Los niños, las presiones laborales o académicas, eventos como mudanzas, divorcios e incluso la pérdida de un ser querido, se encuentran entre los muchos factores que pueden provocar estrés en las personas.

Aunque el estrés forma parte de la vida diaria, cuando se sale de control y se mantiene a largo plazo, puede interferir seriamente con el trabajo, la vida familiar y en la salud.

Resistencia al estrés

Todos experimentamos el estrés de manera diferente: algunas personas no pueden dormir, otras comen en exceso y otras desarrollan ansiedad debilitante. Pero nuestros cuerpos pueden estar respondiendo al estrés en un nivel más profundo.

Los investigadores encontraron evidencia de cambios en los genes mitocondriales después de un ataque de pánico o exposición crónica al estrés.

De acuerdo a los resultados de una investigación realizada por científicos de la Universidad de Helsinki y del Instituto Max Planck de Psiquiatría, el estrés crónico y la ansiedad podrían alterar la forma en que nuestras células producen energía. Junto con las variaciones genéticas, esta observación podría ayudar a explicar por qué nuestras reacciones a situaciones estresantes pueden variar tanto.

Interesados en conocer los motivos por los que algunas personas desarrollan trastornos de ansiedad graves y otras no, el equipo de investigación teorizó que la genética juega un rol influyente en lo que llaman resistencia al estrés, es decir, qué tan bien alguien puede recuperarse del estrés sin experimentar impactos duraderos.

A este fin, los investigadores recurrieron a dos grupos de ratones de laboratorio genéticamente distintos y los sometieron a una serie de pruebas de estrés y sociales, buscando ratones que desarrollaran comportamientos que indicaran ansiedad o depresión.

Posteriormente, el equipo observó los cerebros de estos ratones, enfocándose en las células en una región que se sabe que está relacionada con la ansiedad y el estrés.

Después de estudiar el efecto del estrés en el cerebro de los ratones, los investigadores notaron que las mismas alteraciones también aparecían en las células sanguíneas de los animales, lo que ofreció evidencia que necesitaban para ampliar el estudio a los humanos.

Función alterada

Los investigadores tomaron muestras de sangre de individuos antes, durante y después de un ataque de pánico y observaron atentamente las células en busca de signos de respuesta al estrés.

Todos experimentamos el estrés de manera diferente: algunas personas no pueden dormir, otras comen en exceso y otras desarrollan ansiedad debilitante.

En su análisis, el equipo se enfocó en las mitocondrias, las llamadas plantas de energía las células, que como cualquier otra parte del cuerpo, contienen ADN que le proporciona un plan para cumplir con sus obligaciones.

La observación detallada reveló varios cambios en los genes mitocondriales, incluidos los que ayudan a producción de energía, tanto en personas como en ratones, después de un ataque de pánico o exposición crónica al estrés.

Esto podría ser una señal de que la producción de energía de las células está influenciada por un estrés intenso. Además, los investigadores evidenciaron que las células de los ratones ansiosos, en comparación a los de mayor resistencia al estrés, reaccionaron de manera diferente al estrés, lo que sugiere que la genética individual podría estar desempeñando un papel en cómo se manifiesta el estrés en el nivel más básico.

Aunque es demasiado pronto para saber exactamente cómo los cambios celulares documentados en este estudio se relacionan con el estrés y afectan la función celular, estos resultados ofrecen un punto de partida hacia una nueva vía de investigación sobre el estrés y las mitocondrias.

Referencia: Multi-omics analysis identifies mitochondrial pathways associated with anxiety-related behavior. Plos Genetics, 2019. https://doi.org/10.1371/journal.pgen.1008358