Dormir y despertarse juntos es una de las acciones humanas más íntimas. Si bien en las sociedades occidentales es muy común que las parejas pasen las noches en la misma cama, esto no siempre fue así.

En programas de televisión de antaño se podía apreciar cómo las parejas principales se les presentaban durmiendo en camas separadas, una tendencia que obedecía en buena medida a los estándares de la televisión de esos días, que evitaban hacer insinuaciones o alusión al sexo.

Cuestión de moda

Aunque la disposición de dormir en camas separadas mostrada en estos programas de mediados del siglo XX tenía la intención de promover la modestia, las camas gemelas no siempre estuvieron conectadas con las connotaciones sugerentes, y aunque ahora consideramos que esta tendencia está pasada de moda, hubo una vez en que dormir en camas separadas era el símbolo de una pareja con visión de futuro.

Dormir en pareja todavía tiene implicaciones subestimadas para la calidad de la relación, la calidad del sueño y la salud física y psicológica.

Para la época, los expertos hacían recomendaciones de higiene del sueño señalando que dormir en camas separadas era una forma de evitar enfermedades.

Como consecuencia de las grandes plagas y epidemias que azotaron Europa, para las personas del siglo XIX la higiene se convirtió en una preocupación mayor, primero en términos de salud pública y más tarde en los hogares individuales.

La idea en la salud pública en ese momento era la teoría “miasmas”, la cual afirmaba que enfermedades como el cólera, el tifus y la fiebre escarlata fueron causadas por una masa de aire contaminado proveniente de la descomposición de materia orgánica, llamada miasma. También se creía que los vapores sucios provenientes de los cuerpos creaban miasmas, lo que se conoció como “aire nocturno”.

Los expertos en salud en ese momento creían que la clave para combatir las enfermedades era eliminar la suciedad en los hogares y mejorar las prácticas de saneamiento.

Aunque compartir una cama con un miembro de la familia, un cónyuge o incluso un amigo visitante era una costumbre de larga data en Europa, la creciente preocupación por la higiene transformó la norma.

Visión de futuro

Bajo esta visión se promovió la idea de que las camas gemelas, con un canal de aire puro entre los co-durmientes, protegían a las personas del “aire nocturno” tóxico producido por sus parejas.

Para la época se recomendaba que dormir en camas separadas era una forma de evitar enfermedades.

Algunos expertos en ese momento veían la higiene doméstica como un signo de modernidad. Esta fue la primera señal de que las camas gemelas fueran vistas como modernas y representaban una visión de futuro.

Para la década de 1920, dormir en camas separadas se habían convertido en la opción moderna y de moda para las parejas de clase media. Las camas gemelas solían eran simples y de diseño limpio, lo que se veía como un rechazo de los “anticuados” estilos victorianos y sus pesadas y adornadas camas dobles.

Con el paso del tiempo, esta disposición para dormir también significó el estilo progresivo de una pareja, ya que equilibraba su necesidad de estar juntos por la noche con un compromiso continuo de separación y autonomía individual.

Las ideas sobre las parejas y el matrimonio cambiaron después de la Segunda Guerra Mundial, al igual que los sentimientos de la sociedad sobre sus arreglos para dormir.

Dormir en camas separadas comenzó a verse como un signo de un matrimonio distante o fallido en la década de 1950, ya que literalmente impedían la conexión física de una pareja, y eventualmente esta disposición de dormir separados pasó de moda.

En la actualidad millones de adultos en todo el mundo comparten sus camas con una pareja. Esto puede ser una expresión de intimidad y apego que tiende a intensificar las relaciones románticas.

Sin embargo, dormir en pareja todavía tiene implicaciones subestimadas para la calidad de la relación, la calidad del sueño y la salud física y psicológica que no son consistentemente positivas.

Referencias:

Remembering Hollywood’s Hays Code, 40 Years On. NPR, 2008. https://n.pr/2ICivGf

From miasmas to germs: a historical approach to theories of infectious disease transmission. Le infezioni in medicina, 2012. https://bit.ly/2mqJuOx

How Night Air Became Good Air, 1776-1930. History Cooperative, 2003. https://bit.ly/2kpNnm3

Two in a bed: The influence of couple sleeping and chronotypes on relationship and sleep. An overview. Chronobiology International, 2016. https://doi.org/10.1080/07420528.2016.1220388