A pesar de que la cantidad de información que nuestros sentidos pueden absorber es ilimitada, el cerebro tiene recursos limitados en lo que respecta a la atención.

Nuestros sentidos reciben mucha más información de la que se puede procesar, y para combatir la sobrecarga de información, el cerebro permite que entren grandes cantidades de información, casi sin asimilar, y extrae sólo unos pocos fragmentos de información que selecciona para examinarlos más detalladamente.

¿Por qué asociamos algunos sonidos con determinadas formas?

Capacidad de percepción limitada

Al decidir en qué enfocarse, el cerebro escanea entre 30 y 40 piezas de información (por ejemplo, imágenes, sonidos, olores o datos táctiles) por segundo hasta que algo capta su atención.

Sin esta capacidad de bloquear lo irrelevante, no podríamos funcionar del modo que lo hacemos.

Nuestro filtro de atención selecciona solo una pequeña cantidad de información para procesar, y todo lo demás queda desatendido. Desafortunadamente, el cerebro es un maestro en llenar los vacíos y compilar un retrato integrado de la realidad basado solo en un vistazo parpadeante.

Debido a que las personas contamos con una capacidad perceptiva visual limitada, y el área visual involucra más estímulos de los que las personas pueden identificar y recordar, cuando la carga perceptiva es alta y consume capacidad de procesamiento perceptual, las personas pueden perder objetos que son incongruentes con la tarea perceptiva.

Este mecanismo cerebral da origen a un fenómeno conocido como ceguera por desatención: la incapacidad de ver un estímulo inesperado en el campo visual mientras la atención se enfoca en otro objeto.

En los estudios de este fenómeno, a los individuos se les presenta un estímulo inesperado en el campo visual, permanece en el campo visual por un tiempo y luego es retirado, y los sujetos pueden no notar el estímulo mientras realizan una tarea cognitiva.

Selección atencional

Las frecuencias de ceguera por desatención se ven afectadas por varios factores, como la dificultad de las tareas cognitivas, las características de los estímulos inesperados, la similitud entre el estímulo inesperado y los objetos de la tarea, así como las particularidades cognitivas de las personas.

La ceguera por desatención es una consecuencia involuntaria e inadvertida de nuestra capacidad de adaptación para defendernos contra la sobrecarga de información.La ceguera por desatención puede verse como un subproducto de la selección atencional: nuestra capacidad de enfocar la atención nos permite ignorar información irrelevante o distractora, aunque ocasionalmente nos puede llevar a perdernos elementos que podríamos haber querido experimentar.

Muchas variaciones en la naturaleza del objeto inesperado influyen en las tasas de aviso: el tamaño, el color, el contenido semántico y distancia del foco de atención. Además, las demandas de tareas principales (es decir, la carga cognitiva actual) y otros factores, como los objetivos del observador o el conjunto de atención, contribuyen a la ceguera desatendida.

La ceguera por desatención debe ser vista como algo generalmente bueno. Es el precio que pagamos por el regalo de la atención. Prestar atención a una cosa significa que no prestamos atención a todo lo demás. Sin esta capacidad de bloquear lo irrelevante, no podríamos funcionar del modo que lo hacemos.

Referencias:

Sights unseen. American Psychological Association, https://bit.ly/2mn5xp7

Inattentional Blindness and Individual Differences in Cognitive Abilities. Plos One, 2015. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0134675

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