La humanidad depende directa o indirectamente del océano y la criosfera. El océano global cubre el 71 por ciento de la superficie de la Tierra y contiene alrededor del 97 por ciento del agua de la Tierra. La criosfera se refiere a los componentes congelados del sistema terrestre, y cubren alrededor del 10 por ciento de la superficie del planeta.

En un amplio informe sobre cómo reaccionarán los océanos, los glaciares y las capas de hielo ante un mundo en calentamiento, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) recopiló los hallazgos de miles de estudios científicos, describió el daño que el cambio climático ya ha causado a los vastos océanos y las frágiles capas de hielo del planeta, y pronosticó el futuro de estas partes cruciales del sistema climático.

Problemas reales

Los impactos del cambio climático, según el informe, ya son fácilmente visibles desde la cima de la montaña más alta hasta el fondo del océano, y tangibles para todos los humanos en el planeta.

En muchas partes del planeta, los eventos extremos del nivel del mar que solían ocurrir una vez por siglo, ocurrirán cada año a mediados de siglo.

Los problemas no son teóricos. La ciencia muestra que están aquí y ahora. Los océanos, los casquetes polares y los glaciares de alta montaña ya han absorbido tanto calor adicional del calentamiento global causado por el ser humano, que los mismos sistemas de los que depende la existencia humana ya están en juego.

Durante el siglo XXI, se proyecta que el océano pasará a condiciones sin precedentes: será más cálido, más ácido, retendrá menos oxígeno y estará más estratificado (es decir, las capas superior e inferior no se mezclarán tanto).

El informe demuestra cómo el destino de las áreas congeladas y nuestros océanos están interconectados. El hielo terrestre, procedente de Groenlandia, la Antártida y los glaciares, fluye cada vez más hacia el océano, lo que hace que se su nivel eleve.

En probable que el nivel del mar aumente entre 61 y 110 centímetros para el 2100, 10 centímetros más que lo proyectado en la última gran evaluación del IPCC realizada hace solo seis años. Pero, como explican los investigadores, el aumento podría ser “sustancialmente mayor” si el hielo antártico desaparece más rápido.

Por ejemplo, el Océano Ártico, un vasto mar que se congela cada vez con menos confiabilidad cada año, es uno de los lugares que cambia más rápido en el planeta.

Eventos extremos

Las olas de calor del océano se están volviendo más comunes, y es probable que se formen sistemas extremos de El Niño y La Niña, lo que lleva a un clima más extremo en todo el mundo.

Las capas de hielo del mundo son cada vez más vulnerables al cambio climático.

De hecho, en muchas partes del planeta, los eventos extremos del nivel del mar, que solían ocurrir una vez por siglo, ocurrirán cada año a mediados de siglo debido al calentamiento global.

Otro gran impacto será reflejará en la comida. Hasta el momento, los océanos han absorbido el 90 por ciento del calor del cambio climático, y tomarán de 5 a 7 veces más calor para finales de siglo si las emisiones de carbono no se controlan. Un mayor calentamiento limita la mezcla de las capas de agua en el océano y, por lo tanto, reduce el oxígeno y los nutrientes de los que depende la vida marina.

De manera preocupante, el IPCC describe cómo el Ártico podría acelerar el cambio climático. El permafrost, el suelo congelado y las rocas, se están descongelando con el potencial de agregar más gases de efecto invernadero a la atmósfera. Si las emisiones son altas, el área de permafrost a nivel mundial podría caer hasta un 69 por ciento para fin de siglo, liberando decenas o incluso cientos de gigatoneladas de carbono para 2100. Para poner en contexto, la humanidad emitió 37,1 gigatoneladas de dióxido de carbono en todo 2018.

El IPCC ve que los glaciares continúan disminuyendo en todo el mundo. La proyección es que perderán más de un tercio de su masa para 2100, y en el peor de los escenarios de emisiones, algunos desaparecen por completo. Dichas pérdidas plantean consecuencias inevitables para la escorrentía de los ríos y los peligros locales, y causarán problemas a las miles de millones de personas que dependen del agua para el suministro de agua potable y el riego de los cultivos.

Referencia: The Ocean and Cryosphere in a Changing Climate. Intergovernmental Panel on Climate Change, 2019. https://bit.ly/2ncpShu