Desde que somos muy pequeños, nuestros padres nos tratan de inculcar lo importante que es dormir para nuestro organismo. En nuestros años más tempranos, las horas de sueño juegan un papel vital en un crecimiento saludable.

Posteriormente, en la adultez este también tiene un lugar de gran relevancia ya que su presencia puede ayudar a evitar un gran número de enfermedades a largo plazo. Por ello, son infinitos los espacios que aseguran que todos debemos dormir un cierto número de horas para estar sanos.

Si tienes problemas para dormir, quizás debas ser más optimista

Los bebés se llevan la mayor parte del tiempo durmiendo con entre 9 y 10 horas, luego se espera que los adolescentes al menos cumplan las 8 horas y, para los adultos, se recomiendan que cuenten con al menos 7 horas de sueño. Sin embargo, ¿qué tanto cumplimos esto verdaderamente?

No todos dormimos de la misma manera

Más allá de la posición, la cantidad de almohadas o la temperatura que nos gusta para poder dormir, existen otros factores que también parecen influir en nuestros hábitos de sueño.

Por ejemplo, el estudio recién publicado en Sleep Medicine podemos notar una gran cantidad de tendencias marcadas por distintos patrones. Para poder identificarlas, fue necesaria la recolección de una cantidad masiva de datos.

Nuestro cerebro puede lavarse mientras dormimos

Debido a ello, también fue necesaria la participación de un equipo grande capaz de manejar toda la información recabada. Los nombres de los científicos que participaron en él son: L. Kuula, M. Gradisar, K. Martinmäki, C. Richardson, D. Bonnar, K. Bartel, C.Lang, L. Leinonen, A. K. Pesonen.

La big data ha sido vital para la investigación

Estos se encargaron de monitorear los patrones de sueño de más de 17.000 individuos durante dos semanas. Los voluntarios fueron personas –hombres y mujeres– entre los 16 y los 30 años.

Todos y cada uno de estos participantes accedieron a ofrecer sus datos personales para la realización del estudio, siempre y cuando se presentaran de manera anónima. Esto se trata de un procedimiento muy común, lo que lo ha hecho destacar es que los científicos, en lugar de utilizar un proceso de recaudación de datos convencional –encuestas, observaciones, entrevistas, etc.– optaron por recabar la información que los mismo subían a sus teléfonos y que era recaudada y analizada por la big data.

Los resultados han mostrado patrones claros

Las mujeres tienden a dormir más temprano y por más horas que los hombres.

Uno de los principales descubrimientos que hicieron es que el género, la edad y la ubicación geográfica de las personas pueden influir radicalmente en sus patrones de sueño. De estos tres, la edad mostró ser la más influyente.

En este caso, se pudo observar que los adolescentes eran los más propensos a retrasar las horas de sueño. Por otra parte, los mayores de 20 y específicamente quienes llegaban a los 24 años mostraron una creciente tendencia a buscar horas de sueño más tempranas.

Asimismo, se vio que las mujeres suelen buscar dormir más temprano y por más tiempo que los adultos jóvenes. Finalmente, la cultura y ubicación geográfica mostró pequeñas variaciones, pero no tan significativas como las condiciones anteriores.

Dormir puede ser la solución a tus problemas

Básicamente, estos últimos resultados permitieron ver que los individuos de Europa y Norteamérica eran los que tenían más horas de sueño que su contraparte asiática. Ello podría deberse a los patrones laborales (y cantidad de horas dedicadas a ello) que se esperan de cada uno en los diferentes continentes.

Referencia:

Using big data to explore worldwide trends in objective sleep in the transition to adulthood: https://doi.org/10.1016/j.sleep.2019.07.024

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