A lo largo de los años la medicina ha encontrado nuevas formas de desarrollarse y hacerse más completa. Entre ellas, es posible identificar como unas de las más recientes todas aquellas que involucran la participación activa de la tecnología.

Con frecuencia, esta forma parte de los procedimientos de diagnóstico que permiten que estos sean lo más acertados posible. Ahora, también es posible ver que la tecnología también comienza a ser una parte integral del mantenimiento de la salud o de los tratamientos –en caso de que ya se haya diagnosticado una patología.

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Un ejemplo de ello son los actuales contenedores de píldoras que cuentan con lectores inteligentes. Gracias a ellos, la necesidad de tomar una pastilla para un tratamiento no solo queda registrada en la memoria de la persona. Después de todo, estos son capaces de llevar un registro de las veces en las que el tratamiento ha sido ingerido y ofrecer recordatorios sobre el mismo.

¿Qué papel juegan los recordatorios en patologías como la hipertensión?

Básicamente, se considera que una persona sufre esta condición cuando su presión sanguínea se encuentra más allá de lo que se considera normal o promedio. A quienes padecen esto, se les conoce como hipertensos.

Actualmente, es posible decir que en los Estados Unidos al menos 1 de cada 3 personas cuenta en algún grado con esta condición. Por lo que es fácil notar que se trata de una situación que no puede pasar desapercibida para los estudiosos de la medicina.

Con los pronósticos favorables que ofrecen los programas de seguimiento inteligente de los tratamientos, no es raro que surgiera la idea de medir cuál eficientes pueden ser estos al ayudar a controlar una condición tan común como lo es la hipertensión. Sobre todo cuando muchas de sus consecuencias más graves –por ejemplo, los ataques cardiacos– ocurren con frecuencia por un mal seguimiento del tratamiento y la ingesta irregular de las píldoras encargadas de regular la presión sanguínea.

¿Cómo saber si los recordatorios marcarán la diferencia?

Los contenedores inteligentes de píldoras registraron cada vez que los pacientes los abrieron para saber si habían tomado su medicación.

Sistemas como los contenedores inteligentes o las aplicaciones de seguimiento todavía están en sus etapas iniciales. Por ello, el equipo del Sistema de Salud de la Universidad de Pennsylvania se dio a la tarea de conocer con mayor profundidad los efectos que estos podían tener en el seguimiento que los pacientes dieran a sus tratamientos.

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Para ello, contaron con una muestra de casi 200 participantes con hipertensión –que fue corroborada varias veces antes de ser elegidos– y cuyas edades estaban comprendidas entre los 18 y los 75 años. Se dividieron a estos grupos en tres secciones que fueron sometidas a diferentes condiciones entre ellas y cuyo manejo de los tratamientos fue cuidadosamente observado.

Los mensajes de texto pedían diariamente al usuario que respondiera “Sí” o “No” al preguntarle si había tomado su medicación. Si la respuesta era afirmativa lo felicitaban e invitaban a continuar, si era negativa solo le recordaban que la tomara ese día.

El primero se trató del control que no recibió otras herramientas más que las instrucciones del tratamiento y sus píldoras. Por otra parte, el segundo grupo contó con los contenedores inteligentes que enviaban recordatorios a los teléfonos de los participantes. Finalmente, el último proceso eran recordatorios interactivos por mensaje de texto que consultaban diariamente si el paciente había tomado su medicamento.

Aumentó la fidelidad al tratamiento, pero no bajó la presión sanguínea

Inmediatamente, fue posible notar en los resultados del estudio que los pacientes que contaron con algún tipo de apoyo tecnológico –ya fueran los recordatorios o los mensajes de texto– siguieron el tratamiento más fielmente. Con ello, se pudo ver que eran capaces de cumplir a cabalidad con hasta un 80% del tratamiento a diferencia del grupo control, cuyo porcentaje de cumplimiento fue menor.

Sin embargo, cuando se vieron las repercusiones que esto podría haber tenido en la salud no se encontraron grandes diferencias. Tanto el grupo control, como el de los mensajes de texto, como el de las cápsulas inteligentes mostraron niveles de presión sanguínea muy similares en la revisión final que se hizo 4 meses después de iniciar el experimento.

Con ello, se puede concluir que los elementos electrónicos han permitido que el tratamiento se siga con más fidelidad. Pero, se sabe que ello no muestra un beneficio muy significativo para el organismo.

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Una de las autoras del estudio, Shivan Mehta, comentó que es posible que ello pudo deberse a otras variables que estuvieron fuera del estudio. A saber, la posibilidad de que requirieran un medicamento diferente, o que necesitaran dosis más altas de la que tenían.

Referencia:

Electronic Pill Bottles or Bidirectional Text Messaging to Improve Hypertension Medication Adherence (Way 2 Text): a Randomized Clinical Trial: https://doi.org/10.1007/s11606-019-05241-x

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