Si nos preguntaran qué animal marino tiene dientes afilados, seguramente la mayoría pensaría en el tiburón o la piraña. Sin embargo, existen formas diferentes que pueden resultar igual de aterradoras por este accesorio: los erizos de mar.

Estos curiosos animales cubiertos de espinas habitan en el fondo del mar, y quienes los hayan visto en persona no habrán podido notar una cara, ni mucho menos una boca. Pero lo cierto es que no sería demasiado prudente acercarse demasiado a ellos, y no tanto por las espinas que recubren todo su cuerpo, sino porque a estos bichos en efecto tienen una boca llena de colmillos grandes y afilados.

Los erizos de mar mastican rocas y corales

A diferencia de la estructura corporal a la que estamos acostumbrados, los erizos de mar tienen su boca en la parte inferior de su cuerpo. Y de hecho, esta está ubicada de manera muy estratégica en esta zona, pues los dientes dentro de ella les ayudan a abrirse camino entre las rocas y los corales que consiguen al desplazarse por el fondo marino.

A pesar de su aspecto peligroso, los erizos de mar tienen que huir de los depredadores también, y para ello se entierran en las cavidades marinas esquivando langostas, anguilas y nutrias, y en este proceso deben triturar estructuras duras que obstaculicen su camino.

Esto podría suponer un deterioro grave para sus dientes, pero una nueva investigación dirigida por el ingeniero mecánico y estructural Horacio Espinosa de la Universidad Northwestern ha confirmado que, en efecto, sus dientes se afilan con la abrasión. Los hallazgos han sido publicados en la revista Matter.

Los erizos de mar mantienen sus dientes bien afilados por abrasión

Escaneo 3D de los cinco dientes que posee el erizo de mar, con sus cinco mandíbulas separadas. Fuente: Horacio Espinosa.

Los dientes de un erizo de mar son por de más diferentes de los de los humanos. Se trata de cinco piezas configuradas de manera muy extraña, entrelazadas en forma circular en lo que podríamos llamar cinco mandíbulas distintas.

El equipo aplicó técnicas de microscopía electrónica para investigar cómo se desgastan los dientes de erizo de mar durante los procesos de abrasión y encontró que en lugar de deteriorarse, estos afilan a través de la abrasión. Para hacernos una idea, podríamos simplemente imaginar a alguien afilando un cuchillo con un piedra especial para ello.

La investigación revela que los dientes de estos animales poseen una capa fibrosa externa llamada “piedra”, similar al esmalte en los dientes humanos, solo que este último, como mencionamos en una entrada anterior, una vez que desaparece, no se restituye naturalmente.

Con todo este choque, esta capa fibrosa se astilla, pero en lugar de desaparecer para siempre, es reemplazada por nuevos materiales que crecen continuamente debajo de ella. La capa ya fracturada se irá deteriorando aun más con el tiempo, volviéndose quebradiza y se astillará, y este es un ciclo que se repite una y otra vez y les permite mantener sus dientes en óptimas condiciones.

El material en la capa externa del diente exhibe un comportamiento complejo de plasticidad y daño que regula el astillado ‘controlado’ del diente para mantener su agudeza“, dice Espinosa.

Hoang Nguyen, uno de los miembros del equipo, explica que este desgaste no hace verdadero año al diente, sino que funciona como un afilador muy eficiente, y estos se mantienen útiles por mucho tiempo a pesar de los continuos impactos contra materiales duros:

“El desgaste no embota la punta del diente, sino que lo afila. Más tarde, la adición de nuevos materiales, a través del crecimiento continuo de los dientes, compensará la pérdida durante la vida útil del animal”.

Pero no debemos temer. La mejor parte de toda esta historia es que los erizos de mar no usan sus valiosos y tenebrosos dientes para atacar a las humanos. En realidad, solo deberíamos temer de ellos si tuviéramos la forma de alguno de sus alimentos, como algas o pepinos de mar. Así pues solo deberíamos evitar sus espinas.

Referencia:

In situ Wear Study Reveals Role of Microstructure on Self-Sharpening Mechanism in Sea Urchin Teeth. https://linkinghub.elsevier.com/retrieve/pii/S2590238519301730