La mayoría de nosotros tomamos todas las precauciones para mantenernos seguros y saludables. La idea de causarse daño intencionalmente a uno mismo resulta extraña para muchas personas y difícil de entender, ¿por qué alguien se lastimaría a propósito?

El comportamiento de autolesión no suicida (NSSI, por sus siglas en inglés) es una forma en que algunas personas lidian con sus sentimientos, pensamientos o situaciones aversivas. La mayoría de las personas que participan en ella, lo hacen para regular las experiencias emocionales y físicas, como reducir los sentimientos de tristeza o enojo.

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Autoinfligirse daño

Aunque se podría pensar que el dolor de la autolesión haría que alguien se sintiera peor, las personas que presentan este comportamiento lo hacen porque se sienten mejor, al menos a corto plazo.

Aunque la NSSI y el suicidio son comportamientos diferentes, el vínculo entre ellos enfatiza la necesidad de abordar la conducta de autolesión no suicida.

La conducta autolesiva es una estrategia de afrontamiento adversa, pero las personas participan en ella porque es fácilmente disponible y efectiva para regular las experiencias emocionales, físicas y sociales.

Aunque tanto el suicidio como la NSSI implican lesiones intencionales, son comportamientos distintos; lo más obvio es que difieren en la intención de morir. Por definición, la NSSI no tiene intención suicida. Sin embargo, un número significativo de personas con antecedentes de intentos de suicidio también informan un historial de autolesiones no suicidas.

Muchas personas piensan en cortarse o quemarse cuando consideran autolesionarse, pero hay muchas otras formas de autoinfligirse daño físico en el cuerpo. Cualquier comportamiento que se realice para causar daño tisular, sin intención de morir, se considera NSSI.

Señal de un problema mayor

La autolesión no suicida es común en varios grupos de edad. Investigaciones muestran que es alarmantemente común en niños pequeños. Un estudio encontró que casi el 8 por ciento de los alumnos de tercer grado informaron haberse lastimado sin intención de morir.

La conducta de autolesionarse puede estar asociada con trastornos, como depresión, ansiedad, trastornos alimentarios y abuso de sustancias.

Ese número aumenta a medida que las personas envejecen, con hasta el 23 por ciento de los adolescentes y el 38 por ciento de los adultos jóvenes que se autolesionan. Estadísticamente hablando, eso significa que 1 de cada 5 personas, con tasas de incidencia similares en ambos sexos y en diferentes niveles de gravedad, participa en conductas de NSSI.

En el Manual de Diagnóstico y Estadística actual, utilizado por psicólogos, psiquiatras, médicos y otros profesionales de la salud mental, la NSSI aparece como un síntoma de un solo trastorno: el trastorno límite de la personalidad. Sin embargo, no todas las personas que participan en esta conducta muestran esta afección.

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De hecho, la investigación ha demostrado que las autolesiones también pueden asociarse con una gran cantidad de otros trastornos, como depresión, ansiedad, trastornos alimentarios y abuso de sustancias.

Se ha demostrado que el historial de autolesiones sin intención suicida es un factor de riesgo clave para el intento de suicidio. Aunque los comportamientos son distintos, el vínculo entre ellos enfatiza aún más la necesidad de abordar la conducta de autolesión no suicida.

Referencia: Nonsuicidal Self-Injury: What We Know, and What We Need to Know. The Canadian Journal of Psychiatry, 2014. https://doi.org/10.1177%2F070674371405901101

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