El cáncer es una enfermedad que se ha colado en el día a día de nuestra sociedad. La seriedad de la condición de quien lo padece hace que muchas veces este tema sea difícil de tratar.

Por suerte, la ciencia ha avanzado y se ha demostrado capaz de encontrar cada vez más tratamientos que resultan efectivos contra este padecimiento. En general, todos los problemas relacionados con esta enfermedad –sea cual sea la parte del cuerpo en la que aparezca– tienden a ser serios.

Sin embargo, a lo largo del tiempo ha habido algunos que tienden a ser más conocidos que otros. Tal es el caso del cáncer de seno, que ha recibido tanta atención como apoyo por parte del público alrededor del mundo.

Aumentan los supervivientes y también las fallas cardiovasculares

Este se trata de una condición que afecta a infinidad de mujeres y a un porcentaje un poco menor de hombres. Antes, el diagnóstico de una enfermedad como esta era básicamente una sentencia de muerte. No obstante, en la actualidad ello ha cambiado y la cantidad de sobrevivientes aumenta. Asimismo, con estos últimos también somos capaces de observar las repercusiones que deja el haber enfrentado una enfermedad como esta.

Ya ha sido posible notar que el padecer y sobrevivir al cáncer de seno no se trata de una travesía sin consecuencias. Por lo general, si el padecimiento fue grave y se necesita una operación, este proceso deja reminicencias físicas notables en la persona.

Sin embargo, ahora somos capaces de ver que los senos y el pecho como tal, no son la única parte afectada. De hecho, en las mujeres mayores de edad que ya alcanzaron la menopausia y que sobrevivieron al cáncer de seno, existe una gran posibilidad de ser afectadas por problemas cardiovasculares.

Por suerte, esta también es una situación que la ciencia ha notado y que busca conocer a mayor profunidad. Actualmente, entre sus más grandes hallazgos en cuanto a la prevención de la aparición de un problema como este, surge nuevamente una actividad que siempre se relaciona con tener un cuerpo sano y una vida larga; el ejercicio.

El ejercicio podría ser la clave para disminuir la mortalidad

Según un reciente estudio publicado en JACC CardioOncology en septiembre de este año, es posible que el ejercicio previo al diagnóstico del cáncer de mama, sea vital para la prevención de la aparición de patologías cardiovasculares al sobrevivir a la primera condición.

Dentro de la investigación, que abarcó a 4.015 pacientes previamente diagnosticadas con cáncer de seno, se descubrió que aquellas que realizaban actividad física tenían un menor riesgo de mortalidad por deficiencias cardiovasculares. Eso sí, el ejercicio redujo en un aproximado 20 o 40% el riesgo de problemas con la angina, la revascularización coronaria, la arteriopatía periférica o de accidentes cerebrovasculares. Sin embargo, no mostró cambios en la probabilidad de que ocurran fallas o ataques cardiacos.

Gracias a este estudio, ha sido posible descubrir nuevas vías a través de las cuales prevenir las consecuencias cardiacas en sobrevivientes de cáncer. A la larga, el ejercicio podría ser una pieza clave en la prevención y tratamiento de una gran cantidad de dolencias, así como un complemento beneficioso para los tratamientos tradicionales.

Referencia:

Pre-Diagnosis Exercise and Cardiovascular Events in Primary Breast Cancer: Women’s Health Initiative: https://doi.org/10.1016/j.jaccao.2019.08.014