El exceso de adiposidad se ha asociado durante mucho tiempo con la disfunción metabólica. Sin embargo, las investigaciones epidemiológicas han demostrado que no todos los individuos con sobrepeso y obesidad exhiben una función metabólica deficiente.

Hace aproximadamente una década, se propuso el concepto de obesidad metabólicamente saludable, un estado en el que un individuo tiene un índice de masa corporal (IMC) alto que no está asociado con trastornos metabólicos.

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Concepto ambiguo

Pero los resultados de una investigación muestran que, a medida que pasa el tiempo, los obesos metabólicamente saludables tienen más probabilidades de desarrollar problemas de salud.

Incluso sin disfunción metabólica evidente, las personas obesas no tienen un riesgo de desarrollar problemas de salud.

Para llegar a esa conclusión, un equipo de investigadores comparó los registros de salud de 3,5 millones de adultos durante un período de seguimiento de cinco años.

Los individuos inicialmente estaban libres de enfermedades cardíacas y se dividieron en cuatro fenotipos de tamaño corporal utilizando el índice de masa corporal: bajo peso, peso normal, sobrepeso y obeso. El estudio también tuvo en cuenta la edad, el sexo, el tabaquismo y otros aspectos demográficos.

Aproximadamente el 15 por ciento de los participantes fueron clasificados como obesos sin anomalías metabólicas. Los datos de seguimiento revelaron que estas personas tenían más probabilidades de ser más jóvenes, hombres, fumadores actuales y socialmente privados.

Aquellos que eran obesos metabólicamente saludables tenían un mayor riesgo de desarrollar enfermedad coronaria, enfermedad cerebrovascular e insuficiencia cardíaca en comparación con las personas con peso normal y sin anomalías metabólicas.

Riesgo incrementado

Las personas obesas metabólicamente sanas tenían un menor riesgo de enfermedad vascular periférica en comparación con las personas de peso normal con anomalías metabólicas, los cuales también presentaron un mayor riesgo de enfermedad cerebrovascular, insuficiencia cardíaca y enfermedad vascular periférica. Estos riesgos pueden deberse a enfermedades relacionadas con el tabaquismo, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y el cáncer de pulmón.

Los resultados del estudio contrarrestan el concepto de obesidad metabólicamente saludable.

Estos datos confirman que la obesidad sin anormalidad metabólica no es benigna. Incluso sin disfunción metabólica evidente, las personas obesas no estaban sanas. El riesgo de enfermedades cardiovasculares aumentó, al igual que todos los riesgos de los componentes: enfermedad coronaria, enfermedad cerebrovascular, insuficiencia cardíaca y enfermedad vascular periférica.

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Como han demostrado estudios previos, la disfunción metabólica aumentó aún más el riesgo de obesidad y también el riesgo de enfermedad cardiovascular entre individuos de peso normal. Este es un hallazgo clave porque aproximadamente 1 de cada 10 personas de peso normal tenía al menos un problema metabólico.

Los resultados del estudio, comentan los autores, no solo muestran que la obesidad metabólicamente sana no es una condición inofensiva y que aumenta el riesgo de eventos cardiovasculares, sino que también demostró un gran riesgo para las personas de peso normal que presentan disfunción metabólica.

Referencia: Metabolically Healthy Obese and Incident Cardiovascular Disease Events Among 3.5 Million Men and Women. Journal of the American College of Cardiology, 2017. https://doi.org/10.1016/j.jacc.2017.07.763

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