Los estudios sobre el impacto del ejercicio en la salud humana son bastante comunes, pero realmente son pocos los que abordan el efecto de este sobre el sueño, en especial en adultos entre las edades de 30 y 60 años.

Y quienes sepan un poco sobre lo que pasa conforme transcurren los años, estarán al tanto de que la mayoría de las personas mayores tiene problemas para dormir. Puede que duerman por periodos muy cortos, o su sueño sea demasiado interrumpido o que les cueste conciliarlo, pero el hecho es que a esta edad se hacen frecuentes los trastornos de sueño.

Podríamos pensar que quizás les falta hacer un poco más de ejercicio, sin embargo, esto en realidad es un poco difícil de cumplir, al menos en lo que respecta a movimientos muy vigorosos, pues ya el cuerpo no está en tan óptimas condiciones como suele estar en las primeras décadas de vida.

Pues bien, un equipo de investigadores decidió estudiar el efecto de la actividad física, referida a una caminata diaria más o menos prolongada, sobre el sueño en personas más o menos mayores. Los resultados se publicaron recientemente en la revista Sleep Health.

Los adultos de mediana edad o mayores no siempre pueden realizar ejercicios de alto impacto, y estos grupos de edad tienen más probabilidades de dormir mal. Entonces, queríamos ver si algo más factible como caminar podría marcar la diferencia“, dice Alycia N. Sullivan Bisson, primera autora de este estudio y candidata a doctorado en psicología en la Universidad de Brandeis.

Una mejora en la calidad del sueño

Los investigadores reunieron a un total de 59 personas con una edad promedio de 49 años, y les dieron la instrucción de dar 2,000 pasos adicionales cada día, lo cual equivaldría a unos 1,6 kilómetros (1 milla), cada semana durante cuatro semanas seguidas. Para poder hacer seguimiento de la actividad, los participantes usaron Fitbits, dispositivos que permiten monitorear el ejercicio, la alimentación y el peso, entre otras cosas, a lo largo del día.

Encontraron que las personas que tomaron más medidas de sus pasos en el transcurso del mes de estudio informaron una mejoría en la calidad de su sueño, la cual fue calificada como mejor en comparación con las personas que fueron menos activas.

Al comparar su sueño de los días en que eran más activos con el de los días en que lo eran menos, los participantes afirmaron que dormían más y mejor en los días en que habían caminado más.

Además, estos cambios positivos en el sueño fueron más notorios en las mujeres que en los hombres, aunque los investigadores no pudieron descifrar el porqué de esta diferencia entre géneros.

Una alternativa a las drogas para dormir

Es necesario destacar que estos resultados no aplican únicamente para las personas de tercera edad. La información actual indica que entre 50 y 70 millones de adultos en todo el mundo sufren de algún trastorno de sueño, pero más de 9 millones mayores de 30 años de edad depende de drogas para poder dormir.

Como bien sabemos, estos medicamentos son recetados para casos muy específicos, y están vinculados al desarrollo de adicción, cáncer, sobrepeso y otros efectos adversos sobre la salud. De modo que tal como escriben los autores en su documento:

“Las recomendaciones para aumentar los pasos diarios podrían ser una forma factible de mejorar el sueño… ya que la mayoría de los estadounidenses tienen un rastreador de ejercicios o un teléfono inteligente con la capacidad de medir los pasos”.

Así que si nuestros abuelos, padres e incluso nosotros mismos estamos experimentando problemas para dormir podemos empezar a caminar un poco más cada día. Aunque estudios recientes sugieren también que deberíamos mantenernos más optimistas.¿Dormiríamos más y mejor si aplicáramos ambos métodos?

Referencia:

Walk to a better night of sleep: testing the relationship between physical activity and sleep. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S2352721819301056?via%3Dihub