Hace poco, a mediados del año pasado, un estudio fue publicado en el que se presentaban los resultados de una investigación que llamó la atención de muchos. Ello debido a que el objeto de estudio era un alimento altamente apreciado por casi todos los habitantes del planeta: el chocolate.

En este, los científicos se dieron a la tarea de investigar los beneficios que el chocolate negro podría tener en la vista. Para ello, se dedicaron a realizar una comparativa entre los efectos de este y los del chocolate de leche.

Con este fin, los científicos de este estudio se dieron a la tarea de realizar un experimento que involucraba ambos tipos de chocolate. Para esto, contaron con la participación de un reducido número de voluntarios sin problemas en la vista diagnosticados.

Se dividieron en dos grupos, uno consumió chocolate oscuro y el otro de leche. Luego de dos horas de su ingesta, se les hicieron pruebas a los sujetos para determinar si su visión había sufrido alguna mejora.

En este caso, los resultados arrojaron que los vasos de sanguíneos de los ojos se habían dilatado. En consecuencia, era mayor la cantidad de sangre que fluía por ellos por lo que la vista se veía favorecida.

Una contradicción absoluta

Poco más de un año más tarde, otros científicos sintieron la necesidad de corroborar los resultados de este estudio. Para hacerlo, contaron también con una pequeña muestra de participantes con edades comprendidas entre los 20 y los 62 años. Todos sin problemas comprobados en la vista.

Básicamente, se repitió el experimento dándole a comer a un grupo chocolate negro y al otro el de leche. Luego de dos horas se les realizaron dos pruebas. La primera fue tradicional –como la aplicada en el estudio anterior–; la segunda fue hecha con un escáner de alta tecnología que permitía ver en detalle los vasos sanguíneos del ojo.

En esa oportunidad, no se encontró ningún tipo de mejora luego de las 2 horas de consumo y prácticamente no hubo diferencias entre un grupo y otro. Luego de una semana, los grupos se invirtieron y consumieron la porción  de chocolate opuesta a la que habían probado en la ocasión anterior. Finalmente, las pruebas se repitieron y, de nuevo, no hubo diferencias ni mejoras significativas.

¿Por qué creer que el chocolate ayudaría a ver mejor?

No, no se trata de una estratagema para tener una excusa con la cual comer más chocolate. De hecho, realmente existe una base científica por la que esto podría tener sentido.

El chocolate –en especial el negro– se trata de una fuente de flavonoides. Estos, en realidad, son unos vasodilatadores que verdaderamente podrían ayudar a mejorar los procesos oculares. Sin embargo, hasta ahora las pruebas hechas han sido pocas y con muestras muy pequeñas. Por ello, aún los resultados no pueden ser extrapolados a poblaciones más grandes.

¿Qué hace falta para tener una respuesta definitiva?

La respuesta a esto es simple, más investigación. Sin embargo, no puede ser cualquier tipo de estudio. Ya se han hecho pruebas superficiales, y hemos notado que no son suficientes –ya que no se muestran capaces de arrojar resultados concluyentes.

Por ello, ahora es momento de dar el siguiente paso y hacer estudios más profundos y a largo plazo sobre los efectos del chocolate negro en la vista en comparación con los del chocolate de leche. Hasta que algo como esto no sea realizado, no solo será la ciencia la que se pregunte si el chocolate puede ofrecer o no beneficios para la vista.

Referencias:

Effects of Milk vs Dark Chocolate Consumption on Visual Acuity and Contrast Sensitivity Within 2 Hours: doi:10.1001/jamaophthalmol.2018.0978

Limits of Milk and Dark Chocolate Bars’ Effects on Human Visual Acuity and Contrast Sensitivity—Reply: doi:10.1001/jamaophthalmol.2019.3795