Ya es de conocimiento público que las partículas de humo de automóvil, poluciones de fábricas, aerosoles de productos del hogar y demás, que pueden ser encontradas en el ambiente, son en cierta medida dañinas para la salud de las personas. No obstante, recientemente ha sido posible notar que las mujeres embarazadas se encuentran particularmente expuestas a estos compuestos.

Una reciente investigación de la Universidad de Hasselt en Bélgica ha sido la responsable de dar esto a conocer. Dentro de los resultados encontrados por los autores del proyecto, se pudo notar que las partículas de polución eran capaces de llegar directamente a la placenta donde se desarrolla el feto.

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¿Por qué iniciar a un estudio como este?

A lo largo de los años –sobre todo los últimos– las mujeres en ambientes de ciudad y ambientes llenos de polución han mostrado una mayor propensión a tener partos adelantados o bebés que nacen con poco peso. A pesar de que estos factores parecieran tener una relación, aún no existe ningún estudio que lo compruebe como tal.

Para dar el primer paso en esta dirección, Tim Nawrot, especialista en ambiente y salud pública de la Universidad de Hasselt, junto a su equipo compuesto por: Hannelore Bové, Eva Bongaerts, Eli Slenders, Esmée M. Bijnens, Nelly D. Saenen, Wilfried Gyselaers, Peter Van Eyken, Michelle Plusquin, Maarten B. J. Roeffaers y Marcel Ameloot, se encargó de determinar en primer lugar si las partículas de polución siquiera podían llegar a la placenta.

Las partículas de polución se acumulan en la placenta, cerca del feto

Para poder llevar a cabo la investigación fue necesario contar con una nuestra que analizar. Esta fue obtenida de 28 nuevas madres que decidieron donar voluntariamente sus placentas para el experimento. De ellas, la mitad estuvo expuesta a la polución de las ciudades y la otra vivió la gestación en un ambiente con aire más puro.

Los resultados de esta investigación fueron publicados el 17 de septiembre de este año. La plataforma elegida para ello fue Nature, en el área específica de Nature Communications.

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Inicialmente, fue comprobado que las partículas sí llegaban a la placenta al notar que, después de ser aspiradas por las madres, estas bajaban por el tracto respiratorio y encontraban su camino hasta el útero de las mujeres, específicamente en la placenta. Esta, como el mejor mecanismo de protección de feto, se encargaba de absorber las partículas de polución para que estas no lo alcanzaran.

Ello implica que los compuestos –mayormente de carbón– se quedaban concentrados en ella. Lo impresionante es que el área elegida por la placenta para alejar a estas partículas estaba particularmente cerca del cordón umbilical de bebé, el puente por el que este obtiene todos los nutrientes que necesita de la madre.

¿Qué tan fuerte es el impacto de esto en el bebé?

Hasta la fecha, aún no ha sido posible conseguir datos concluyentes que den evidencias absolutas sobre la incidencia del humo y las partículas de carbón en el desarrollo del feto. Sin embargo, el saber que estas se concentran en la placenta, tan cerca del cordón umbilical, da ahora la posibilidad de desarrollar nuevas investigaciones que se enfoquen en medir la incidencia de los compuestos en estos tejidos y si son capaces de atravesarlos para llegar al bebé.

Actualmente, el propio Nawrot está planeando comenzar un nuevo estudio para determinar el efecto de las partículas de carbono en las placentas y los bebés. Por ahora, sabemos que estas pueden llegar a estar alarmantemente cerca del feto. Pero, aún debemos determinar cuánto podrían llegar a afectarlo y cuáles serían las consecuencias exactas.

Referencia:

Ambient black carbon particles reach the fetal side of human placenta: https://doi.org/10.1038/s41467-019-11654-3

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