Estas criaturas por años nos han llamado la atención. Con sus imponentes presencias y peligrosas inclinaciones, los carnívoros han sabido despertar tanto nuestra admiración como nuestro temor a lo largo de la historia.

Ello, incluyendo a aquellos que convivieron con el ser humano y también a los que, ahora sabemos, estuvieron antes de nosotros. Debido a esto, no es raro que existan personas completamente dedicadas a entender a estos antepasados y el motivo de su desaparición. Después de todo, a través de ese conocimiento podríamos dar con la clave para evitar la extinción de aquellos que aún nos acompañan en la actualidad.

Blaire Van Valkenburgh, bióloga evolutiva

Con esto en mente, la experimentada bióloga evolutiva Blaire Van Valkenburgh ha dedicado décadas de su vida a este fin. Debido a ello, a lo largo de su carrera ha dado a conocer diferentes hallazgos en el ámbito del estilo de vida de los grandes carnívoros, específicamente en cómo su estructura dental los ayudó a sobrevivir y cómo infiere en este proceso la falta de una dentadura completamente sana.

Un estudio que no conoció fronteras

Actualmente, la bióloga Van Valkenburgh junto a su equipo ha dado a conocer, el 24 de septiembre de este año, sus más recientes hallazgos. El grupo de investigadores que la acompañó en esta travesía estuvo conformado por: Rolf O Peterson, Douglas W Smith, Daniel R Stahler y John A Vucetich.

Ella ha formado parte del equipo de la Universidad de California por años. Asimismo, su equipo se divide entre entidades como la Universidad de Michigan, el Servicio de Parques Nacionales y el Parque Nacional Yellowstone.

Dentro de esta investigación, no fueron solo los integrantes del equipo los que traspasaron fronteras para trabajar juntos. De hecho, las muestras de cráneos de lobos que utilizaron para conocer los patrones alimenticios de los mismos –y el estado se sus dentaduras– vino de distintas áreas de Estados Unidos y del mundo.

Para ejemplificar esto, podemos ver que aproximadamente 160 fueron donados por el Centro de Investigación de Montana en Yellowstone. Asimismo, algunos provinieron de la Universidad Tecnológica de Michigan y del Museo Real Suizo de Historia ubicado en Estocolmo.

Estas nuevas muestras, fueron comparadas con las de lobos que murieron entre 1874 y 1952 en lugares como Texas, Idaho, Alaska, Nuevo México y Canadá. Fue gracias a estas comparativas que ha sido posible descubrir nuevos detalles sobre el proceso de supervivencia de los grandes carnívoros.

Los colmillos estaban más mancillados a medida que las presas escaseaban

No es un secreto para nadie que los carnívoros dependen en gran medida de sus habilidades de caza para poder sobrevivir. Dentro de dichas aptitudes, es imposible ignorar la necesidad de una dentadura sana. Ya que, solo con ella los grandes carnívoros –como los lobos estudiados– son capaces de atrapar, matar, desgarrar y consumir su presa.

Según los estudios realizados por la Universidad de California, los lobos de épocas anteriores tenían un porcentaje de dientes y colmillos rotos mucho mayor al de los de ahora. Asimismo, los lobos en zonas con poco acceso al alimento tendían a tener dentaduras más desgastadas que aquellos que podían cazar con facilidad.

La bióloga Van Valkenburgh ha logrado explicar esto al relacionarlo con los procesos de supervivencia. Todo debido a que, a falta de una fuente más abundante de alimentos, los lobos se veían en la necesidad de, no solo cazar con más esfuerzo, sino de consumir un porcentaje mayor del animal –incluyendo incluso sus huesos.

Es este comportamiento orientado a la supervivencia el que se exacerba en zonas con menos recursos alimenticios en la actualidad y que también ha sido detectado como un factor común en las últimas etapas de los antepasados de las criaturas que conocemos hoy en día.

Cómo evitar que esto afecte a nuestros grandes carnívoros

Con estos descubrimientos, Van Valkenburgh se ha atrevido a aseverar que no solo se podrán desarrollar estrategias para conservar las especies de lobos de la actualidad. De hecho, afirma que mucho de este conocimiento también puede aplicarse para comprender los procesos de supervivencia de otros grandes carnívoros como los tigres y los leones.

Sin embargo, también declara que para que ello pueda tener un efecto significativo en la conservación de estos animales, es necesaria la aplicación de un gran esfuerzo. Uno que provenga de políticas gubernamentales fuertes y que sean capaces de mantenerse en el tiempo.

Referencia:

Tooth fracture frequency in gray wolves reflects prey availability: https://doi.org/10.7554/eLife.48628.001