Quienes hayan trabajado de manera presencial, compartiendo oficina y otros espacios con los colegas, seguro habrán notado más de una vez algún comportamiento sospecho en alguno de ellos. Y no necesariamente sospechoso, sino descarado al tomar cosas de la empresa para uso personal… y quizás no en carácter devolutivo.

Sí, es bastante común, pero no lo más correcto. Realmente son muy pocos los trabajadores que se han cohibido al tener la oportunidad de tomar algo de la empresa para sí, o de sacar el máximo provecho de ella en viajes, trabajos especiales, o incluso en el mismo manejo de las finanzas del negocio, y ya casi se trata de un gaje del oficio.

Y este hábito de robo parece ser contagioso, sobre todo para los nuevos trabajadores. Así lo ha determinado una nueva investigación realizada en el entorno de trabajadores de restaurantes.

Tat Chan, profesor de marketing en la Olin Business School de la Universidad de Washington en St. Louis. Chan y sus colegas estudiaron una base de datos con millones de transacciones en restaurantes.

Algoritmos basados en esquemas típicos de robo

Se escogió un período de siete años de un distribuidor de equipos de punto de venta de restaurantes, el cual abarca 1.049 ubicaciones de 34 cadenas de restaurantes de comidas informales en 46 estados. El estudio incluyó más de 5.7 millones de transacciones realizada a más de 83,000 servidores, y a partir de estos datos los investigadores evaluaron si la costumbre de robar se transmitía entre los trabajadores del negocio.

Se aplicaron algoritmos sofisticados para marcar cuándo una transacción tenía alta probabilidad de estar vinculada con una mala conducta. Estos se crearon a partir de esquemas típicos para dichas acciones, como “la estafa de la rueda del carro”, en la que los servidores transfieren un artículo de una factura de un cliente a otro que ordenó lo mismo.

En la estafa de la rueda del carro cuando el primer cliente paga la factura original, el servidor reproduce la factura sin el artículo y el autor se queda con la diferencia. También se consideraron otros patrones, como el reembolso de una comida o anular una transacción por completo ya habiendo sido pagada por el cliente.

El hábito del robo es contagioso entre trabajadores

El robo en el lugar de trabajo es más común de lo que se piensa, y es altamente contagioso en los primeros meses de los nuevos empleados.

Encontraron que, en efecto, los nuevos trabajadores se ven influenciados por sus compañeros para que roben en el negocio en que trabajan, sobre todo si son expuestos a dicha actividad dentro de los primeros cinco meses de trabajo. De ocurrir así, es probable también que se conviertan en ladrones habituales.

Las manzanas podridas con altos niveles de mala conducta son aún más costosas que su comportamiento individual“, escriben los autores, porque esas manzanas podridas influyen negativamente en sus pares para cometer actos similares.

Entre otros hallazgos, también destaca que los robos suelen hacerse de manera muy estratégica cuando son varios los que los hacen. Por ejemplo, si uno de los trabajadores está robando mucho hoy, entonces el próximo en hacerlo podría esperar un tiempo prudente, evitan robar todos el mismo día para evitar que los descubran.

También descubrieron que el 56 por ciento de los servidores de la base de datos cometieron al menos una vez algún robo identificable. Los investigadores evaluaron entonces el impacto que tendría el robo de varios trabajadores en las finanzas de la empresa, introduciendo los datos en un simulador y encontraron que un solo trabajador produciría un aumento del 76 por ciento en la pérdida promedio por robos en un restaurante.

Evitar el robo en lugar de atrapar al ladrón

Según las estimaciones de la Asociación Nacional de Restaurantes, el robo representa cerca del 4 por ciento de los costos de los restaurantes. Sin embargo, quienes incurran en esta práctica debe estar conscientes de que los dueños están al tanto de este tipo de pérdidas.

No todos los restaurantes confían en los sistemas de puntos de venta, pues estos pueden intervenirse para corregir la factura de un cliente o proporcionar una bebida gratis como compensación por algún inconveniente, lo cual puede llevar a cuentas dudosas.

Lo que sí es cierto es que la supervisión administrativa de los dueños reduce significativamente el robo. Muchos no se enfocarán en atrapar al ladrón, sino en evitar que este logre su cometido. “Las personas restringirán su comportamiento de robo por sí mismas si saben que están siendo monitoreadas“, concluyó Chan.

Y los jefes, para asegurar de que los empleados no aprendan a robar a sus compañeros, deberían prestarles especial atención durante los primeros meses en el trabajo, pues podrían seguir estos ejemplos.

Referencia:

The Influence of Peers in Worker Misconduct: Evidence From Restaurant Theft.  https://static1.squarespace.com/static/5a80912b29f18728e17d5164/t/5d5a8380373aac00017e4fe3/1566212999241/PeerCheatAccepted.pdf

Workplace theft is contagious (and strategic). https://source.wustl.edu/2019/09/workplace-theft-is-contagious-and-strategic/