El 2019 ha sido otro año repleto de noticias sobre el derretimiento de los glaciares de nuestro planeta, el aumento del nivel del mar, incendios forestales a gran escala y hallazgos referentes a contaminación plástica.

Con frecuencia, cuando tocamos estos temas delicados en conversaciones comunes utilizamos términos tales como calentamiento global y cambio climático, a veces incluso como sinónimos. Quizás quienes no estén habituados al tema, no presten mayor atención a ello, pero lo cierto es que se trata de cosas con diferencias claras y aprovecharemos esta oportunidad para definirlas.

Pero antes de entrar de lleno en las diferencias entre calentamiento global y cambio climático, primero es necesario tener claros algunos conceptos relacionados, como los de clima y tiempo atmosférico, los cuales también son confundidos con frecuencia.

La diferencia entre clima y tiempo atmosférico

En primer lugar, el tiempo atmosférico, que se refiere al estado de la atmósfera en un corto periodo de tiempo en determinado lugar de nuestro planeta. Factores como la humedad, la velocidad del viento, la temperatura, la presión atmosférica y la visibilidad sirven como referencia para determinar el tiempo en cierto momento.

Hacemos énfasis en este detalle: se trata de un corto plazo. De ahí, que el tiempo no dura mucho y puede cambiar rápidamente. Puede desarrollarse en apenas minutos, extendiéndose horas e incluso algunos días, pero no es permanente. Por ejemplo, cuando planeamos salir en la tarde, por ejemplo, y el cielo comienza a oscurecerse al mediodía, podemos tener expectativas de que el tiempo cambie.

Ahora bien, cuando hablamos de clima, nos referimos a algo un poco más complejo. Cuando nos preguntan si en la ciudad en que vivimos llueve en cierta época del año, nos están preguntando concretamente por el clima.

Este término engloba los promedios de los factores que influyen en el tiempo y, por tanto, refleja las tendencias climáticas en un área determinada, las cuales se establecen luego de décadas de observación.

De modo que el tiempo cambia mucho más rápido que el clima, aunque este último tampoco es estático. Juntando los climas de cada región del mundo se tiene lo que se conoce como “clima global”, sobre el cual también se espera que fluctúe con el tiempo conforme lo hacen cada uno de sus componentes.

¿Qué significa cambio climático?

La definición más amplia de cambio climático indica que se trata de todas y cada una de las fluctuaciones a largo plazo en una o más variables relacionadas con el clima, como la precipitación promedio, dentro de una misma ubicación. Esto aplica tanto a climas regionales, como por ejemplo el de un continente, como al clima global de nuestro planeta.

En cambio, el calentamiento global es, tal como su nombre lo indica, el aumento de la temperatura superficial promedio de un planeta, a nivel global concretamente. De modo que, el calentamiento global es una forma de cambio climático, una especie de vertiente, mientras que este último no necesariamente se manifieste como calentamiento global.

Ahora bien, en la actualidad nuestro planeta experimenta calentamiento global. La evidencia es proporcionada por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), la cual india que entre los años 1880 y 2016, las temperaturas superficiales promedio de nuestro planeta aumentaron a 1.71 grados Fahrenheit (0.95 grados Celsius).

Este gradiente de temperatura puede resultar insignificante si nos dejamos llevar solo por su magnitud. Pero para entender un poco la gravedad de nuestro problema actual, podemos retroceder un poco a hacer quince mil años, cuando nuestro planeta atravesaba una era de hielo. En aquel entonces, la Tierra era apenas unos 9 grados Fahrenheit más frío (5 grados Celsius) de lo que es hoy, y casi un tercio de su superficie estaba congelada.

El peor cambio climático en la historia

Eventos de cambio climático pueden ocurrir sin ser resultado de la actividad humana, pero sí pueden empeorar gracias a esta.

Nathan Steiger, un científico atmosférico de la Universidad de Columbia, se encarga de estudiar los efectos de las variaciones que ha tenido y sigue teniendo el clima en las civilizaciones humanas.

En 2019, fue coautor de un estudio publicado en la revista Nature en el que él y su equipo usaron núcleos de hielo, muestras de coral, registros históricos y otras líneas de evidencia para conocer la historia de los cambios climáticos, tanto grandes como pequeños, suscitados durante los dos últimos milenios de la Tierra. Encontraron que hubo una serie de períodos inusualmente calientes de naturaleza regional, incluida la “Anomalía climática medieval”, que duró de 800 a 1200.

También encontraron que el periodo más caluroso en el planeta suscitado en los últimos dos mil años ocurrió fue a fines del siglo XX, cuando las temperaturas globales se elevaron por completo.

Conviene señalar que no se trata de un problema único en nuestra historia. Varias sociedades antiguas se vieron más afectadas por eventos climáticos disruptivos similares a los de hoy, como calor y frío prolongados y extremos, sequías e inundaciones. Estos ocurrieron por razones ajenas a la actividad humana, aunque la ciencia no niega que estos pudieron haber empeorado por la mala gestión humana de sus recursos naturales.

Por ejemplo, la actividad agrícola, por inofensiva y natural que parezca, causa un impacto difícil de ignorar. Cuando se degradan los suelos gruesos y ricos en nutrientes, estos se hacen más propensos a secarse durante las sequías, lo que hace que estas sean peores de lo que lo hubieran sido.

Esto pudo aplicar en la antigüedad. Pero actualmente, el calentamiento global es empeorado por nuestras emisiones de gases de efecto invernadero, provocando tanto inundaciones como sequías pues algunos lugares del mundo ahora experimentan muchas precipitaciones, mientras otros carecen de humedad.

Tenemos pues que durante más de 20 siglos de historia humana, nuestra raza no tuvo que soportar ningún fenómeno climático tan impactante a nivel global como el que experimentamos actualmente. ¿Es o no nuestra culpa?

Referencia:

No evidence for globally coherent warm and cold periods over the preindustrial Common Era. https://www.nature.com/articles/s41586-019-1401-2