¿Alguna vez te ha pasado que, en medio de una reunión familiar, revisas un mensaje y, de pronto, no tienes idea de lo que estaban hablando los demás? Pues te notificamos que eres alguien distraído, lo cual le pasa a casi todas las personas en el mundo.

Las distracciones son comunes en nuestro día a día. Situaciones como esta pueden suceder en cualquier momento y eso es completamente normal, pues no siempre estamos completamente concentrados en una tarea o en alguna conversación. En ese caso, nuestra mente suele divagar o, simplemente, encontramos otro elemento en el cual concentrar nuestra atención, desde nuestro móvil hasta una mosca situada en la pared.

Sin embargo, y a pesar de que suelen no tener mucha importancia, las distracciones no siempre son tan inofensivas como parecen. Estas pueden causarnos varios problemas, tanto laborales como con nuestras relaciones interpersonales (y esto sin contar los accidentes automovilísticos porque el conductor revisó su celular).

Pero, ¿en qué afectan las distracciones y cómo podemos evitarlas? Te lo explicaremos a continuación.

Origen de las distracciones

Todo comportamiento humano viene dado por algo que nos mueve, que nos impulsa a hacer, o no, cierta acción u otra. Estos son los desencadenantes, los cuales podemos clasificar en externos e internos.

Los desencadenantes externos vienen dados por situaciones ajenas a nosotros, es decir, que no tienen que ver con nuestro cuerpo, pero que nos impulsan a realizar una acción. Por ejemplo, el sonido del teléfono cuando llega un mensaje es un desencadenante externo, pues nos impulsa a revisar nuestro celular.

Por otro lado, los desencadenantes internos son los que tienen que ver con nuestros pensamientos o deseos. Por ejemplo, el hambre es un desencadenante interno porque nos impulsa a buscar comida. Estos siempre son negativos, debido a que se originan con base en alguna carencia o necesidad que tengamos en ese momento.

Ahora bien, las distracciones se generan debido a estos dos factores, la cual, según el Diccionario de la Asociación Americana de Psicología, puede definirse como “el proceso de interrupción de la atención” y “un estímulo o tarea que aleja la atención de la tarea de interés principal”.

Como dijimos anteriormente, en sí misma no es un problema porque es aceptable distraerse de vez en cuando. Sin embargo, si las distracciones se convierten en un hábito recurrente, causaría que perdamos el enfoque a la hora de llevar a cabo una tarea específica en cualquier ámbito de nuestra vida.

Distracción en el trabajo

Acorde a un estudio realizado por Udemy, 3 de 4 trabajadores (70% de ellos) admiten sentirse distraídos en el trabajo, mientras que el 16% afirma que siempre lo están. Como verás, es una cifra bastante alta con respecto a las personas enfocadas, pero esto tiene que ver con el ambiente, es decir, con los desencadenantes externos.

De las personas distraídas, el 80% comentó que su principal distracción se debía a los ruidos y conversaciones que tenían los demás trabajadores de la oficina, y el 60% dijo que las reuniones también eran otro tipo de distracción porque son una interrupción a sus actividades regulares.

Además, la encuesta también reveló que al 34% de los trabajadores no les gustan los ambientes laborales con distracciones y, a pesar de esto, el 64% nunca ha discutido una solución a este problema con sus jefes.

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Pero teniendo este problema, ¿por qué no abordarlo?

Pues los ambientes laborales en los que se fomenta la conversación y la discusión resultan ser más valorados por las empresas. Además, los trabajadores no suelen pedirle ayuda a sus superiores por miedo a verse incompetentes, por lo que, al no avanzar correctamente con su trabajo, se fomentan las distracciones y disminuye la productividad de estos empleados.

¿Cómo mantenerse enfocado?

Antes que nada, hay que identificar cuáles son los desencadenantes que nos llevan a distraernos, sobre todo con respecto a los internos, pues las distracciones vienen dadas a que buscamos un escape a los malos sentimientos. Una vez que se conozca cuáles son (aburrimiento, soledad, inseguridad, fatiga o incertidumbre) se podrá responder de una forma más eficiente.

Sin embargo, no ceder a estos desencadenantes puede ser contraproducente, pues puede causar que el deseo de distraerse se fortalezca. Es por esto que el doctor Jonathan Bricker, del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson en Seattle, ha desarrollado una serie de pasos que nos ayudarán a mantenernos concentrados:

  1. Identifica el pensamiento detrás del impulso a distraerte.
  2. Escríbelo, anotando también la hora del día y lo que hacías cuando surgió ese desencadenante. Así, llevarás un registro que te ayudaría a entender el origen de la distracción.
  3. Explora esa sensación, es decir, quédate con el sentimiento antes de ceder a la distracción. Esto te ayudará a que el sentimiento se aleje poco a poco.

Otro buen consejo es organizarse, pues mantener un orden con respecto a las actividades diarias, sobre todo si se dividen por tiempo, hacen que te plantees una meta a cumplir. Un calendario en el que se dividan las actividades por horas puede ayudar a cumplir este objetivo. En él también se deberá incluir el tiempo dedicado a familias y amigos, así como el tiempo dedicado a las redes sociales, un factor distractor bastante fuerte.

Si se trata de compañeros de trabajo ruidosos, una conversación con ellos acerca de cómo te afecta en las tareas diarias también es una buena idea. Si esto no funciona, cerrar la puerta sería un método bastante efectivo.

En cambio, si el problema es el celular, podrías apagar las notificaciones durante el tiempo en el que estás realizando una actividad específica o, como mencionamos antes, incluyes un espacio en tu calendario diario dedicado a revisar las redes sociales o los emails.

El secreto de todo está en organizarse, pues cumplir con horarios específicos nos ayuda a disciplinarnos con respecto a las cosas que tenemos por hacer, nos ayuda a crear hábitos positivos y también nos sirve para dejar de lado a los negativos (como despertarte y revisar tus redes por media hora antes de levantarte de la cama).

Entonces si te sientes distraído, lo mejor que puedes hacer es seguir los consejos que te dejamos en este artículo y tratar de ser constante con tus actividades diarias para así convertirte en una persona súper concentrada.

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