En términos generales, la movilidad puede definirse como la capacidad de una persona para moverse independientemente de un lugar a otro, ya sea a pie o utilizando otras formas de transporte.

En la vejez, la movilidad es un elemento importante y un requisito previo para participar en actividades valoradas y en la vida comunitaria. Está claro que el envejecimiento, las enfermedades relacionadas con la edad y los impedimentos físicos afectan la movilidad, por lo que las personas mayores pueden comenzar a tener dificultades para caminar largas distancias.

Considerando efectos positivos

A medida que disminuye la capacidad funcional, las personas mayores pueden consciente o inconscientemente cambiar su forma de caminar, implementando una serie de adaptaciones que los médicos llaman modificaciones de marcha.

Las personas mayores que optaron por utilizar modificaciones adaptativas para caminar pudieron mantener la movilidad.

Investigaciones previas han considerado implícitamente estas modificaciones como un signo temprano de deterioro funcional y se ha demostrado que dichas modificaciones predicen dificultades para caminar en el futuro.

Estas investigaciones han enfatizado el lado negativo del uso de modificaciones para caminar; sin embargo, un equipo de científicos de la Universidad de Jyväskylä, en Finlandia, cree que también deben considerarse los posibles efectos positivos y habilitantes de las modificaciones de marcha.

A fin de averiguar si algunos de estos cambios en la forma de caminar serían beneficiosos para mantener la movilidad, el equipo de investigación realizó un seguimiento de 761 individuos del 75 a 90 años, por dos años.

Las modificaciones de marcha se evaluaron preguntando a los participantes si habían cambiado su forma de caminar debido a su salud. Sobre la base de sus respuestas, se formaron tres categorías: (1) sin modificaciones, que sirvió de referencia; (2) cambios adaptativos, como caminar más despacio o con ayuda, y (3) modificaciones desadaptativas, como la reducción de la frecuencia de caminar y evitar largas distancias.

Una movilidad más amplia

Las diferencias entre estas categorías en la movilidad, la autonomía en la participación al aire libre y la necesidad de actividad física no satisfecha se analizaron utilizando modelos de ecuaciones de estimación generalizadas.

Particularmente en la vejez, la movilidad es un elemento importante y un requisito previo para participar en actividades valoradas y en la vida comunitaria.

Estos análisis revelaron que las personas mayores que implementaron modificaciones desadaptativas para caminar tenían menor movilidad y percibieron que carecían de posibilidades de movilidad al aire libre.

En cuanto a las personas mayores que optaron por utilizar modificaciones adaptativas para caminar, los investigadores evidenciaron que pudieron mantener una movilidad más amplia y una mayor satisfacción con sus oportunidades de movilidad al aire libre.

A medida que disminuye la capacidad funcional, para algunos adultos mayores caminar largas distancias puede convertirse en una tarea más difícil. En tal caso, sigue siendo importante mantener la movilidad, incluso con ayudas para caminar o haciendo pausas.

En tal sentido, los investigadores recomiendan alentar a las personas mayores a optar por modificaciones adaptativas para caminar, lo cual podría incentivarse mediante el diseño de entornos amigables, por ejemplo, brindando oportunidades para descansar al caminar al aire libre.

Referencia: Outdoor Mobility and Use of Adaptive or Maladaptive Walking Modifications Among Older People. The Journals of Gerontology: Series A, 2019. https://doi.org/10.1093/gerona/glz172

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