Una de las nuevas Siete Maravillas del Mundo, la majestuosa ciudadela de Machu Picchu, fue construida a unos 2.500 metros sobre el nivel del mar en la cima de una estrecha cordillera en los Andes. Las razones por las cuales los incas eligieron esta remota e inaccesible ubicación para establecer la ciudad, hasta ahora son desconocidas.

Pero de acuerdo a los resultados de una reciente investigación, la ubicación de Machu Picchu no fue producto del azar, sino que los incas, una civilización que gobernó vastas franjas de la región andina de América del Sur en los siglos XV y XVI, la construyeron intencionalmente en ese lugar.

Mapeando fallas tectónicas

La investigación sugiere que la decisión de construir la sobresaliente ciudadela en esa remota ubicación pudo haberse sustentado por la presencia de fallas tectónicas: zonas de fractura entre dos bloques de roca en la corteza terrestre.

Los autores del estudio argumentan que los incas eligieron deliberadamente sitios como este, en parte porque ofrecían abundantes materiales de construcción.

Para llegar a esta conclusión, se analizó una serie de imágenes satelitales y mediciones de campo para mapear la red de fallas, algunas de las cuales miden alrededor de 180 kilómetros de largo, en el área debajo de Machu Picchu.

Este análisis mostró que Machu Picchu, Patrimonio Mundial de la UNESCO, se encuentra justo encima de la intersección mutua de tres direcciones principales de fallas y dos direcciones secundarias que corren de norte a sur y de este a oeste.

Además, el estudio reveló que los principales sectores, edificios y escaleras de Machu Picchu, parecen estar orientados a lo largo de las direcciones de estas fallas, un diseño que refleja claramente la matriz de fracturas subyacente al sitio.

Maestros de la piedra

Este hallazgo se hace eco de investigaciones anteriores que han demostrado que algunos asentamientos incas, como Ollantaytambo, Pisac y Cusco, también se construyeron en la parte superior de intersecciones de fallas.

El consenso general es que los incas construyeron Machu Picchu alrededor de 1450, sin embargo, el sitio fue abandonado más tarde durante la conquista española.

A la luz de los resultados, los autores del estudio argumentan que los incas, que eran maestros trabajadores de la piedra, eligieron deliberadamente sitios como este en la intersección de fallas, en parte porque ofrecían abundantes materiales de construcción.

Los incas usaron estas rocas para crear estructuras sin mortero, con piedras que se ajustan tan bien que casi no hay espacios visibles.

Además, el área en la intersección de fallas puede haber proporcionado otras ventajas. Por ejemplo, estas fallas podrían haber actuado como fuente de agua, canalizando la lluvia y el hielo derretido directamente en el sitio, y también podrían haber ayudado a drenar el sitio después de las intensas tormentas que con frecuencia afectan la región.

Al respecto, el investigador Rualdo Menegat, académico de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul en Brasil y autor del estudio, concluyó comentando:

“Alrededor de dos tercios del esfuerzo para construir el santuario involucraba la construcción de drenajes subterráneos. Pero las fracturas preexistentes ayudaron a este proceso y contribuyeron a su notable conservación. Machu Picchu nos muestra claramente que la civilización inca era un imperio de rocas fracturadas”.

Referencia: How incas used geological faults to build their settlements. Geological Society of America, 2019. https://bit.ly/2mpHkyK