en algunos puntos durante el seguimiento.

En estos se observó una caída en la cantidad de colesterol LDL en la sangre, la cual fue mucho más drástica en aquellas personas que tenían los niveles de colesterol LDL más elevados en la sangre, una tendencia que se observó en los hombres. Los autores señalan que en estos hubo una caída de colesterol promedio de 10 por ciento.

“Los resultados del presente estudio mostraron que, incluso en individuos relativamente jóvenes y sanos, realizar cambios relativamente pequeños en la ingesta de RPM indujo cambios en el colesterol LDL que, si se mantienen durante un período de tiempo, podrían potencialmente reducir el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas”.

Menos carne implica un déficit de nutrientes

Eliminar las carnes por completo de nuestra dieta requerirá que esta se sustituya con otros alimentos que proporcionen los nutrientes que se perderían para que nuestras defensas no se vean afectadas.

Por si esto fuera poco, la reducción de carnes rojas y procesadas en la dieta ocasionó una caída sustancial en los glóbulos rojos y blancos en la sangre, lo cual ha sido atribuido a la pérdida de los nutrientes que aportaban estas a la dieta.

La Dra. Liz Simpson, de la Facultad de Ciencias de la Vida de la Universidad de Nottingham, es coautora del estudio explicaq ue la carnes es una fuente rica de micronutrientes, dentro de los cuales se encuentran vitaminas y minerales, que son necesarios para la fabricación de células sanguíneas en nuestro cuerpo. Si los eliminamos para seguir una dieta vegana por la razón que sea, hay que buscar alimentos con nutrientes similares para compensar la ausencia de la carne:

“Para obtener estos nutrientes en las dietas basadas en plantas, nuestros resultados sugieren que aquellos que reducen su consumo de carne deben asegurarse de que su nueva dieta contenga una amplia variedad de frutas, verduras, legumbres y granos integrales para proporcionar estos nutrientes”.

De modo que si queremos colaborar con la mitigación del efecto invernadero y al mismo tiempo favorecer nuestra salud cardíaca, no es necesario aplicar medidas tan drásticas como eliminar total y absolutamente las carnes rojas de nuestra dieta. Para obtener beneficios a corto y largo plazo, bastará con reducir las porciones o sustuirla en la medida en que sea posible por alimentos que nos aporten de igual forma los nutrientes que perderíamos al omitirla.

Referencia:

The impact of reduced red and processed meat consumption on cardiovascular risk factors; an intervention trial in healthy volunteers. https://pubs.rsc.org/en/content/articlelanding/2019/fo/c9fo00758j#!divAbstract