La lavadora es uno de los mejores inventos de la historia, y sin lugar a dudas, muy apreciada por los encargados de lavar la ropa, toallas y sábanas en familias numerosas. Nos permite evitar resequedad en las manos por el uso de detergente y lavar una cantidad importante de piezas en muy poco tiempo.

Pero es necesario aclarar que en el entorno doméstico, estas cumplen la función de limpiar la tela junto con el detergente, más no de esterilizarla, por lo que es probable que a pesar de haber sido lavada, nuestra ropa albergue una cantidad importante de gérmenes.

Esto no necesariamente deber ser motivo de alarma. Si esto resultara peligroso para nosotros, hace años que se hubiese desaconsejado su uso. Recordemos que los gérmenes se encuentran en todos lados, pero muchos de ellos no son patógenos para los humanos.

Ahora bien, la situación cambia si nos trasladamos del nivel doméstico a un entorno de salud, donde sí hay que ser más cuidadosos con el tema de la esterilidad. Nos llama la atención un artículo publicado recientemente en la revista Applied and Environmental Microbiology, sobre un caso de infección vinculado al uso de una lavadora en un hospital.

Los doctores de un hospital de Alemania se dieron cuenta de que varios recién nacidos presentaba una misma bacteria en su piel, que aunque no los había enfermado, representaba un riesgo para su salud por ser del tipo resistente a los medicamentos. Y esta bacteria había llegado a ellos por medio de las prendas que se lavaban en una lavadora doméstica que pertenecía a la institución.

Una lavadora doméstica en un hospital

Los médicos del hospital alemán notaron que los recién nacidos en sus instalaciones daban positivo por una cepa particular de bacterias resistentes a los antibióticos como Klebsiella oxytoca, la cual es responsable de causar infecciones graves en entornos de atención médica como ancianatos y unidades de cuidados intensivos.

Entre las afecciones más comunes con las que se le relacionan están la neumonía, infecciones del tracto urinario e infecciones de heridas, particularmente en aquellas personas con sistemas inmunes debilitados.

Por fortuna, estos bebés no se enfermaron por la presencia de K. oxytoca, sino que esta se encontró en su piel de manera inofensiva. Pero la situación igual era preocupante para los médicos, pues algo debía haber en el hospital que estuviera propagando la bacteria.
Entonces pensaron en lo más obvio, que era que los trabajadores del hospital o incluso las madres de los recién nacidos eran las fuentes de propagación, pero al realizar las pruebas pertinentes descartaron esta hipótesis.

Luego empezaron a estudiar algunas superficies dentro del hospital, como las mismas incubadoras de los bebés, pero las pruebas dieron negativas y descartaron también esta ruta. Fue entonces cuando su rastreo de la bacteria los llevó a una lavadora estaba ubicada fuera de la lavandería central del hospital, que se usaba únicamente para lavar la ropa de las madres, gorros y los calcetines de los recién nacidos.

Tomaron muestras del sello de goma de la puerta de la lavadora y del compartimiento donde se coloca el detergente, y al analizarlas, las pruebas dieron positivo para K. oxytoca, encontrando así el origen de la propagación. Cuando el personal encargado dejó de usar esta máquina, no hubo más casos de K. oxytoca diseminados entre los recién nacidos.

Los hospitales suelen usar lavadoras industriales

Se trata del primer caso registrado sobre una lavadora que propaga agentes patógenos a los pacientes. Y de hecho, es algo poco común, ya que en los hospitales suelen utilizar máquinas industriales precisamente por la necesidad de que lo que se lave quede esterilizado. Con este fin, estas lavadoras suelen aplicar temperaturas más altas para la limpieza, pues esto extermina muchos microbios nocivos.

Las lavadoras domésticas cumplen con la función de lavar la ropa, más no de esterilizarla, por lo que se deben tomar precaucione para lavar ropa de personas mayores, inmunocomprometidas o con heridas infectadas.

En cambio, las lavadoras domésticas están diseñadas para eliminar la suciedad y los olores, pero “no están diseñadas para esterilizar su ropa“, dijo el Dr. Amesh Adalja, especialista en enfermedades infecciosas y académico senior del Centro de Seguridad de la Salud Johns Hopkins, en Baltimore, que no participó en el estudio. “Ellas no se calientan lo suficiente como para matar todas las formas de vida que están en su ropa“.

Y como mencionamos al principio, no es algo que deba preocuparnos pues las bacterias que suelen residir en nuestros cuerpos y ropa no son dañinas. Pero en un hospital, generalmente no está permitido lavar la ropa de los pacientes en lavadoras domésticas.
Cuando hay alguien enfermo en casa, hay que ser cuidadoso

La situación cambia cuando hay alguien enfermo en casa, personas mayores o alguien con el sistema inmune debilitado, con heridas sangrantes o con pus, pues esto sí requiere de medidas de lavado más minuciosas.

Para estos casos, los autores de esta investigación recomiendan lavar la ropa “a temperaturas más altas o con desinfectantes eficientes“, lo cual reducirá la posibilidad de transmisión de patógenos.

En condiciones normales, no es tan necesario que lavemos con agua caliente a menos que queramos eliminar una mancha. Lo importante es practicar buenos hábitos de higiene, como bañarse, lavarse las manos y cambiarse de ropa.

Referencia:

The washing machine as a reservoir for transmission of extended spectrum beta-lactamase (CTX-M-15)-producing Klebsiella oxytoca ST201 in newborns. https://aem.asm.org/content/early/2019/09/09/AEM.01435-19