Como nos han dicho desde pequeños, fumar es absolutamente nocivo para nuestra salud. A pesar de los reconocidos efectos relajantes que proporciona la nicotina presente en el cigarrillo tradicional, este beneficio resulta más que diminuto frente a los efectos adversos, entre los cuales figuran el cáncer de garganta, laringe y pulmón, entre otros.

Y sí, son muchas las personas que adquieren y mantienen este hábito en todo el mundo, pero muchas de ellas se arrepienten y hacen lo posible por abandonarlo con el tiempo, lo cual supone una lucha bastante compleja pero no imposible.

Las causas suelen ser el temor a enfermedades, al deterioro de los dientes e incluso interés por colaborar con el medio ambiente, puesto que las colillas de cigarrillo son el desecho plástico más abundantes en todo nuestro planeta.

Pero en esta oportunidad hablaremos de aquellos que desarrollaron cáncer y abordaron un tratamiento integral para abandonar el hábito del tabaquismo, un tema que fue estudiado por investigadores del MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas y cuyos hallazgos se publicaron recientemente en la revista JAMA Network Open.

El programa de MD Anderson

Existe una alternativa conocida como programa del MD Anderson que puede implementarse como tratamiento personalizado contra el tabaquismo, al cual se unen casi 1,200 pacientes nuevos cada año.

Los participantes se remiten por medio de un cuestionario electrónico utilizado en todas las clínicas institucionales. Entonces el personal del programa se comunica con cada paciente nuevo que se identifica como fumador y recibe asesoramiento intensivo y gestión proactiva de medicamentos.

El Dr. Maher Karam-Hage, profesor de comportamiento, y director científico y médico del Programa de Tratamiento de Tabaco, explica que el programa consiste en en una terapia de reemplazo de nicotina y asesoramiento conductual que puede extenderse hasta 12 semanas:

“Adaptamos la terapia de reemplazo de nicotina, los medicamentos sin nicotina y la combinación de estos como recomendaciones para cada individuo y brindamos apoyo a través de sesiones de asesoramiento conductual durante ocho a 12 semanas después de su consulta inicial. A través de este enfoque combinado, hemos visto resultados efectivos en la cesación y la abstinencia”.

Un exitoso programa para dejar de fumar

El programa de tratamiento del tabaco de MD Anderson obtuvo tasas de abstinencia del cigarrillo superiores al 40 por ciento en los meses de seguimiento en sus pacientes.

Para comprobarlo, el equipo de investigación reunió a 3,245 fumadores tratados en el Programa de Tratamiento de Tabaco del MD Anderson entre 2006 y 2015, y observaron que a los tres, seis y nueve meses de seguimiento, las tasas de abstinencia de cigarrillo fueron en promedio 45, 46 y 44 por ciento, respectivamente.

El estudio no se ejecutó como un ensayo clínico aleatorizado y no comparó diferentes tipos de programas para dejar de fuma, sin embargo, sus resultados exitosos aboga por su integración en el entorno oncológico para mejorar los resultados en el tratamiento del cáncer.

Los pacientes merecen la mejor oportunidad absoluta que podemos darles para dejar de fumar“, dijo Paul Cinciripini, presidente de Behavioral Science, director del Programa de Tratamiento de Tabaco y autor principal de esta investigación. “Con base en nuestros datos, recomendamos ofrecer un tratamiento integral para dejar de fumar a pacientes con cáncer como un estándar clínico de atención“.

Como indica Karam-Hage, este enfoque combinado ha generado resultados efectivos en el abandono del hábito y la abstinencia. Estudios anteriores han encontrado que otros programas tienen tasas de abstinencia del 20 por ciento o menos, aunque es necesario resaltar que las tasas de abstinencia para el Programa de Tratamiento de Tabaco fueron autoinformadas y no fueron verificadas regularmente.

Vale la pena dejar de fumar

Muchos pacientes con cáncer se preguntan si vale la pena dejar de fumar después de haber desarrollado la enfermedad, y la respuesta es sí, pues aumenta su posibilidad de sobrevivir.

Otro punto a destacar es que no se encontraron diferencias en las tasas de abstinencia entre pacientes con cáncer y los no pacientes. Esto nos lleva a otra situación a considerar, y es que la falta de fe que pudieran presentar los pacientes con cáncer, pues muchos de ellos se preguntan si ya teniendo la enfermedad tendría sentido dejar de fumar.

Según Diane Beneventi, profesora asistente de Ciencias del Comportamiento, la respuesta es sí. Dejar de fumar aún después de haber sido diagnosticado con cáncer aumenta la posibilidad de supervivencia de un 30 a 40 por ciento. Y por si esto fuera poco, también se reduce la posibilidad de recurrencia o de desarrollar un cáncer secundario, por lo que abandonar este mal hábito es crucial y necesario para su salvación.

Referencia:

Association of a Comprehensive Smoking Cessation Program With Smoking Abstinence Among Patients With Cancer. https://jamanetwork.com/journals/jamanetworkopen/fullarticle/2752102