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Bob Iger está de campaña en campaña promocionando su nuevo libro ‘La aventura de una vida’, del que ya hablamos recientemente, en el que narra sus experiencias como CEO de la compañía de entretenimiento más exitosa de todos los tiempos. Ya sabemos que Disney estuvo a punto de fusionarse con Apple, pero ahora nos llega la noticia de que también tuvo intenciones de comprar Twitter.

No obstante, lo que frenó las intenciones de Iger de negociar la compra con Jack Dorsey fue la “agresividad” de la plataforma y la sensación que muchos tenemos al abrir la red de microblogging, que es precisamente la de sentirnos abrumados por tanta información y comentarios polarizados.

Según conocemos por una entrevista publicada por el New York Times, el CEO de Disney había expresado su interés en comprar Twitter en 2017 por considerar que tenía “alcance global, una interfaz del usuario bastante interesante, y una manera convincente con la que podríamos presentar y vender el contenido que nuestra compañía hace para el consumidor”.

Pero, aunque la plataforma lucía muy bien desde afuera, tenía un lado oscuro que terminó por alejar a Bob Iger, en tanto que los problemas con los que lidiaba la compañía eran mucho grandes que sus elementos positivos y de lo que la compañía podía lidiar en ese momento.

Una red social tóxica

Mucho se ha hablado sobre el carácter tóxico de las redes sociales, principalmente por mostrar una versión de la realidad que no es la más adecuada, pero también por la cantidad de comentarios de odio y desinformación que circula de manera rampante. Esta última razón es el reflejo de lo que Twitter se ha convertido en los últimos años y por la que ha sido ampliamente criticada.

Esta imagen de toxicidad fue una razón de peso para que Disney no comprara Twitter, sobre todo porque podía significar una gran mancha en su imagen tradicional dirigida a familias. En la entrevista, Iger confesó sentirse algo abrumado por el carácter de la red, describiendo su experiencia como “volteas y ves las notificaciones e inmediatamente estás diciendo ‘¿por qué estoy haciendo esto?, ¿por qué soporto este dolor?’”.

Parece que Disney buscaba ampliar su campo de acción desde hace décadas, primero con la intención de fusionarse con Apple y luego para comprar Twitter. No obstante, la jugada maestra fue la compra de Fox.

Twitter no solo podía dañar la imagen de la marca familiar, sino también podía tener implicaciones sociales mucho más amplias, según lo expresado por Iger: “Como muchas de estas plataformas, tienen la habilidad de hacer el bien en nuestro mundo. Pero también tienen la habilidad de hacer mucho mal”.

Dadas estas declaraciones, Disney se une a la larga lista de compañías que expresan su descontento por la manera en que se maneja la información y el contenido en Twitter, que si bien comenzó por ser una red social altamente efectiva en el mundo de la comunicación, pronto tomó otro camino aprovechado por aquellos que hacen dinero de la tergiversación de información, así como del discurso del odio y la instigación a la violencia.