En varias ocasiones hemos hablado de lo nociva que puede resultar la radiación para los seres humanos. Sin embargo, sin los rayos solares, por ejemplo, las plantas no podrían fabricar su propio alimento y crecer, desarrollarse y reproducirse, y bien sabemos el papel tan importante que estas juegan en la retención de gases de efecto invernadero que calientan nuestro planeta y dificultan la vida humana.

Pues bien, el hecho es que la radiación no es tan mala, sino que debe emplearse de manera inteligente, en su justa medida. Esta es utilizada también por los seres humanos en muchos campos útiles, siendo el de la medicina uno de los más destacados.

En este orden de ideas, no podemos desaprovechar la oportunidad de citar un estudio reciente que se presentó el pasado 15 de septiembre en la Reunión Anual de la Sociedad Estadounidense de Oncología Radioterápica (ASTRO), celebrada en Chicago.

Los investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis descubrieron que la radiación, en apenas una dosis de alta intensidad dirigida, puede ser útil para estabilizar el ritmo cardíaco acelerado a niveles potencialmente mortales.

¿Cómo suele tratarse la taquicardia ventricular?

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El tratamiento común para la taquicardia ventricular es el uso de un desfibrilador o la ablación con catéter.

Seguro más de una vez habrás escuchado sobre la taquicardia. Sin que haya ninguna afección cardíaca subyacente, todas las personas pueden llegar a sentirla en algún momento, al excederse con el ejercicio, sentir ansiedad o experimentar una situación de miedo.

Sin embargo, esta sí puede ser motivo de preocupación si es demasiado frecuente pues es un síntoma típico de enfermedad cardíaca. Un ejemplo de ello es la taquicardia ventricular, un tipo de afección en la que las cámaras inferiores el corazón laten demasiado rápido y causan desincronización con respecto a las cámaras superiores. Cuando esto ocurre, se dificulta el flujo de la sangre y se crean condiciones muy peligrosas que pueden terminar en muerte súbita cardíaca.

Cuando se detecta esta enfermedad, por lo general se coloca a los pacientes desfibriladores, dispositivos que aplican descargas eléctricas que permiten normalizar el ritmo cardíaco de los pacientes.

Los doctores también optan por la ablación con catéter, un procedimiento orientado a detener los episodios de arritmia. Este consiste en insertar un catéter en el corazón e intervenir o eliminar el camino eléctrico defectuoso que da origen a la afección.

Sin embargo, se trata de un proceso invasivo que requiere mantener al paciente durante muchas horas bajo anestesia general, y lo peor del caso es que no garantiza una solución permanente al problema. Y es que alrededor de la mitad de los pacientes que se someten a la ablación con catéter vuelven a presentar ritmo cardíaco acelerado después.

Un nuevo procedimiento no invasivo

Pero ahora parece haber llegado la solución para la taquicardia ventricular. Los investigadores sugieren un procedimiento basado en radioterapia en el que se usan los electrocardiogramas y tomografías computarizadas del corazón de un paciente para dar con el origen de la arritmia.

Una vez localizado, entonces los doctores podrán aplicar la radioterapia justo en el punto problema: un solo haz de radiación de alta intensidad. La gran ventaja de este método en comparación con los ya mencionados es que no es invasivo, es bastante rápido no tomándose más de 10 minutos, el paciente no debe someterse a una anestesia prolongada y tampoco implica procesos postoperatorios complejos. Luego de recibir la radiación, el paciente puede volver inmediatamente a casa.

Durante el ensayo de fase uno/dos del método de radioterapia se evaluaron 19 pacientes gravemente enfermos con taquicardia ventricular que ya habían recibido otros tratamientos pero no habían mostrado mejoría.

En 2017, el equipo de investigación informó una reducción del 90 por ciento de los episodios de taquicardia así como una mejor supervivencia en los seis meses posteriores a dicho tratamiento.

La nueva investigación ha encontrado que la reducción de dicho síntoma persiste en aproximadamente el 80 por ciento de los pacientes durante al menos dos años posteriores. Mientras que la supervivencia después del primer año fue de 72 por ciento, y luego dos años fue de 52 por ciento.

Según Clifford G. Robinson, profesor asociado de oncología de radiación y cardiología en la Universidad de Washington:

“Estos números son alentadores dada la condición de los pacientes, que están demasiado enfermos para someterse a más procedimientos de ablación con catéter. Dada la relativa novedad de este enfoque de tratamiento, seguimos siguiendo de cerca a nuestros pacientes”.

Los efectos secundarios de la radioterapia

Ante los efectos secundarios de la radioterapia, los doctores deben hacer un seguimiento prudente a los pacientes en los meses posteriores a fin de detectar cualquier lesión cardíaca resultante del procedimiento.

Ahora bien, a pesar de los beneficios que ofrece este tratamiento en comparación con los implementados tradicionalmente, la radioterapia también tiene efectos secundarios que no pueden pasarse por alto.

Los investigadores informan que de los 19 pacientes, nueve murieron: seis por causas cardíacas como la insuficiencia cardíaca y recurrencia de la taquicardia y tres por causas no cardíacas entre las cuales figuraron un accidente, toxicidad por amiodarona (un fármaco antiarrítimico) y cáncer de páncreas.

Por otro lado, luego de un tiempo, los sobrevivientes empezaron a sufrir algunos efectos secundarios esperables de un procedimiento con radioterapia. Dos de ellos, experimentaron inflamación del revestimiento del corazón, uno de los más típicos, mientras que otro desarrolló una fístula entre el estómago y el corazón y debió someterse a una cirugía para repararlo.

Los tres casos ocurrieron más de dos años después de haber recibido la radioterapia, por lo que la lección que obtienen los investigadores es hacer mayor hincapié en el monitoreo de los pacientes para detectar a tiempo algún signo de lesión cardíaca.

“La radioterapia es una última línea de defensa para estos pacientes, que a menudo están demasiado enfermos como para someterse a terapias tradicionales adicionales para controlar las arritmias cardíacas. Proporciona esperanza a los pacientes con ritmos peligrosos que se han quedado sin opciones”.

El hecho es que la radioterapia tampoco parece ofrecer una solución definitiva para los pacientes con taquicardia ventricular, pero puede garantizar la desaparición de la arritmia durante un tiempo posterior considerable sin tener que someterse a una cirugía y de igual forma mejorar la calidad de vida de los pacientes durante al menos dos años. Sin embargo, esta sigue siendo la última opción y solo debe aplicarse cuando ya todas las demás alternativas se han agotado.

Referencia:

Longer-term results from a phase I/II study of EP-guided noninvasive cardiac radioablation for treatment of ventricular tachycardia (ENCORE-VT). ASTRO Annual Meeting. https://www.astro.org/ASTRO/media/ASTRO/News%20and%20Publications/Press%20Kits/PDFs/2019/ASTRO19Slides_Robinson_b.pdf

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