Desde que el hombre puso el primer pie en la Luna han sido muchas las misiones espaciales que se han desarrollado para conocer el resto del espacio. Muchas naciones tienen interés en conocer qué hay más allá y no han escatimado en esfuerzos para lograrlo.

Sin embargo, a pesar de que muchas han sido iniciativas individuales de cada país, todos se han regido por un protocolo común. Ello con la intención de causar el menor impacto en las superficies estudiadas hasta que toda haya sido analizada.

Asimismo, esto permite que una misión de investigación no altere sin querer los resultados de la otra. Para esto, muchos se unieron a lo que en la actualidad conocemos como el Outer Space Treaty en el que todos se comprometen a seguir un protocolo para que las incursiones en territorio lunar, o en cualquier otro cuerpo celeste, no dejen una huella humana.

Incluso, antes que este, por los 50s, también se dio a conocer por parte del Committee on Space Research (COSPAR) la filosofía del PP o Protección Planetaria. En ella se abordan temas de no intrusión ni modificación similares a los expresados en el anterior

Un estudio que ha despertado la polémica

El estudio conducido por Jose V. Lopez, Raquel S. Peixoto y Alexandre S. Rosado –el primero de la Universidad Nova de Florida y los demás de la Universidad Federal de Río de Janeiro– podría atentar contra los preceptos de los acuerdos antes mencionados. En él, se presenta la teoría de que la colonización humana de Marte es ineludible y no deberíamos seguir intentando evadirla.

El nombre por el que se dio a conocer el proyecto fue: “Futuro inevitable: La colonización más allá de la Tierra con microbios primero”. Básicamente, aseguran que el primer paso para poder comenzar a colonizar otro planeta y “hacerlo más similar a la Tierra” es ingresando en él nuestros microbios.

La contaminación microbiana es “Inevitable”

Gran parte de su tesis se basa en dos aseveraciones. La primera indica que la contaminación humana de la superficie marciana no debería ser visa siquiera como “accidental” sino como un hecho “inevitable”.

Por otro lado, la segunda se sustenta en la creencia de que ya hemos pasado suficiente tiempo buscando como para saber que, al menos en este sistema solar, no hay más planetas con vida además de la Tierra.

Bajo estas dos premisas, dicen que si verdaderamente tenemos como meta comenzar a colonizar otros planetas, es necesario que comencemos a depositar en ellos nuestros microbios. Esto porque tienen la creencia de que ello podría ser la clave para comenzar a modificar las condiciones de su superficie y hacerlo más habitable.

Eso sí, los científicos autores del ensayo no hablan de una fecha específica ni de los microbios exactos que deberían ser introducidos. Para este último caso, declaran que deberían pasar por un proceso de selección en el cual solo los “útiles” lograran llegar al espacio.

Asimismo, sugieren que para comenzar a probar su teoría podrían utilizar microbios extremófilos, que son aquellos capaces de sobrevivir en las condiciones más duras en la Tierra. Cabe destacar que, se haga lo que se haga, una vez se inicie algo como esto no habrá forma de recuperar los microbios, por lo que el proceso tampoco podrá ser detenido. Con esto en mente, notamos que nos encontramos frente a una decisión de vital importancia.

“Si no está roto, no lo arregles”

Esto ha sido parte de las declaraciones que el físico Todd Huffman de la Universidad de Oxford ha dado al ser consultado sobre lo que opinaba del estudio. En ningún momento negó que en un futuro fuera necesaria la utilización de microbios para poder realizar la colonización planetaria.

Sin embargo, sí destacó que duda de la “inmediatez” de la misma. Después de todo, comenta que, hasta la fecha, los dispositivos de exploración enviados a Marte y otros planetas no han detectado rastros de vida –ni terrícola ni marciana– por lo que la tesis de que los métodos anti-contaminación actuales no funcionan, queda sin ningún piso sobre el cual sostenerse.

En pocas palabras, lo pautado por este nuevo estudio no suena como algo imposible el verlo como un método de colonización. Sin embargo, pensar que es momento de comenzar a hacerlo porque igual “no hay otra opción” es tomar decisiones muy apresuradamente.

Aún queda mucho por explorar en un planeta como Marte y hasta que no tengamos la seguridad absoluta de que no hay nada ya allí, no deberíamos interferir más de la cuenta con el mismo. Debido a las futuras visitas espaciales que se planean llevar a cabo, es posible que la prevención contra la contaminación microbiana deba aumentar sus defensas, en lugar de bajarlas como sugiere el estudio. O, por lo menos, seguir con ello hasta que tengamos una confirmación explícita de la existencia o no de vida en ese planeta.

Referencia:

Inevitable future: space colonization beyond Earth with microbes first: https://doi.org/10.1093/femsec/fiz127