Le extinción de las especies es uno de los puntos más preocupantes para las organizaciones enfocadas en la conservación de la fauna silvestre. Hace unas pocas semanas, el huracán Dorian parece haber barrido con los últimos trepatroncos de Bahama con su paso devastador y esto parece haber coincidido con el interés de los científicos en esclarecer el panorama de las aves en general.

Un estudio reciente reveló que las aves costeras, por ejemplo, pueden ver sus poblaciones reducidas considerablemente con el paso de las peores tormentas concebibles, pero estas pueden recuperarse con el tiempo, aún viéndose afectadas por otros fenómenos. Sin embargo, aún no se sabe si el cambio climático que enfrentamos actualmente, y que estimula los climas adversos en ciertas regiones del planeta, resulte tan inofensivo para estas.

Pero en este mismo orden de ideas, se ha publicado en la revista Science una nueva investigación que obtuvo resultados más preocupantes aún: en general, las poblaciones de aves se han estado reduciendo en las últimas cinco décadas, y solo en América del Norte han caído casi tres mil millones, lo cual representa una disminución general del 29 por ciento desde 1970.

Las aves de los pastizales se han reducido

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El uso de pesticidas acaba con los insectos que sirven de alimento para las aves, y la modificación de la hierba para la agricultura elimina su hábitat de anidación.

Ken Rosenberg, científico principal en el Laboratorio de Ornitología de Cornell y la organización sin fines de lucro American Bird Conservancy y sus colegas utilizaron datos de evaluaciones de las poblaciones de aves. Parte de estos provenían de la Encuesta de Aves Reproductoras de América del Norte y el Conteo de Aves Navideñas de Audubon, y con ellos pudieron estimar los cambios desde 1970.

En comparación con otra clase de animales como los marinos, monitorear las aves es relativamente fácil. En estos proyectos, miles de voluntarios hicieron “recuentos de puntos” de todas las aves que pueden ver y escuchar en un ciertos puntos de rutas designadas y por un corto período de tiempo. Según Valerie Steen, una ecóloga de la Universidad de Rhode Island, que no participó en este estudio específico, este método “es el estándar de oro en el campo de la ornitología para examinar aves“.

Los investigadores encontraron que más de 700 millones de aves de 31 especies diferentes que viven en los campos y las tierras de cultivo han desaparecido desde la década de 1970. Se han visto especialmente afectadas las aves que habitan en los pastizales, como los gorriones y las alondras. La causa parece estar relacionada con las prácticas agrícolas que a su vez implican un incremento en el uso de pesticidas y la modificación continua de la vegetación.

“La intensificación de la agricultura está ocurriendo en todo el mundo, como es un mayor uso de pesticidas, así como la conversión continua de la hierba y pastizales restantes, e incluso la pradera nativa”.

Los pesticidas utilizados para proteger los cultivos matan los insectos que normalmente sirven de alimento para las aves, y la exposición de estas a estos productos químicos también puede llegar a retrasar su migración. Además, la conversión continua de la hierba de modo que sea apta para la agricultura en masa, elimina el hábitat de anidación, tan necesario para que se reproduzcan.

La investigación también revela que las aves playeras se han visto afectadas también. Estas suelen anidar en áreas que son centros de desarrollo humano y muy propensas a sufrir los efectos del cambio climático. Según los resultados, desde 1970 su población ha disminuido en más de un tercio.

Disminución de aves migratorias

Esta investigación también sustenta los resultados obtenidos en otro estudio publicado recientemente que asegura que los gorriones de corona sufren cuando están expuestos a cierto tipo de insecticidas: dejan de comer, pierden peso y esto incluso retrasa su migración.

Para este nuevo caso, los investigadores usaron datos de 143 estaciones de radar meteorológico a fin de estimar los cambios de la biomasa total de aves migratorias cada años en un período más reducido, entre 2007 y 2017. De nuevo encontraron resultados alarmantes, pues hubo disminuciones similares de las del recuento de los voluntarios, siendo especialmente observable a lo largo de la costa este de los Estados Unidos.

“Se ha perdido una gran cantidad de hábitat migratorio para las aves playeras y el hábitat de invernada. Este estudio señala que tenemos mucho más trabajo por hacer en términos de protección del hábitat”.

La costa atlántica estadounidense es una ruta migratoria clave para diferentes aves, como currucas, zorzales, espátulas y muchas otras que se reproducen en América del Norte y pasan el invierno en el Caribe o en América Central o del Sur.

Algunas aves se han recuperado

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Las aves rapaces de América del Norte, como el águila calva, han logrado recuperarse a pesar de la reducción de la población de aves en las últimas décadas.

Dentro de este gris y silencioso escenario, parece haber un haz de luz sonoro. Se observó que las aves de las humedales sí se habían recuperado durante estas últimas décadas a causa de las aves acuáticas como los patos, gansos y cisnes, gracias en parte a la fuerte inversión realizada en los programas y políticas de conservación.

“Es a causa de la fuerte participación de los cazadores de aves acuáticas recreativas que alzaron la voz, pusieron el dinero donde están sus bocas y se encargaron de que se implementaran programas y políticas de conservación. Miles de millones de dólares fueron invertidos en humedales y en refugios de vida silvestre. La Ley de Conservación de Humedales de América del Norte se promulgó a fines de la década de 1980. Todas estas cosas fueron responsables del cambio”.

Así también, se encontró que las poblaciones de aves rapaces se recuperaron después de que se implementaran medidas de protección para con estas junto con la prohibición del pesticida DDT. Un ejemplo de ello son las águilas calvas.

¿Qué impacto puede tener la desaparición de las aves?

La encuesta y los datos del radar “miden cosas diferentes, pero llegan a la misma conclusión”, comentó el coautor del estudio Adriaan Dokter, ecólogo de migración en el Laboratorio de Ornitología de Cornell.

Rosengberg considera que se trata de una magnitud de disminución peligrosa que puede afectar significativamente la cadena alimentaria. Recordemos que cada clase animal juega un papel crucial en el mantenimiento de los ecosistemas. En el caso de las aves, conviene destacar sus funciones como controladoras de plagas, polinización y dispersión de semillas.

La presencia o ausencia de aves en un hábitat puede ser un indicador útil para adelantarse a otras tendencias ambientales, y con estos resultados no es tan descabellado pensar que otras partes del ecosistema también están en declive. En efecto, las últimas décadas han supuesto un cambio radical en la cantidad de aves norteamericanas y esto es motivo de preocupación y de medidas inmediatadas. Ya los cazadores de aves acuáticos han puesto su grano de arena, pero aún se necesita mucho más para revertir esta degradación.

Referencia:

Decline of the North American avifauna. https://science.sciencemag.org/content/early/2019/09/18/science.aaw1313