Los sedimentos que quedan en la cueva incluyen excrementos fósiles dejados por animales depredadores como hienas y lobos. Crédito: Mike Morley, Universidad de Flinders.

Un equipo conformado por científicos rusos y australianos decidió estudiar el famoso complejo de la cueva Denisova en las montañas Altai de Siberia, y aplicando técnicas geoarqueológicas modernas ha logrado conocer algunos detalles sobre los seres vivos que las habitaban.

Esta cueva representa uno de los sitios de evolución humana más importantes del mundo,y dentro de ella aún se aloja evidencia suficiente de la vida del hombre y otros animales en la antigüedad. Excrementos de animales fósiles, carbón de leña de fuegos antiguos y fragmentos de huesos se observan aún en el suelo y fueron de gran utilidad.

Pero analizando estos restos, encontraron que quizás había una competencia entre los humanos y los grandes depredadores de la época para la vida dentro de la cueva, y de hecho es poco probable que estos coexistieran dentro de ella. Los hallazgos se publicaron recientemente en la revista Scientific Reports bajo el título “Hominin and animal activities in the microstratigraphic record from Denisova Cave (Altai Mountains, Russia)“.

Los grandes depredadores ocupaban la cueva

Perfiles de sedimentos que muestran excrementos fósiles de Denisova, que incluye hiena, lobo y otros no identificados. Crédito: Mike Morley, Universidad de Flinders

Según los autores del nuevo estudio, grandes carnívoros como la hiena, los lobos e incluso los osos, y al menos tres primeros grupos humanos nómadas – Denisovanos, Neandertales y los primeros Homo sapiens – utilizaron la cueva Denisova como refugio durante en los últimos tres ciclos glaciales-interglaciales, y dejaron una gran cantidad de restos microscópicos.

En esta oportunidad, estudiaron bloques de entre tres y cuatro metros de sedimentos casi intactos dentro del sitio arqueológicos conformados por estos depredadores, los cuales eran considerados inmortales según el antiguo arte rupestre antes de extinguirse en gran parte de Eurasia.

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Observaron que la presencia persistente dentro de la cueva correspondía a habitantes no humanos y que es poco probable que estos habitaran junto con los humanos el sitio. De ahí que los investigadores piensen que los grupos humanos antiguos pasaban poco tiempo en el mismo lugar, iban y venía por cortos períodos, y en su ausencia eran los animales los que ocupaban la cueva.

“Los excrementos fósiles (coprolitos) indican la presencia persistente de habitantes de cuevas no humanos, que es muy poco probable que hayan convivido con humanos que usan la cueva como refugio”.

De modo que es probable que los grandes carnívoros que vivían en las cuevas alguna vez dominaron el paisaje y compitieron durante más de 300,000 años con las tribus humanas por un lugar privilegiado para refugiarse.

Un complemento de estudios previos

Mike Morley tomando muestras del complejo de la cueva Denisova. Crédito: Paul Goldbert, Universidad de Wollongong.

Richard Roberts, un profesor distinguido de la Universidad de Wollongong y coautor de esta investigación, resalta la utilidad de la metodología aplicada. Tamizando el material sedimentario en microscopía avanzada en combinación con otros métodos de arqueología pudieron obtener información de la vida humana y no humana en la Tierra.

“Utilizando análisis microscópicos, nuestro último estudio muestra visitas esporádicas de homínidos, ilustradas por rastros del uso de fuego, como fragmentos minúsculos, pero con el uso continuo del sitio por carnívoros que habitan en cuevas, como hienas y lobos”.

Los hallazgos constituyen detalles no evidentes a simple vista, y que tampoco habían sido documentados en estudios previos de ADN antiguo, herramientas de piedra o restos de animales y plantas.

Referencia:

Hominin and animal activities in the microstratigraphic record from Denisova Cave (Altai Mountains, Russia). https://www.nature.com/articles/s41598-019-49930-3

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