El cáncer es una enfermedad que durante muchos años ha hecho temblar al ser humano. Hasta la fecha, se ha podido desarrollar tratamientos para combatirlo, pero aún no se ha conseguido ninguno que tenga un 100% de efectividad.

Esto, en realidad, se debe a que aún no contamos con todo el conocimiento que deberíamos sobre este padecimiento. Por suerte, una gran cantidad de científicos y médicos alrededor del mundo ya se han dado a la tarea de investigarla más a fondo.

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Para este caso, se realizó un paralelismo entre dos investigaciones que se habían hecho muchas veces por separado, pero nunca como un todo y estableciendo relaciones entre ambas. Básicamente, en esta oportunidad trataron de conseguir el lazo que une a los procesos celulares de envejecimiento con las células cancerígenas.

La senescencia natural de las células

En primera instancia, el equipo al mando del doctor Joao Pedro De Magalhaes tuvo que determinar las reacciones “normales” de los tejidos al envejecer. En este caso, hablamos de la senescencia de las células. A estas se las conoce como células durmientes.

Durante la juventud, el organismo está lleno de células activas que se multiplican y regeneran los tejidos. Sin embargo, a medida que envejecemos muchas de estas se “duermen” y por lo tanto dejan de multiplicarse.

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Con el paso del tiempo, esto puede generar deficiencias en el organismo que generan los problemas de salud asociados con las vejes. A pesar de que ello pueda sonar como algo malo, el ser víctima de estos padecimientos comunes podría ser la clave para no sufrir otro mayor como lo es el cáncer.

El envejecimiento combate el cáncer

El estudio publicado en Aging Cell el 27 de septiembre se llevó a cabo a través del análisis de 9 tejidos humanos. Allí, era necesario determinar la presencia de células senescentes según las diferencias de edad y la posibilidad de aparición de tejidos cancerígenos.

Cabe destacar que, el cáncer básicamente se trata de una mutación genética que acelera la división celular y hace que estas proliferen en un número mucho mayor al necesario. Por lo que, podríamos ver a la senescencia como su opuesto evolutivo natural.

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Coomo resultado de la investigación, notaron que la presencia de células cancerígenas o senescentes siempre era inversamente proporcional. Es decir, donde había mayores cantidades de una, había menos de la otra y viceversa.

Asimismo, el aumento de células dormidas fue mayor en los tejidos más viejos. Por ende, se puede concluir que el envejecimiento podría verse como la solución evolutiva que la naturaleza ha encontrado para combatir esta enfermedad.

La paradoja de la senescencia

A pesar de que estos resultados han cambiado mucho de lo que se pensaba de la relación del cáncer y la edad, aún están lejos de ser concluyentes. De hecho, también existen otras teorías que dicen que, al haber menos células sanas activas, las cancerígenas contarían con una “ventaja evolutiva” que les permitiría proliferar. Por este motivo, el doctor De Magalhaes asevera que, para saber más, aún es necesario realizar más investigaciones a profundidad.

Referencia:

A human tissue‐specific transcriptomic analysis reveals a complex relationship between aging, cancer, and cellular senescence: https://doi.org/10.1111/acel.13041

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