Se ha demostrado fehacientemente que la dieta influye de manera determinante en la salud cardiovascular. Por ejemplo, el aumento del consumo de productos lácteos se asocia con una disminución del riesgo de enfermedad cardiovascular y una presión arterial más baja.

En contraste, un aumento en los niveles de sodio en la dieta, consumido principalmente como sal, se asocia con un aumento de la presión arterial y una mayor morbilidad y mortalidad cardiovascular.

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Midiendo el efecto

De allí se desprende una paradoja. El queso, que es uno de los alimentos más consumidos del mundo, es un producto alto en sodio cuyo consumo podría ser recomendado evitar, pero simultáneamente es un alimento con alto contenido lácteo que podría resultar beneficioso para la salud cardiovascular.

El sodio consumido del queso puede no tener los mismos efectos nocivos sobre la salud cardiovascular que el consumido de fuentes no lácteas.

En un nuevo estudio, un equipo de investigadores examinó los efectos en la función de los vasos sanguíneos de una comida de queso lácteo con alto contenido de sodio y dos comidas no lácteas con cantidades similares de sodio.

Los resultados del estudio sugieren que la cantidad de sodio consumido del queso lácteo puede no tener los mismos efectos nocivos sobre la salud cardiovascular que consumir la misma cantidad de sodio de fuentes no lácteas.

Para llegar a esas conclusiones, los autores del estudio suministraron a 14 participantes una comida que consistía en queso lácteo, queso de soya o pretzels. Luego, examinaron los efectos de esas comidas sobre el flujo sanguíneo de la piel en diferentes condiciones.

Cuando los participantes comieron una merienda alta en sodio de productos no lácteos tuvieron una reducción en la medida de la función de los vasos sanguíneos, pero cuando comieron la misma cantidad de sodio en el contexto de una merienda láctea, tuvieron una mejor medición de la función de los vasos sanguíneos.

Propiedades antioxidantes

De esa observación, explican los investigadores, se puede deducir que hay algo en la composición láctea que ofrece un efecto protector a los vasos sanguíneos respecto a la reducción de la función inducida por el sodio.

El incremento de los niveles de sodio se asocia con un aumento de la presión arterial y una mayor morbilidad y mortalidad cardiovascular.

Interesados ​​en descubrir los mecanismos detrás de los efectos protectores del queso lácteo, los investigadores centraron su atención en las propiedades antioxidantes, las cuales se ha demostrado en modelos animales que reducen los marcadores de inflamación y estrés oxidativo.

Para examinar el papel de los antioxidantes en los efectos protectores observados en los lácteos, los investigadores repitieron su experimento después de administrar un antioxidante no específico a los mismos sitios donde midieron la función de los vasos sanguíneos.

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El equipo encontró que el antioxidante mejoró la función de los vasos sanguíneos después del sodio sin lácteos, pero no tuvo mayor beneficio después de que los sujetos comieron el queso lácteo, lo que significa que los componentes antioxidantes de los lácteos podrían estar contribuyendo a su efecto protector.

Sobre la base de estos resultados, los autores del estudio resaltan la importancia de examinar estos efectos en investigaciones más amplias, así como también indagar los posibles mecanismos por los cuales los productos lácteos pueden preservar la salud vascular.

Referencia: Controlled Feeding of an 8-d, High-Dairy Cheese Diet Prevents Sodium-Induced Endothelial Dysfunction in the Cutaneous Microcirculation of Healthy, Older Adults through Reductions in Superoxide. The Journal of Nutrition, 2019. https://doi.org/10.1093/jn/nxz205

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