Cuando pensamos en las épocas antiguas, no es raro que vengan a nuestra mente temas generales como sus tradiciones, culturas y estilos de vida. No obstante, suelen ser muy pocos los detalles que obtenemos con referencia a su vida cotidiana.

Después de todo, por lo general tendemos a enfocar mayormente nuestra atención en elementos más impactantes como los grandes eventos o las penurias que debieron enfrentar durante las guerras. Por suerte, en realidad no todos tienen la mirada solo puesto en lo que podríamos llamar la “vista panorámica”.

En la actualidad, equipos como el de la Universidad de Bristol se encuentran en medio de estudios para comprender mejor los procesos de la vida cotidiana de las civilizaciones prehistóricas. Para este caso en particular, los investigadores se han enfocado en comprender todo lo relacionado con los procesos de alimentación de los bebés.

Aunque esto en un inicio pueda sonar como un detalle superfluo, en realidad se trata de un punto vital para poder comprender de qué forma sobrevivió nuestra especie en épocas antiguas. Por ello, vale la pena echar un vistazo más profundo a los métodos de cuidado que las antiguas madres y sociedades daban a sus bebés.

La primera evidencia indiscutible del tipo de cuidado prehistórico que recibían los bebés

Inicialmente, se habían hecho muy pocos descubrimientos en esta área –e, igualmente, pocas incursiones en la misma. Por ello, solo se tenía un leve conocimiento del proceso de destete de los infantes y del tiempo aproximado en el que ocurría.

Todo esto, gracias al uso del análisis de isótopos que era capaz de determinar los cambios en los esqueletos que señalaban el tiempo estimado. Sin embargo, esta era una información bastante general que nos permitía entender solo un detalle muy puntual de la vida familiar en la prehistoria.

Actualmente, ha sido posible descubrir en las tumbas de los antiguos infantes una serie de artefactos que podrían darnos más luces sobre el asunto. Aunque se sospechaba que antes estos podían ser también utilizados para cuidar de los enfermos o los desvalidos, las nuevas investigaciones han probado que en realidad eran específicamente dedicados a la alimentación de los niños más pequeños.

Un biberón prehistórico

Básicamente, estos contenedores podrían ser reconocidos como “biberones prehistóricos”. Estos han demostrado tener por lo general cuerpos pequeños para que pudieran ser sostenidos por los infantes.

Para imaginarlos, solo habría que pensar en una taza actual, pero con una ligera modificación. En uno de sus lados –cercano al fondo– debe haber un pequeño conducto que permite que el bebé tome los líquidos contenidos en el biberón.

Asimismo, algunos de ellos contaban con graciosas protuberancias que intentaban imitar las formas de varios animales. Ello, probablemente, como un intento por hacer que el implemento fue atractivo visualmente para los más pequeños.

Este estudio se enfocó principalmente en los encontrados en la Europa Neolítica (7.000 años atrás). No obstante, también los investigadores recalcaron que se han encontrado contenedores similares en tumbas de otras culturas arcaicas como la romana y la de la antigua Grecia.

Los resultados publicados en la revista Nature, son únicamente de los estudios realizados a los contendores de la Europa Neolítica. Sin embargo, gracias al nuevo método de investigación que se ha puesto en práctica, pronto será posible conocer si estos otros presuntos biberones en efecto eran utilizados con estos fines.

La bioquímica ha sido la respuesta

Ahora, el nuevo método de estudio a profundidad de estos elementos implica el uso de la bioquímica. Gracias a ella, las especulaciones ya son un asunto del pasado en cuanto a este tema se trate.

Los resultados demostraron que las partículas sobrevivientes en los pequeños contenedores correspondían a los elementos orgánicos de la leche. No obstante, esta no era de origen humano, sino de rumiantes domesticados –vacas, cabras, ovejas, etc.

Con ello, podemos ver que las antiguas generaciones no solo encontraron una forma eficiente de alimentar a los más pequeños y nutrirlos después del destete, sino que también podemos ver que nuestros antepasados reconocieron propiedades nutritivas en la leche animal que es posible que ahora no aprovechemos al máximo. Con la llegada de estos resultados, ahora somos capaces de comprender mejor cómo pensaban y funcionaban nuestros antepasados.

Además, hemos conseguido un pequeño vistazo nuevo a lo que fue su modo de vida y las herramientas que utilizaron para sobrevivir –un detalle del que deberíamos estar más conscientes, ya que ha sido por la existencia de estas hace miles de años, que nosotros estamos aquí hoy en día.

Referencia:

Milk of ruminants in ceramic baby bottles from prehistoric child graves: https://doi.org/10.1038/s41586-019-1572-x