Hace un par de meses, publicamos un artículo en el que explicamos la razón por la que se creía que las vacas eran las culpables del efecto invernadero que ha estimulado el cambio climático. En el 2006, la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicó un informe en el que se alegaba que el 18 por ciento de las emisiones de efecto invernadero provenían de la actividad ganadera.

Posteriormente, se desmintió que las vacas fueran las culpables del calentamiento global, aunque el aporte de metano que genera su crianza y explotación sigue siendo significativo y muchas personas dejan de consumir carne para colaborar con el ambiente.

Ahora estos animales han protagonizado un proyecto de investigación conocido como Dairy Coordinated Agricultural Project, o Dairy CAP, de seis años de duración enfocado en buscar soluciones para ayudar a la industria láctea a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y aumentar la rentabilidad del negocio.

Dairy CAP se estableció en 2013 con el fin de evaluar la contribución de gases de efecto invernadero provenientes de la industria láctea y ayudar a los agricultores a reducirlas, planteando una meta de una disminución del 25 por ciento para 2020.

¿Cómo contribuye la ganadería en la emisión de gases de efecto invernadero?

El estiércol de las vacas, la utilización de este como abono para la producción de sus alimentos y los fases del proceso de producción de leche generan importantes emisiones de metano.

Partamos del metano, uno de los gases de efecto invernadero más preocupantes en la actualidad, siendo 25 veces más fuerte que el dióxido de carbono para atrapar el calor en la atmósfera terrestre.

Este compuesto es un subproducto inevitable de la digestión de los animales rumiantes, por lo que su simple existencia lo emitirá a la atmósfera. Durante el almacenamiento y la distribución del estiércol de las vacas, así como también en los procesos de producción de leche a partir de ellos aumenta las emisiones, y en asociación con el cultivo de las plantas que son necesarias para su alimentación.

El equipo de investigación realizó una serie de experimentos en el Centro de Ganado Lechero Universidad de Wisconsin, la Estación de Investigación Arlington, el Centro de Investigación del Forraje Lácteo del USDA en Prairie du Sac, Wisconsin, y en instituciones asociadas.

Dicho de una manera sencilla, lo que hicieron fue rastrear las emisiones de metano en cada una de las etapas en las que se produce y aplicaron ciertas modificaciones experimentales durante todo el ciclo de la vida del animal para determinar si un cambio en la alimentación, por ejemplo, tenía influencia en la producción de metano derivado de la producción de leche, estiércol y crecimiento de cultivos fertilizados con este mismo.

Aumentar la eficiencia y reducir las emisiones

Matt Ruark, un profesor de la Universidad de Wisconsin y coautor de esta investigación, indicó que mejorar la eficiencia en los procesos de producción de leche no solo puede reducir la pérdida de nutrientes y aumentar los retornos económicos, sino que pueden reducir las emisiones de gases de efecto invernadero:

“Creo que hay tres grandes conclusiones. Uno, la eficiencia en la producción de leche conduce a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Dos, se pueden lograr reducciones en los gases de efecto invernadero junto con reducciones en la pérdida de nutrientes y aumentos en los retornos económicos. Y tres, que los sistemas de cultivo basados ​​en lácteos pueden adaptarse al cambio climático”.

Los investigadores descubrieron que una combinación de genética de vaca ideal, combinadas con la aplicación de estrategias de alimentación mejoradas para los animales y un mejor manejo del estiércol que producen podría permitir a las granjas lecheras reducir las emisiones en un tercio a casi la mitad, y al mismo tiempo aumentar la producción de leche con menos alimento.

Según los autores, la mejora de la gestión en estos aspectos puede reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 36 por ciento en una lechería que cuente con 1,500 vacas, mientras que en las de 150 vacas la reducción que se estima de 46 por ciento.

Al mismo tiempo, se generan otros beneficios como la reducción de la pérdida de nitrógeno en las aguas subterráneas en un 41 por ciento, así como la reducción de la pérdida de fósforo en un 52 por ciento.

Así también, se espera un aumento de un 20 por ciento en ganancias. De esta forma, se garantiza viabilidad económica en el proceso, una de las principales preocupaciones de las industrias que intentan implementar cambios amigables con el ambiente.

Los autores indican que usar un digestor anaeróbico que convierta el metano del estiércol almacenado en dióxido de carbono es una de las medidas más efectiva para reducir las emisiones pues este es menos potente.

Sin embargo, todo tiene un precio, y el de esta solución es considerablemente alto. Aunque los autores indican que los costos podrían balancearse generando y vendiendo electricidad a partir de la quema del metano que se produzca, o vendiéndolo como gas natural comprimido para alimentar automóviles y camiones.

Las dificultades en la optimización de la producción de leche de vaca

A pesar de sonar muy rentable, la realidad es que estas mejoras puede que sean muy difíciles de implementar en la actualidad. Según el informe, los agricultores se encuentran lidiado con la caída de los precios de la leche que dura un año, lo cual ha causado el cierre de 800 granjas lecheras de Wisconsin en el año desde agosto de 2018. Y tal como indica Mark Stephenson, un profesor de Universidad de Wisconsin y experto en economía lechera que participó en el estudio:

“Una de las etapas de la sostenibilidad es económica. El hecho de que desee reducir los gases de efecto invernadero no significa que pueda permitirse el lujo de emplear las mejores prácticas. Los aumentos de eficiencia son clave para la adopción”.

Sin embargo, a pesar de las dificultades, no debe perderse la esperanza de que este sector pueda por fin colaborar de manera más eficiente, y sin pérdidas, con la salvación de nuestro planeta.

Referencia:

Dairy Coordinated Agricultural Project. http://www.sustainabledairy.org/Pages/home.aspx